Discos de la semana

Arcade Fire combate la ansiedad colectiva con 'WE'

  • El grupo canadiense recupera sus formas más épicas en un álbum que apunta a las tinieblas contemporáneas y el deterioro de la salud mental

  • Los nuevos elepés de Bad Bunny, Belle and Sebastian, Joel Ross y Namina, también reseñados

Arcade Fire.

Arcade Fire. / MARIA JOSE GOVEA

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Jordi Bianciotto
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Ignasi Fortuny
Ignasi Fortuny

Periodista. Principalmente, escribo sobre música.

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

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'WE'

Arcade Fire 

 Arcade Fire Music - Sony Music

 Pop

★★★ 

La conexión de Arcade Fire con lo que podríamos llamar el sentir colectivo forma parte de su ADN desde los viejos tiempos, y ahí ha encontrado la banda canadiense la coartada para sus canciones con aspiraciones ‘bigger than life’. Y si su anterior obra, ‘Everything now’ (2017), suplió el grosor conceptual por un cancionero más ligero y lúdico, en ‘WE’ vuelve a las andadas, empezando por ese ‘nosotros’ bien claro y escrito en mayúsculas.

Abran paso al titán del ‘arena pop’ que un día miró de reojo a Springsteen y al que se arrimó el mismísimo Bowie. Ahora, de la mano de Nigel Godrich (arquitecto de Radiohead, entre otros logros), que aporta regeneradores trazos de cirugía de estudio, y entregando un artefacto que combina la juguetería electrónica con el ‘baladismo’ enfático tendente al ‘crescendo’ y la dinámica rock con vistas al estadio. Pone en primer plano una idea de angustia contemporánea que conecta con una vieja novela futurista, ‘Nosotros’ (1921), del ruso Yevgueni Zamiatin, reflejo de la opresión popular practicada por los regímenes totalitarios.

Trayecto a dos tiempos

Así, ‘WE’ describe un viaje del yo al nosotros a través de las tinieblas de la depresión y la automedicación, la alienación de los ‘mass media’ y el desamparo cósmico, en fin, hasta la gratificación que se deriva de la conciencia comunitaria. Flotan ahí el mal sueño pandémico, el pánico al liderazgo de Trump y otros fantasmas modernos. Material que el grupo aborda en un álbum a dos tiempos, con una primera mitad sumida en la ‘era de la ansiedad’ y otra sacudida por ‘el relámpago’, con punto y final en ese redentor ‘WE’ que arranca humilde, a voz y guitarra acústica, y procede a hincharse de un modo que haría feliz a U2.

‘WE’ está confeccionado para caer a plomo en festivales y grandes recintos, si bien ofrece más espesor que excitación. Tras el pórtico de ‘Age of anxiety I’, con densas capas instrumentales, sobresale su continuación, ‘Age of anxiety II (Rabbit hole)’, sobre todo tras su giro sintético, herencia de ‘Reflektor’ (2013). Luego tenemos las letanías tortuosas de ‘End of empire’, con ecos de Bowie, y subiendo poco a poco el ‘tempo’, esas dos partes de ‘The lightning’, que recuperan la versión más clásica de Arcade Fire. El más alto punto de anclaje es ‘Unconditional II’, donde la voz de Régine Chassagne se cruza con la de Peter Gabriel sobre una refulgente pasarela con vestigios de synth-pop.

Después de todo, con este álbum, Arcade Fire nos dice que se ha convertido en un clásico moderno, autorreferencial y con problemas para superar sus cotas pasadas. Aquí, en su despedida del multinstrumentista Will Butler (que fue baja tras terminar el disco), y contando con cómplices tan selectos como Josh Tillman (Father John Misty), Geoff Barrow (Portishead) y Owen Pallett. Jordi Bianciotto

Otros discos de la semana

'Un verano sin ti'

Bad Bunny 

 Rimas

 Reggaetón

★★★★ 

Su presentación, con dos caras y 23 canciones (hora y media), hizo presuponer que en el disco pasarían más cosas de las que al final acaban pasando. Un trabajo pensado como una 'playlist' estival, de ambiente y sonido caribeño, con tiempo para todo y sin prisa para nada, como un largo día de playa. Seguramente no hay otro mejor haciendo canciones desde la nostalgia y el amor golpeado (todo muy ligado al verano). Un disco con varias canciones mutantes y sin límites sonoros en el que destaca una versión 'indie' del 'Conejo Malo'. Ignasi Fortuny

'A Bit of Previous'

Belle and Sebastian 

 Matador

 Pop

★★★★ 

La pandemia obligó al grupo escocés a quedarse esta vez en casa y grabar el disco en Glasgow, algo que no hacía desde el año 2000. Y ese regreso a la domesticidad del hogar se traduce en unas canciones de sonido familiar en las que la banda parece asumir definitivamente su condición de aristocracia sénior de la escena indie, picoteando en géneros diversos (pop de cámara, eurodance, country, soul…) sin perder ese característico don para la melancolía bailable que los hizo grandes. Rafael Tapounet

'The Parable of the Poet'

Joel Ross 

 Blue Note

 Jazz

★★★ 

Noticias relacionadas

El tercer disco del joven vibrafonista de Chicago te recibe con una oración ('Prayer') y te da su bendición a la salida ('Benediction'). Los títulos resuenan a iglesia, a servicio religioso. Y da igual a lo que le reces: de 'The Parable of Poet' se sale con una sensación de confort, de arrullo. La brújula del disco son las melodías -uno de los puntos fuertes de Ross- que su septeto ataca con todos los recursos del jazz moderno y el ánimo del gospel. Música intensa y cálida que trae paz. Roger Roca

'Un udol'

Namina 

 Namina

 Jazz-canción

★★★★ 

Del roce de un jazz añejo, con vistas a Nueva Orleans, y las cadencias del Brasil surge esta obra de pulso nocturno, guiada por la voz sinuosa de la catalana Natàlia Miró do Nascimento. Composiciones con poso, propias y ajenas (Waits, Jobim o Cohen, deslizando un guiño a Madeleine Peyroux), hiladas con la complicidad de Pep Gol (trompeta, producción), que se abren paso con sus pliegues de melancolía, su suave crudeza y sus desenvueltas confesiones (oigan ‘M’ho venc tot per un petó’). J. B.