Comunicado en redes sociales

Bunbury se retira de los escenarios: ya no hay "picos" mitómanos de cortisona que le alivien

El cantante aragonés hace público un problema en su garganta, que “se cierra e irrita”, causándole un “inmenso dolor y sufrimiento”, para anunciar que su nueva gira, con parada en el Poble Espanyol el próximo 15 de septiembre, será la última de su carrera

Enrique Bunbury, exlíder de Héroes del Silencio. 

Enrique Bunbury, exlíder de Héroes del Silencio.  / JOSE GIRL

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Una dolencia que complica el ejercicio del canto y le ocasiona un "inmenso dolor y sufrimiento", ha precipitado el drástico anuncio con el que Enrique Bunbury cogió por sorpresa este lunes a todos sus seguidores. "He tomado la decisión muy meditada y consciente, de abandonar mi actividad interpretativa, en los conciertos y ‘tours’. Los conciertos que quedan pendientes de aquí a septiembre de 2022 en Estados Unidos y España serán los últimos que realice", indica el comunicado que Bunbury hizo público en las redes sociales y con el que anuncia el fin de una trayectoria en los escenarios cuyos orígenes se remontan a casi cuatro décadas atrás.

La nota del cantante zaragozano, de 54 años, empieza con la confesión de que arrastra "desde hace unos años" un "malestar" que le ha "costado mucho localizar y comprender", y que comenzó a manifestarse en las giras de los álbumes ‘Mutaciones’ (2015-16) y, "sobre todo", ‘Expectativas’ (2017-19). Con la inactividad pandémica llegó a pensar que su "mal" se "habría diluido", pero la gira que ha realizado por México este invierno ha venido a confirmar "todo lo contrario". En las últimas semanas, Bunbury se vio forzado a posponer dos de los conciertos en ese país, los de Toluca (8 de febrero) y el segundo de los programados en la Ciudad de México (12). El comunicado consiguiente habló entonces de "laringitis aguda". 

Solo cuando está de gira

Bunbury no precisa cuál es su dolencia, si bien da más detalles sobre la naturaleza del padecimiento. "La realidad es que mi garganta se cierra e irrita, y mis vías respiratorias dificultan el más leve ejercicio y la ejecución de mi trabajo", relata. Un cuadro que se hace notar cuando se pone en acción durante una gira. "Desde el momento que salgo de mi casa y comienzan viajes y ‘shows’, un compendio de síntomas y dolores me acompañan desde la mañana hasta el momento de subirme al ‘show’", confiesa, añadiendo que ha escuchado "diferentes nombres y diagnósticos" para referirse a su caso. Por todo ello, "lo que normalmente era un placer y deleite, se ha convertido en fuente de inmenso dolor y sufrimiento", indica el cantante y compositor, que insiste en asociar esos episodios al movimiento. "Nada de esto me ocurre jamás si no estoy de gira". El anuncio de su adiós a los escenarios responde a una decisión que "sabía cercana".

Pero hablar de retirada artística sería inapropiado, puesto que Bunbury vislumbra seguir haciendo música y dedicarse a otras actividades. "Se abre ante mí un sinfín de posibilidades en las que lo creativo, es decir, componer canciones, grabar discos, pintar y escribir libros de poesía, forma parte de mis objetivos", advierte en el comunicado. "Tengo la edad para hacer este cambio importante en mi vida y el apoyo de mi familia y ‘management’". Bunbury concluye la nota recordando, a modo de inventario, que "en estos 35 años" ha realizado 1.500 conciertos en "España, Europa, Estados Unidos, Latinoamérica y Japón", y dando las gracias por ese "gran viaje" al público, a su banda, al equipo técnico y al ‘management’.

Las últimas citas

El cese de actividades escénicas supone que sus conciertos del próximo verano en España toman un cariz inesperado. El 28 de julio comenzará en la plaza de Toros de Murcia el anunciado periplo de presentación del álbum ‘Posible’ (2020), que ahora se presenta como despedida del cantante y que le llevará a otras ocho plazas, entre ellas el festival Vive Latino, de su natal Zaragoza (2 y 3 de septiembre; la fecha precisa no se ha anunciado por ahora), el madrileño Wizink Center (10) y el Poble Espanyol, de Barcelona (15). Antes, esta primavera, Bunbury debe realizar un ‘tour’ de 16 conciertos de costa a costa en Estados Unidos.

Fechas que ahora toman un significado urgente, de última llamada para un artista que ha disfrutado tanto de la grabación de música en el estudio como de la celebración de su rotundo personaje sobre el escenario. Por ello, no faltan miradas encaminadas a matizar el anuncio de este lunes, como la de Pep Blay, biógrafo de Bunbury (con quien trabajó intensamente en el volumen ‘Enrique Bunbury. Lo demás es silencio’, Ed. Plaza & Janés, 2007), que desliza dudas acerca del alcance final de ese adiós a los conciertos. "Estoy seguro de que su decisión es seria, pero con lo que a él le gusta el directo, me cuesta creer que sea tan radical y definitiva, y que más adelante no se abra a ofrecer actuaciones esporádicas", medita el periodista, novelista y guionista.  

Precisamente, aquel libro comenzaba con la escena de un Bunbury indispuesto, atendido por un médico de urgencia, horas antes de actuar en el barcelonés Sot del Migdia (2004) con ‘El huracán ambulante’. El concierto llegó a peligrar, revelaba Blay en las páginas, pero le salvó un chute de mitomanía. Literalmente: el cantante se recuperó tras pedirle al médico de urgencia que le dispensara "un pico" de cortisona como el que le había suministrado una vez a un pachucho Bob Dylan. "Con la misma jeringa", le demandó en broma el aragonés. Quizá no todos los métodos milagrosos se hayan agotado.

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