Estreno en el Romea

Sergi Belbel vuelve a Beckett con la postapocalíptica 'Final de partida'

  • El director destaca la vigencia de esta obra visionaria que protagonizan Jordi Boixaderas, Jordi Bosch, Jordi Banacolocha y Margarida Minguillón

Jordi Boixaderas (izquerda) y Jordi Bosch en ’Final de partida’.

Jordi Boixaderas (izquerda) y Jordi Bosch en ’Final de partida’. / David Ruano

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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La guerra, la pandemia y el fin del mundo, todo ello se concentra con humor negro e inteligencia en 'Final de partida', obra visionaria y apocalíptica que Samuel Beckett escribió en 1957 y que resuena más que nunca en el mundo actual. El Teatre Romea acoge hasta el 24 de abril este montaje del teatro del absurdo, un texto esencial del Premio Nobel de Literatura que Sergi Belbel ha montado con Jordi Boixaderas, Jordi Bosch, Jordi Banacolocha y Margarida Minguillón, que reaparece en el teatro después de cinco años.

El texto conecta con situaciones actuales como el confinamiento obligatorio a causa del covid y la guerra. "Su grandeza está en el humor, en esa capacidad de reír dentro del pesimismo, porque el ser humano es capaz de conectar humor y horror", ha destacado Belbel, director y traductor del texto: "Beckett fue un visionario con sentido del humor". Para el autor y director, su humor negro "acaba siendo un poco la válvula de escape que engancha al espectador. Tiene vigencia y es un placer poderla ver porque permite reírse de estos terribles males". Como dijo Minguillón, "tiene algo de circo patético".

Confinados

Los protagonistas conviven en una especie de refugio miserable tras una catástrofe que ha finiquitado el ciclo natural, el clima y las mareas. Todo transcurre en ese espacio cerrado, con dos únicas ventanas que conectan con el mundo exterior. El ciego y paralítico Hamm (Jordi Bosch) y su sirviente Clov (Jordi Boixaderas) comparten existencia y dependencia mutua acompañados de los progenitores de Hamm, Nell (Margarida Minguillón) y Nagg (Jordi Banacolocha), ancianos con las piernas mutiladas y confinados en cubos de basura. Lo único que pueden hacer es hablar, fabular, provocarse con la probable partida de Clov como tema recurrente. El abuso de poder y la necesidad de compañía incluso en la miseria más absoluta queda patente en ese mundo en desintegración. Para Belbel, la frase que resume el espíritu de la obra es: "Nada hace más gracia que la desgracia" y que remacha con un: "Es lo más cómico del mundo". Esa ambivalencia entre la risa y el llanto es una de las características de la obra.

"No hay que ver la obra como algo terrible que habla de la extinción porque eso lo tenemos cada día en la televisión", ha señalado Boixaderas, para quien el estilo de Beckett ha influido también en grupos como los Monty Python. "La obra tiene algo de 'sitcom'. Transcurre en un único espacio y es un gag detrás de otro. Hay muchos códigos que la gente reconocerá".

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Belbel ya ha dirigido otras obras del autor de 'Esperando a Godot', como 'Els dies feliços' en el Lliure con Emma Vilarasau y Oscar Molina. También dirigió cuatro curiosas e impactantes piezas breves en la Sala Beckett protagonizadas por Sílvia Bel, Míriam Iscla y Rosa Renom. "A partir de los años 50, en cada obra sus personajes tienen la movilidad más reducida hasta llegar al paroxismo de tener únicamente una boca hablando". Para Belbel las limitaciones físicas de los personajes tienen un efecto brutal: obligan al intérprete a buscar nuevos recursos y potencian la palabra.

La obra está dedicada a Rosa Novell, que en 2005 dirigió 'Final de partida' con Jordi Bosch y Jordi Boixaderas en el Teatre Grec en 2005. Solo hicieron tres funciones. "Nos quedamos con las ganas de volverla a hacer", ha reconocido Boixaderas. Estos últimos años parecen haberle dado la razón a Beckett. "Parece que el mundo se va acomodando, visto desde ahora, a lo que él había visto y previsto con su gran clarividencia".