Estreno de cine

'Espejo, espejo', Marc Crehuet y las mil caras de nuestros reflejos

  • El director catalán compone una original y reveladora comedia negra en torno al poder de la imagen en la sociedad actual para hablar de la identidad.

Fotograma de la película ’Espejo, espejo’, de Marc Crehuet

Fotograma de la película ’Espejo, espejo’, de Marc Crehuet / Filmax

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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Marc Crehuet debutó en el largometraje con la adaptación de su exitosa obra teatral 'El rey tuerto'. En ese texto ya demostró su capacidad para la comedia negra, la crítica ácida y el humor incómodo. Ahora vuelve a demostrar su talento en la recién estrenada 'Espejo, espejo', una sátira en torno al poder de la imagen en la sociedad moderna que nos vampiriza y nos somete a un cuestionamiento constante de nuestra propia forma de ser y pensar. 

“Yo ya había hecho ejercicios de personajes mirándose en el espejo, como ocurría en 'Pop ràpid', en la que Betsy Túrnez se miraba y veía reflejada a otra persona. Es un tema que siempre había estado ahí en mis obras, el de los personajes que se desdoblan”, cuenta el director sobre el germen del proyecto. 

La acción de 'Espejo, espejo' se ubica en una oficina que pertenece a una empresa de cosméticos. En ella, encontramos a todo un catálogo de personajes que, de alguna manera, conectan con los peligros y los miedos de nuestro tiempo. Así, Álvaro (Santi Millán) es el narcisista, el galán pasado de moda que cree que con sus encantos masculinos puede conseguirlo todo; Paula (Natalia de Molina) sería su némesis, una chica joven y fresca que aporta ideas que entroncan con el ideario woke millennial; Cristina (Malena Alterio) se encuentra sumida en una profunda crisis de identidad y Alberto (Carlos Areces), está harto de que todos lo juzguen por su físico.

“Quería hacer una 'workplace comedy', en la que hubiera enredos, pero que también que me diese la oportunidad de hablar de otras cosas que me interesaban: el mundo de la imagen, la mirada del otro, las distintas sensibilidades y cómo la publicidad se ha ido apropiando de estos discursos más diversos”, continúa Crehuet. 

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Por supuesto, las redes sociales también cobran una importancia fundamental. ¿De qué forma nos mostramos de cara a la galería? ¿Cuántas máscaras poseemos? “La sociedad se ha convertido en una especie de 'ego trip', vivimos en tiempos de exposición constante, en la cultura del click, de la inmediatez. Eso lo convierte todo en más superficial y las opiniones terminan de alguna manera siendo también un reflejo de eso. ¿La consecuencia? La dificultad a la hora de comunicarnos realmente con nosotros mismos y los demás”. 

En la película, hay personajes cuyo reflejo es eminentemente condescendiente, otros que resultan crueles y, por último, también encontramos los que nos enseñan cosas más profundas de las que ni siquiera éramos conscientes. “Yo creo que me he quedado corto con el número de reflejos que tenemos. Como mínimo hay dos, pero tenemos muchos más. Sin llegar a la patología, todos tenemos mil caras, e intentamos encontrar coherencia dentro de esa complejidad”.