Televisión

¿Tiene gracia el programa de TV-3 'Una història de la literatura'?

La polémica despertada por el espacio resalta la falta de un programa estable dedicado a los libros en la tele pública catalana

Elisenda Pineda, presentadora del programa ’Una història de la literatura’.

Elisenda Pineda, presentadora del programa ’Una història de la literatura’.

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Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

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"Barrabasada indecente". "Gamberrada". "La irreverencia no tiene nada que ver con decir cretineces". De esta forma han juzgado las redes sociales el último programa cultural de TV-3, ‘Una història de la literatura’, cuyo objetivo, aseguran sus responsables, es hablar de los autores ilustres de la literatura catalana en un formato basado en el humor surrealista. Con esa intención Caterina Albert-Víctor Català y Eugeni D’Ors, los dos autores que han dado título a los dos primeros capítulos, son utilizados como excusa para hacer un tipo de humor que, por lo que parece, no ha sido ni comprendido, ni aceptado por muchos espectadores y en especial por el mundo de la edición y el libro.

De Albert se dice, por ejemplo, que recibió "una educación muy completa y formal. No como la de la gente pobre de su época que se cagaba por la calle haciendo el pino" o que "el título de ‘Solitut’ también habría podido ser el de la biografía de la esposa de Killian Jornet". Esos datos biográficos, a los que se les podría llamar paródicos, se ofrecen en los primeros minutos del programa de una forma muy desenfadada -como se aprecia-, pero luego la referencia al autor o autora pasa a ser una mínima excusa para jugar al chiste o al anecdotario personal (nada literario) de los invitados, en estos dos casos, Toni Soler y Empar Moliner.

Frivolidad moderna

La voluntad de no ser rigurosos se evidencia ya en la primera línea del texto biográfico que hace nacer a la Albert en 1896, cuando realmente lo hizo en el 69, como bien indica la editora de Club Editor Maria Bohigas, que ha publicado los cuentos completos de la autora, además de algunos significativos inéditos, y que define el espacio como "un programa de literatura en el que todo gira alrededor del hecho de no leer". Eugènia Broggi, editora de L’Altra, duda que la fórmula adecuada sea "la de ofrecer la cultura de una manera frívola y supuestamente moderna".

Las (pocas) voces a favor del programa se afianzan en el malentendido sobre el juego, perfectamente lícito, que supone prometer un espacio literario y luego hacer algo absolutamente alejado de él, una de las fórmulas tradicionales del humor absurdo. "El primer error es considerar 'Una història de la literatura’ como un programa cultural", tuiteó el escritor Enric Gomà. Sin embargo, un dato más aporta argumentos a la discusión y es que el programa ha sido seleccionado por la Crida, una línea de fomento del audiovisual llevada a cabo por el Departament de Cultura y la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) que prioriza precisamente los contenidos culturales.

Emilio Manzano, en el programa de TV-3 'L'hora del lector'

/ El Periódico

La polémica, sin embargo, lleva el discurso un paso más allá: a la eterna queja por parte de los editores, los libreros y los autores de Catalunya por la ausencia en los canales públicos catalanes de un programa dedicado a los libros, una realidad que ha tenido un éxito mantenido a través de los años en países como Francia con los históricos programas de Bernard Pivot ('Apostrophes' o 'Bouillon de Culture') y en Alemania con los de Marcel Reich Ranicki. Hoy tanto Francia como Alemania siguen teniendo programas literarios en sus respectivas cadenas públicas, que incluyen entrevistas tranquilas y en profundidad con los autores. En la actualidad, la oferta libresca del canal autonómico se reduce, en el canal 33, a los apenas 15 programas anuales de ‘Tot el temps del món’ que presenta Anna Guitart (y que sigue ese modelo de reposada excelencia, centrado en las novedades) y las10 entregas de ‘El retorn de les lluernes’, apuntalado en los clubs de lectura del Servei de Biblioteques de Catalunya.

En BTV el caso es todavía más acentuado teniendo en cuenta que el pasado febrero eliminó de su parrilla todos sus programas culturales, 'La cartellera', 'La família Barris' y el veterano 'Àrtic'.

Servicio cultural

Hoy queda muy lejos, 10 años, la despedida de ‘L’hora del lector’, el programa comandado por Emilio Manzano que trasladó a TV-3 la fórmula de éxito fogueada en BTV con 'Saló de Lectura', donde se hizo una apuesta alejada de la pedantería, el principal argumentos en contra de los que consideran que un programa de libros es veneno para las audiencias, aunque un canal público quizá debiera anteponer la pedagogía y el servicio cultural a otras premisas.

Xavier Grasset entrevista a Orhan Pamuk en 'Més 324'.

/ El Periódico

Desde Mallorca, donde Manzano se ha vuelto a instalar recientemente, tras cerrar Pickwick, su productora (en la que realizó 'Amb filosofia'), reivindica la sencilla fórmula de "un presentador que se ha leído los libros y un espacio en el que se hable de ellos aportando ideas, con una voluntad prescriptiva". A lo largo de esta década, Manzano, de probada solvencia, no ha dejado de proponer programas de libros y culturales a la televisión catalana sin éxito. "Creo que editores y libreros deberían exigir a una televisión pública un seguimiento de su actividad cultural, pero parece que existe un pacto de silencio, nadie se atreve a hablar mal de TV-3". No entiende el periodista que TV-3 no facilite una plataforma de información y promoción para el actual panorama literario catalán. "Estoy muy al día de lo que se publica y ese terreno está supervivo. Hay escritores de 30 y 40 años que están publicando libros estupendos".

Encontrar el tono

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El librero Xavier Vidal, de Nollegiu, que cuenta con un espacio de prescripción libresca en el programa radiofónico de Josep Cuní, cree que el gran problema de los programas culturales y que se arrastra desde hace muchos años es que "no se ha sabido encontrar el tono". En relación a ese tono, Vidal apunta a tres tipos de programas audiovisuales: el más sesudo e intelectual "que no tenemos y que quizá debería estar en alguna parte, aunque jamás se justificará por su audiencia"; otro modelo "que está muy bien", señala, es el veteranísimo ‘Página 2’ de TVE que desde hace años dirige con éxito Óscar López, en el "que se habla de libros, fundamentalmente de novedades, no de lectura y literatura". Y luego está el modelo radiofónico ‘Ciutat Maragda’ que dirige David Guzmán en Catalunya Ràdio, en el que sí se habla de lectura y literatura "a un público no excesivamente amplio".

Frente a eso, Vidal, pese a las audiencias, rompe una lanza por TV-3 por el hecho de que en los informativos exista semanalmente un espacio dedicado a las novedades y de que en Més 324 Xavier Grasset haya logrado incluir entrevistas a autores -incluidos poetas- en un programa de actualidad. "Esa transversalidad me parece mucho más efectiva e interesante". Lo que no quita para que un programa exclusivo de libros con un tono que sepa conectar con un lector medio y que se realice a lo largo de toda la temporada sea hoy por hoy una ausencia en TV-3.

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