Crítica de cine

Estrenos de cine: 'El hombre del norte', Eggers amplía pero no ahonda

Alexander Skarsgård y Anya Taylor-Joy en un fotograma de ’El hombre del norte’.

Alexander Skarsgård y Anya Taylor-Joy en un fotograma de ’El hombre del norte’.

Pese a estar llena de vísceras, gruñidos, violaciones y pillaje la película de Robert Eggers da la sensación de no ser suficientemente bizarra y perturbadora

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Nando Salvà

'El hombre del norte'

Dirección:  Robert Eggers

Intérpretes:  Alexander Skarsgård, Anya Taylor-Joy, Claes Bang, Nicole Kidman

Estreno:  Viernes 22 de abril de 2022

★★★  

En sus películas, Robert Eggers recrea minuciosamente escenarios remotos de eras pasadas, que reflejan las angustiosas ansiedades de sus personajes y por eso exudan violencia. En 'El hombre del norte' lo hace a muchísima mayor escala que en 'La bruja' (2015) y 'El faro' (2019) pero también, quizá en parte por ese aumento de tamaño -y de presupuesto, y de expectativas comerciales- con menor eficacia.

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Su protagonista es Amleth, un noble vikingo perteneciente al folclore escandinavo en el que que ya se inspiró Shakespeare para escribir 'Hamlet'. Mientras lo acompaña hacia su venganza por la muerte de su padre, Eggers reitera su capacidad única para dar vida a personajes que son tanto fábula y mito como carne y hueso, reconociblemente humanos pero también algo extraterrenales. Pero 'El hombre del norte', en todo caso, a menudo se muestra constreñida por los imperativos de su trama; el incremento de envergadura no ha traído consigo un aumento proporcional de caos psicológico.

Es una película, eso es cierto, llena de sangre, y víscera, y gruñidos, y violaciones, y pillaje, y bramidos, y fuego, y más sangre; en la que un príncipe demuestra su valía tirándose pedos y luego levita mientras las entrañas de su padre se transforman en un árbol mágico; en la que Björk interpreta a una bruja sin ojos y una valquiria enloquecida galopa sobre un caballo blanco por el cielo. Y que, pese a todo, da la sensación de no ser suficientemente bizarra y perturbadora. Dicho esto, es casi milagroso que Eggers haya conseguido que le den el dinero para hacerla y, aunque fuera únicamente por ese motivo -no lo es-, ya merecería ser celebrada.