Entrevista

María Pagés: "El flamenco exige un lugar propio en los grandes teatros"

  • La impresionante bailarora regresa al Liceu con 'De Scheherazade a Yo, Carmen', un estreno absoluto sobre la fuerza femenina en un mundo violento

María Pagés, en el Liceu, este miércoles.

María Pagés, en el Liceu, este miércoles. / Jordi Cotrina

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Desde que hechizó Barcelona con su baile, María Pagés (Sevilla, 1963) no ha parado de ampliar su conexión con el público catalán. El Poliorama, el Liceu y los imponentes escenarios al aire libre del Festival de Peralada y del Grec han acogido sus propuestas. Sin embargo, su regreso al coliseo lírico de la Rambla a partir de este jueves con 'De Scheherazade a Yo, Carmen' es especial porque por primera vez su espectáculo flamenco forma parte de la temporada del Gran Teatre. "Llegar al Liceu con este espectáculo es un reto para la danza flamenca. Es una gran satisfacción. Y es un reto porque pocos teatros programan danza en general y flamenco, aún menos. Agradezco al Liceu el esfuerzo y el respaldo para realizar este estreno absoluto. Demuestra que entiende que más allá de la ópera, también el flamenco es un arte".

No se puede comparar este compromiso del Gran Teatre con lo que hace el Teatro Real de Madrid, añade, que ofrece flamenco en una sala pequeña con una programación privada. En este sentido Pagés, Premio Princesa de Asturias de las Artes 2022 junto a Carmen Linares, señala: "Hay que reivindicar el flamenco en los teatros públicos. Es de justicia y también natural que este arte que tanto nos representa y con el que tanto nos identificamos tenga un lugar propio dentro de las programaciones en los grandes teatros".

Realizada con su fiel colaborador dentro y fuera de la compañía, El Arbi El Harti, esta pieza conecta a Scheherezade, la narradora de los cuentos de 'Las mil y una noches', con Carmen, esa gitana cigarrera de espíritu libre. Ambas son mujeres que se rebelan frente al maltrato machista y el sometimiento a los cánones sociales. "Ambas son dos mitos, dos arquetipos de mujer. Partimos de ellos para poner el foco en lo femenino, en la capacidad de las mujeres para cambiar el mundo. Scheherazade tuvo el valor de enfrentarse al sultán y transformó el mal, lo reconvirtió mediante sus historias, usando la palabra. Él, que era incapaz de amar, cambió. Hemos de creer más en la palabra para transformar la sociedad y no en las armas. Ese es el gran reto de la humanidad", explica la bailarina y coreógrafa.

Hemos de creer más en la palabra para transformar la sociedad y no en las armas

En realidad el espectáculo tiene su origen en un proyecto ideado con Cristina Scheppelmann, antigua directora artística del Liceu, para diseñar una versión especial de 'Yo, Carmen' para el teatro de la Rambla. La pandemia impidió su estreno en el 2020 pero Víctor García de Comar, actual director artístico apoyó el proyecto. "En lugar de dejarlo en la cuneta desde el Liceu nos arroparon y apoyaron, nunca lo olvidaremos", confiesa. De ahí surgió un nuevo espectáculo que tendrá seis funciones en Barcelona antes de salir de gira. "Gracias al Liceu la coreografía creció y se transformó en otra cosa durante el confinamiento. Sheherazade ocupó su lugar en él y lo cambió todo. Aunque partimos de 'Yo, Carmen' hemos creado algo completamente nuevo desde la música al vestuario y el concepto".

Incapacidad sexual

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Sus obras son mucho más que baile, son reflejos de nuestra realidad. Espectáculos con imágenes potentes, con muchas capas. 'Utopía' (2011) era un canto poético de esperanza que nació de la admiración por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. Después vino 'Yo, Carmen', donde acercó el mito al ámbito cotidiano y mostraba a esas mujeres que tomaban el mando para reafirmar esa utopía. 'Una oda al tiempo' miraba hacia atrás para ver los logros de la democracia. En 'De Scheherazade a Yo, Carmen' incide en el miedo que lleva a los seres humanos a iniciar guerras y a destruir la sociedad. El origen de esa violencia centra gran parte de la obra. ¿Por qué mata el sultán? Para El Arbi El Harti está claro: su incapacidad de amar proviene de un problema de índole sexual. Mata para ocultar que es poco hombre desde la perspectiva convencional. Solo las palabras de Scheherezade, su capacidad de diálogo y su empatía lograrán vencer sus miedos y que reconozca su vulnerabilidad.

Sheherezade está interprada por 11 bailaoras y siete músicos, entre ellos, dos cantaoras. "Hay un protagonismo escénico de las mujeres impresionante", resalta Pagés, que participará por primera vez en el festival de Salzburgo con una nueva propuesta: 'Oda a la flor del naranjo'. "Me hace mucha ilusión porque no suelen programar flamenco", señala.

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