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Obi-Wan Kenobi vs. Stranger Things: la guerra de la nostalgia

Netflix y Disney sacan la artillería pesada en la caza del suscriptor perdido para estrenar en el mismo fin de semana dos de sus títulos más esperados de la temporada

Obi-Wan Kenobi vs. Stranger Things: la guerra de la nostalgia
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José Antonio Martínez Perallón

Las plataformas sacaron su artillería pesada. Netflix y Disney han estrenado dos de sus títulos más esperados de este año en el mismo fin de semana, coincidencia que no ha sido para nada casual. La serie de Obi-Wan Kenobi, perteneciente a la franquicia Star Wars, tenía su estreno previsto para el miércoles pasado, pero repentinamente se retrasó un par de días más. Alguien en Disney se debió dar cuenta de que así coincidiría con la llegada a Netflix de la esperadísima primera parte de la temporada final de Stranger Things. La guerra entre los dos pesos pesados de las dos plataformas está servida.

Casualmente también a los cines ha llegado también la segunda parte de Top Gun, para el lucimiento de Tom Cruise. La guerra de la nostalgia está servida. Parece como si hubiéramos vuelto a los días de la contraprogramación para quitar la audiencia al rival, cuando precisamente una de las claves de las plataformas es que uno puede ver lo que quiera y cuando quiera, sin necesidad de depender de la hora a la que el programador de turno decida emitirla.

Formo parte de una generación que se quedó clavada en la butaca desde el momento en que vimos pasar un inmenso crucero imperial que no parecía tener fin en la gran pantalla en la secuencia inicial de Star Wars a ritmo de la música de John Williams. Las escenas de Luke Skywalker, Han Solo y la princesa Leia correteando por los pasillos de la Estrella de la Muerte intercambiándose pullitas mientras les perseguían soldados imperiales con una nefasta puntería pasaron a ser una parte del imaginario colectivo de nuestra infancia. Pocos años más tarde llegó la factoría Spielberg y el cine de masas cambió para siempre.

Para la generación con el síndrome de Peter Pan, que se resiste a ser adulta y prefiere seguir haciendo con 40 años lo mismo que hacía con 20, hay algunos títulos que son emblemáticos y que no pueden faltar en las estanterías de su videoteca. Stranger Things vivía y se alimentaba de esa nostalgia y, aunque parezca dirigida a un público adolescente, en realidad sabe que pescará también a muchos de los que disfrutaron y aún lo hacen de la experiencia de ver E. T. o Los Goonies en la pantalla grande. A lo largo de sus episodios, es inevitable ver referencias y guiños a títulos emblemáticos de aquellos años. Ahora su competencia ha pasado a ser aquella película que es el referente de todos los títulos al que la serie de Netflix pretende homenajear.

El arranque de la serie de Obi-Wan Kenobi en Disney nos deja claro que viene a reivindicar las denostadas precuelas, cada día más revalorizadas. Desde que conocimos la historia del viaje hacia el lado oscuro de la Fuerza de Anakin Skywalker, el duelo entre Darth Vader y su antiguo maestro en el rebautizado como el Episodio IV (llamado en su día simplemente La Guerra de las Galaxias) parece sabernos a poco. Había ganas de más y la serie arranca poniendo el cebo de que podríamos ver un reencuentro entre los dos personajes.

La acción se sitúa cronológicamente diez años después del Episodio III y arranca con Ewan McGregor retomando su papel como un Obi-Wan derrotado, que se esconde el planeta Tatooine vigilando desde la distancia cómo crece el hijo del hombre que antaño fue su mejor amigo. El tono crepuscular para decirnos que el tiempo de los Jedi ha pasado es de lo mejorcito que nos ha dado el arranque de esta nueva serie. La acción arranca cuando el viejo Kenobi recibe un mensaje de ayuda que le obliga a salir de su escondite y volver a blandir el sable laser. Eso de decir "Ayúdame Obi-Wan Kenobi, eres mi única esperanza" parece que suele surtir efecto.

Estos dos primeros episodios nos han desvelado que Obi-Wan ignoraba hasta ahora que Anakin seguía vivo y que está peinando la galaxia en busca de venganza. Otro gran golpe de efecto es que Hayden Cristensen vuelve a ponerse el casco negro y retoma el papel de un villano tan mítico en la gran pantalla que le hizo ser odiado por muchos fans de la saga por considerar que no estaba a la altura del personaje. En algún momento de estos episodios, Obi-Wan y Anakin volverán a verse las caras.

Aunque me molesta que ya nos vengan con eso de que Darth Vader todavía no se ha convertido en el Señor del Mal que conocimos en la trilogía original. Una cosa que recriminábamos a las precuelas era precisamente que no pudiéramos ver a Vader en todo su esplendor, aunque la escena final del Episodio III logró saciar nuestra sed. Por eso, cuando en el desenlace de Rogue One vimos al lord Oscuro desatado, los fans enloquecieron. Nos queda la duda de cuánto nos van a dar, mientras bordean esa delgada línea que podría suponer el romper la continuidad de lo que ya nos contaron las películas.

Poco he podido ver de la primera parte de la entrega final de Stranger Things, salvo el primer episodio. Por cierto, ¿hora y media de capítulo y parece que no ha pasado nada aún? Tras dos años de pandemia y los rodajes paralizados, era inevitable que pasara lo que les suele pasar a todas las series protagonizadas por niños: que sus actores se hagan mayores. Una circunstancia a la que los guionistas parecen haberse adaptado actualizando las referencias de las que bebe la serie. Al fin y al cabo, la línea que separa el cine fantástico del género de terror es muy delgada. Así que del homenaje al cine de Spielberg pasamos directamente a la inspiración de otro icono ochentero, el personaje de Freddy Krueger.

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Al fin y al cabo, el título salido creado por los hermanos Duffer bebe mucho de la pluma de otro maestro del género del terror que alcanzó el estrellato en los ochenta: Stephen King. En estas semanas se ha estrenado en cines una nueva adaptación de una de sus novelas, Ojos de fuego, que a los fans de Once (Millie Bobbie Brown) y los chicos del instituto de Hawkins les sonará: una niña con poderes salida de un experimento secreto del Gobierno huye con su padre de los hombres de negro que pretenden encerrarlos en una jaula y experimentar con sus dones. Por cierto, que la versión de los 80 de esta película estaba protagonizada por Drew Barrimore, la niña de ET cuando seguía siendo pequeña. Vaya metarreferencia ¿no?

Nuestros protagonistas han crecido y también la serie que protagonizaron se ha convertido en algo mucho más grande. Ha dejado de ser una entrañable serie que explotaba los guiños y las referencias a las películas de una gran parte de la infancia de los suscriptores de la plataforma para convertirse en un enorme blockbuster en plena crisis de suscriptores de la plataforma. Su gran reto es vencer a la franquicia que hizo posible que Stranger Things existiera.