Entrevista

Carlos de Castro: “Barón Rojo podría haber tenido un poquito más de suerte”

  • El legendario grupo de rock duro recala este sábado en Razzmatazz dentro de su anunciada gira de despedida, con la formación encabezada por los hermanos De Castro, 40 años después de su álbum de mayor éxito, ‘Volumen brutal’, que grabó en Londres y con el que se integró en la escena metalera internacional

Una imagen promocional de Barón Rojo, con Carlos de Castro segundo por la derecha.

Una imagen promocional de Barón Rojo, con Carlos de Castro segundo por la derecha.

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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La despedida del grupo comenzó justo antes de la pandemia y quedó interrumpida hasta hace unos meses. ¿Por qué se decidieron jugar esa carta de la gira de adiós?

Tuvo que ver con los muchísimos años que llevábamos girando. Las grabaciones de discos se han terminado porque son un trabajo baldío. Las giras son ya el único trabajo posible para una banda hoy en día. Y notábamos que no había variedad, que era hacer siempre lo mismo, y llegó un momento en que eso nos llegó a cansar. Ahora, la pandemia nos ha cambiado un poco los planteamientos. Después de este descanso de año y medio, lo hemos retomado con ganas.

¿Ahora querrían replantearse la despedida?

Ya no podemos acabar este verano. Tenemos muchas fechas pendientes para el año que viene. La previsión es dejar que esta gira funcione todo lo que pueda durar, y luego ya veremos qué decisión tomamos. Pero tendremos la decencia de no hacer una última fecha en Madrid, después del Wizink Center de diciembre. Un concierto que salió muy bien, con invitados internacionales.

Estuvieron ahí Graham Bonnet (ex-Rainbow, Michael Schenker Group), Mel Collins (King Crimson) y Jørn Lande (Masterplan, The Snakes). Barón Rojo conserva amistades internacionales desde que en 1982 grabaron ‘Volumen brutal’ en los estudios de Ian Gillan (Deep Purple) y actuaron en el londinense Marquee y en el festival de Reading.

Aunque te parezca extraño, nos trataron muy bien. Debía haber algo en nuestra actitud o manera de tocar que encajaba con ellos. Tuvimos trato con muchos músicos: un día nos encontramos con Lemmy (Motörhead) en Portobello y estuvimos tomando copas con él. Con Ian Gillan no coincidimos al grabar, porque él estaba de gira con su banda, pero años después, una vez que tocamos con Deep Purple, vino al camerino a felicitarnos con otros miembros del grupo.

Pasada aquella etapa de cierta proyección europea, las cosas se torcieron y la formación clásica se rompió en 1989. Dio la sensación de que el grupo podría haber llegado más lejos en la arena internacional. ¿Cuál es ahora su mirada?

Queda algo de desazón: podríamos haber tenido un poquito más de suerte, y nuestra compañía se habría podido gastar un poco más de dinero. Pero eso no habría cambiado la verdad de las relaciones entre los miembros de la banda. El mal rollo interno, sumado a que no pudimos fichar con EMI porque Zafiro tenía una opción de retracto y tanteo, y la ejerció recontratándonos, nos llevó a la ruptura. De todas formas, llegamos a alcanzar un nivel en el Reino Unido que era el mejor que una banda española podía conseguir. Y luego tuvimos una repercusión duradera en Hispanoamérica. Ahora, el 1 de junio, empezaremos nuestra segunda gira por Estados Unidos.

"Preferimos estar en el lado oscuro del camino, poniendo nuestro trabajo y buena fe"

Hace diez años, cuando iban a actuar en el Sant Jordi Club, dentro de la gira de reunión de la formación original, José Luis Campuzano, Sherpa, cantante-bajista original, hizo unas declaraciones a este diario muy duras contra Barón Rojo, acusándolo a usted y a su hermano Armando de haberlo convertido en un “grupo cadáver”.

Sí, sí, aquello fue lo que rompió aquella formación.

¿La entrevista?

Afortunadamente me enteré de lo que había dicho cuando estábamos de vuelta en Madrid. Si no, la actuación habría quedado mucho peor. Habríamos estado muy tensos. Nosotros no estamos tan al loro de los medios como Sherpa, que parece que es siempre el foco de atención, como si aún hoy fuera miembro de Barón Rojo. Preferimos estar en el lado oscuro del camino, poniendo nuestro trabajo y buena fe.

Sherpa les acusaba de no haber querido hacer un nuevo disco y de no haber invertido en un gran ‘show’. ¿Algo de razón podía tener?

Después de tantísimos años, la posición de la banda es que para qué te vas a gastar dinero en hacer un disco. Si fuéramos ricos a lo mejor invertiríamos en hacer los discos que nos diera la gana, pero como no es así, hacer material que no tenga salida, ¿para qué? Llegamos a la conclusión de que lo único que no tiene sustitución ni copia es el directo.

El equilibrio precario con Sherpa saltó por los aires.

De hecho, no hubo ninguna actuación más. La de Barcelona fue la última.

Sherpa montó una banda llamada Los Barones. ¿Han emprendido alguna acción legal contra él?

No, nos fastidió que usara el logo, poniendo Sherpa en lugar de Barón Rojo, pero las cosas de la justicia son muy caras y con pocos visos de alcanzar el éxito, y no es plan de ponerse en estos temas entre músicos. Si a él le sale esa rabia del cuerpo, pues él sabrá lo que hace. Nosotros siempre hemos sido leales y legales, y nunca hemos respondido con su maldad e intolerancia. Allá él con su conciencia. Creo que la gente lo ha entendido.

"De política yo no quiero saber nada. Para los músicos, la política es algo privado. De cara al público somos apolíticos"

En los últimos tiempos, Sherpa se ha destapado como un simpatizante de Vox, y hay medios que han atribuido equivocadamente esa posición política a Barón Rojo.

De política yo no quiero saber nada. Él tiene derecho a opinar lo que le dé la gana, pero yo siempre he pensado que, para los músicos, la política es algo privado. De cara al público somos apolíticos. Y dentro de la banda cada uno piensa de una manera.

Armando y usted militaron en el PCE en los 70.

Un error que cometimos, porque en aquella época, como le pasaría luego a Sherpa, nos pusieron a caldo, pero por lo contrario. Veníamos de la dictadura.

Usted estuvo en Coz, y antes, en Franklin. Tiempos en que apenas se hablaba todavía de heavy metal.

Era muy joven, 18 años. Los referentes eran Cream, Hendrix, Black Sabbath, Grand Funk… Armando y yo comenzamos tocando canciones de los Beatles. Música moderna, la llamábamos entonces.

El heavy metal, el hard rock, ¿han sido marginados en los medios?

No marginados, pero sí olvidados. En cierto momento, las compañías iban sacando movimientos y tendencias nuevas que querían imponer, y el rock nunca estuvo entre sus preferidos, aunque vendía por sí solo.

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¿Y qué hará cuando Barón Rojo baje definitivamente la persiana? ¿Algún sueño o proyecto?

No lo tengo muy claro. Uno necesita al final un tiempo de descanso para replantearse la vida y tomar una decisión. Cuando llegue ese día estaré encantado a que me vengan periodistas a preguntarme si tengo proyectos.