Festival de Cannes

Jean-Claude Carrière se despide de Goya en Cannes

  • El célebre guionista de Luis Buñuel, fallecido en 2021, se convierte en el conductor de este documental de José Luis López-Linares que repasa la vida y obra de Goya desde su mirada y su profundo amor y conocimiento.

Jose Luis Lopez-Linares, en la presentación en Cannes de ’Goya, el ojo que escucha’

Jose Luis Lopez-Linares, en la presentación en Cannes de ’Goya, el ojo que escucha’ / Loic Venance / AFP

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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La obra de Goya y Buñuel ha estado siempre de alguna manera emparentada. Nacieron con 150 años de diferencia, pero en ambos subyacía la misma sensibilidad y, al mismo tiempo, la misma brutalidad. Gracias a Luis Buñuel, su amigo y guionista Jean-Claude Carrière conoció las pinturas y los grabados de Goya y se enamoró para siempre de ellos. Buena parte de su esencia surrealista se coló en sus historias. 

Siguiendo con la cadena de vinculaciones, otro célebre cineasta aragonés, Carlos Saura, también se adentró en la vida y la estética del pintor y registró sus últimos días en esa gran película crepuscular que es 'Goya en Burdeos' y este año celebró su aniversario con el cortometraje 'Goya, 3 de mayo'. José Luis López-Linares fue el director de fotografía de Saura en muchos de sus trabajos, entre ellos, 'Buñuel y la mesa del rey Salomón', y también se ocupó de la figura del cineasta en un documental, 'A propósito de Buñuel' en el que precisamente aparecía Jean-Claude Carrière. 

Ahora, López-Linares cierra el círculo en 'Goya, el ojo que escucha', en la que Jean-Claude Carrière, poco antes de fallecer, realiza su último viaje a España para seguir las pistas del pintor por nuestro país. “No quería hacer una película en la que aparecieran expertos en arte o historiadores, quería que hubiera amor y emoción directa con la obra de Goya, y Jean-Claude Carrière conjugaba conocimiento, sabiduría sobre el tema, pero también una extraordinaria capacidad para transmitir”, cuenta el director antes de presentar el documental en el Festival de Cannes. 

Todo sobre la marcha

Le propusieron a Carrière un guion, pero él prefirió que todo se hiciera sobre la marcha. Así que, durante diez días, la cámara de López-Linares lo siguió por los pasillos del Museo del Prado, por la casa de Goya en Belchite, por el Palacio del Duque de Alba y por la Ermita de Santiago de la Florida, donde se encuentra enterrado. “Prácticamente no tuve que hacer nada, porque era una persona de una creatividad y una espontaneidad fantásticas. Era un excelente narrador, así que solo tenía que ponerse delante de un cuadro y, entonces, ocurría la magia, sabía interpretarlo de una manera reveladora que te dejaba sin palabras”. 

El documental se rodó antes de la pandemia, estuvo parado durante un tiempo y cuando se quiso retomar, Jean-Claude había fallecido. Así que se completó con otras voces, la de su amigo Julian Schnabel o la de su viuda, la escritora de origen iraní Nahal Tajadod

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Hay momentos especialmente emocionantes en este documental, quizás el más impactante, cuando Jean-Claude se despide de las Majas de Goya. Las observa por última vez, les habla y les dice lo mucho que se ha deleitado con ellas, con la fuerza de su mirada. “Viendo ahora esas imágenes sientes un escalofrío, nunca imaginamos que esas palabras de adiós se iban a convertir en un testimonio de esa envergadura".  

El amor por el arte está presente en todas las imágenes. La sombra de Buñuel también pulula por el ambiente. Es un documental sobre Goya, pero también sobre todas esas personas a las que a lo largo de los siglos ha influido, ha marcado y seguirá haciéndolo.