Crítica de cine

Crítica de 'El triunfo': el poder transformador del teatro

  • La ganadora a la mejor comedia en los Premios Europeos del año pasado es una mezcla triunfal entre drama carcelario y comedia teatral que mezcla lo social con el poder transformador del arte.

Fotograma de la película ’El triunfo’, de Emmanuel Courcol

Fotograma de la película ’El triunfo’, de Emmanuel Courcol / Caramel Films

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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'El triunfo'

Dirección Emmanuel Courcol

Intérpretes Kad Merad, Marina Hands, Laurent Stocker, Saïd Benchnafa, Lamine Cissokho, Sofian Khammes, Pierre Lottin, Wabinlé Nabié

Año 2020

Estreno 25 de febrero de 2022

★★★ 

El cine francés parece haber patentado una fórmula que domina a la perfección y que se ha convertido en su máxima especialidad: un personaje introduce al espectador en un universo que no conoce y gracias a él poco a poco iremos accediendo a las claves de ese mundo y de la gente que lo habita. Normalmente se aborda un problema social (la educación, los barrios marginales) y puede adscribirse a la comedia o al drama, incluso a ambos. De 'Los niños del coro' a 'Los miserables' pasando por 'La clase'. 

'El triunfo', comienza así, con un ‘introductor’ que será un actor en horas bajas (el siempre eficaz Kad Merad) que acepta enseñar teatro en una penitenciaría en la que se encontrará a un grupo de lo más diverso al que intentará trasmitir su amor por las tablas. Contra todo pronóstico, la película de Emmanuel Courcol se aleja de cualquier cliché relacionado con el drama carcelario. No va de eso, sino del poder de la palabra y de su magia transformadora. Aquí lo importante serán los ensayos, los trabajos en grupo, la gira de actuaciones, lo que pasa detrás del escenario. Todo bajo el paraguas simbólico de 'Esperando a Godot' de Samuel Beckett. ‘El triunfo’ es una película coral (con un casting perfecto multicultural), entusiasta, dinámica, humana y esperanzadora que utiliza la cultura como puente para dinamitar prejuicios y para sanar heridas vitales.