Estreno

Ángeles González-Sinde regresa a la dirección con una reflexión sobre el terrorismo

  • La guionista, directora y escritora vuelve a ponerse tras la cámara para adaptar la novela 'El comensal', de Gabriela Ybarra

Un fotograma de ’El comensal’.

Un fotograma de ’El comensal’.

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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Ángeles Gónzález-Sinde llevaba catorce años sin ponerse detrás de la cámara, desde que dirigió 'Una palabra tuya'. Sin embargo, como ella dice, hay historias que quieres contar hasta el final porque se te meten dentro. Eso es lo que le ocurrió cuando leyó 'El comensal' (Caballo de Troya), de Gabriela Ybarra, una novela que se adentraba de forma íntima en las heridas del conflicto vasco desde la propia perspectiva de la escritora como nieta de una víctima del terrorismo, Javier Ybarra, empresario y político secuestrado por ETA en 1977 y que finalmente fue asesinado. A través de ella, la novelista intentaba hacer frente a las heridas abiertas en el pasado e iniciaba un camino personal para intentar entender por qué su vida había estado lastrada por esa herencia, esa culpa que había arrastrado su progenitor tras vivir en su juventud ese acontecimiento que lo había marcado para siempre. 

Al igual que ocurría en la novela, 'El comensal' se divide en dos tiempos, aunque en manos de González-Sinde, estos se simultanean para generar un juego de espejos. Por una parte, el pasado, centrado en el secuestro y en la espera de los hijos de la familia después de haber sido extorsionados por el comando responsable. Por otra, el presente, en el que Icíar (Susana Abaitua) se enfrenta a la enfermedad de su madre (Adriana Ozores) y al silencio de su padre (Ginés García Millán), que se esconde en un caparazón a la hora de asumir la muerte. 

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“Había muchas cosas que me interesaron de la novela. Entre ellas, la transmisión de la memoria, lo difícil que es la comunicación en las familias y, por supuesto, las distintas formas de abordar una pérdida y un duelo”, cuenta la directora. En realidad, estos temas han estado siempre presentes en sus películas ('La suerte dormida'), guiones y novelas ('Después de Kim' o 'El buen hijo'). “No es algo deliberado, pero supongo que la experiencia de la muerte me ha marcado mucho y, como le ocurre al personaje que interpreta Ginés García-Millán, se ha quedado ahí congelado en mí de manera irresuelta, y por eso le doy vueltas. Es que la ausencia es muy difícil de entender”. 

Ángeles González-Sinde, que actualmente es la presidenta del Real Patronato de Arte Reina Sofía, no considera ajeno el conflicto vasco a pesar de haber vivido siempre en Madrid. “Todos hemos convivido con la muerte en este país durante décadas, con esa sombra, con ese riesgo, con ese miedo, con ese enfrentamiento brutal entre dos partes de la sociedad”. Con 'El comensal' la directora ha podido reflexionar precisamente sobre cómo impacta la violencia y los conflictos sociales en las distintas generaciones, de manera que las nuevas pueden heredar de alguna manera sus miedos si no luchan por liberarse de ellos.