Fin de temporada

5 razones para ver ‘El libro de Boba Fett’ (más allá de Mando y Grogu)

Boba Fett (Temuara Morrison) y su lugarteniente Fennec Shand (Ming-Na Wen), en un fotograma de ’El libro de Boba Fett’

Boba Fett (Temuara Morrison) y su lugarteniente Fennec Shand (Ming-Na Wen), en un fotograma de ’El libro de Boba Fett’ / Disney+

  • Al margen de la apoteósica y sorprendente reaparición de algunos de los grandes personajes de ‘The Mandalorian’, la serie de Disney+, que termina este miércoles, ofrece notables ingredientes dentro del inabarcable universo de 'Star wars'

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Julián García
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Periodista

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Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

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Especialista en series, cine, música y cultura pop

Escribe desde Barcelona

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Con el corazón todavía en un puño por la conmovedora despedida de Din Djarin y el pequeño Grogu al final de la segunda temporada de ‘The Mandalorian’, una escena postcréditos dejó al ‘fandom’ de ‘Star wars’ sumido en el desconcierto: el cazarrecompensas Boba Fett, acompañado de su mano derecha, Fennec Shand, se sentaba en el trono de Jabba el Hut como nuevo señor del crimen del planeta Tatooine. Al mismo tiempo, un rótulo anunciaba sin más alardes el estreno, para un año después, de ‘El libro de Boba Fett’ en lugar de lo que todo el mundo estaba esperando: una tercera temporada de ‘The Mandalorian’, a pesar de la traumática (y muy llorada) separación de sus dos carismáticos protagonistas.

En efecto, un año después, concretamente el 29 de diciembre de 2021, se estrenaba en Disney+ la serie dedicada al lacónico y expeditivo cazarrecompensas, un histórico del universo ‘Star wars que ya había aparecido como estrella invitada en un par de episodios de la segunda temporada de ‘The Mandalorian’. A pesar de estar ambientada en el mismo ecosistema que la serie madre, de que sus responsables eran los mismos (Jon Favreau y Dave Filoni) y de su estupenda factura visual, el arranque de ‘El libro de Boba Fett’ despertó escasas pasiones mientras intentaba explicar el presente del personaje en Tatooine y, sobre todo, su pasado tras haber sido engullido por un sarlacc del desierto en ‘Star wars. Episodio 6: El retorno del Jedi’. Seguramente, y como sucedió con la marcha del Messi del Barça, la añoranza por Mando y su pequeño eran una losa demasiado pesada para las aventuras, apacibles y a menudo anticlimáticas, de Boba Fett intentando ganarse el respeto como nuevo daimio de Tatooine y, al mismo tiempo, recordar su pasado como guerrero tusken del desierto tras sobrevivir al sarlacc.

Al final del episodio 4, unas notas musicales lo cambiaron todo: sonó por un instante la inequívoca sintonía de ‘The Mandalorian’ y el tiempo se detuvo. La desgana por ‘El libro de Boba Fett’ se transformó, en los dos episodios siguientes, en locura mandaloriana, pues no solo reaparició nuestro carismático héroe como gran protagonista de la acción, sino también el pequeño Grogu y un sinfín de viejos conocidos, incluido Luke Sykwalker. Un giro inesperado y desconcertante que desterró a Boba Fett en un tercer plano deshonroso, pero que transformó la serie en una vibrante temporada 2.5 de ‘The Mandalorian’. A falta de solo un episodio (que se emite este miércoles) para el final de la serie, exponemos cinco razones por las que merece la pena, y mucho, ver al completo ‘El libro de Boba Fett’, hayan leído lo que hayan leído sobre ella. Razones, por supuesto, más allá de jubilosa presencia de Din Djarin y Grogu.

Un personaje popular en el canon

El cazarrecompensas Boba Fett había sido un personaje muy apreciado entre el ‘fandom’ galáctico tras su presencia en películas y series previas de la saga. Hijo clónico del también cazarrecompensas Jango Fett, su primera gran aparición estelar fue en ‘Star wars. Episodio 5: El Imperio contrataca’, cuando, contratado por Darth Vader, daba caza a Han Solo y se lo entregaba al obeso Jabba el Hutt congelado en carbonita.

Boba Fett, con Darth Vader y Lando Calrissian, en 'El imperio contrataca'

/ Lucasfilms

Todo el mundo pensaba que había muerto en ‘Star wars. Episodio 6: El retorno del Jedi’, pues, como comentábamos antes, había caído en el interior de un monstruoso sarlacc; pero en el primer episodio de ‘El libro de Boba Fett’ se nos explica cómo logró sobrevivir en el interior de sus tripas. El cazarrecompensas, al que vimos recuperar su tradicional armadura en el episodio 6 de la segunda temporada de ‘The Mandalorian’, también fue un personaje popular de la serie de animación ‘Star wars: The clone wars’, así como en videojuegos, cómics y novelas del universo expandido. Es probable que, pese a los buenos precedentes, el personaje careciera del ‘punch’ necesario; quizá también el actor que lo interpreta, un hierático Tamuera Morrison, pura sobriedad gestual con o sin casco.

La conectividad

Para bien y quizá menos bien, ninguna serie reciente de ‘Star wars’ (es decir, todas las supervisadas por Dave Filoni, biblia andante del universo creado por Lucas) se puede comprender plenamente sin tener conciencia de lo que vino antes. Dicho con otras palabras: si la intención del espectador es seguir viendo ‘The Mandalorian’, deberá leer al pie de la letra ‘El libro de Boba Fett’, en el que no solo ya continúan, de hecho, las peripecias del cazarrecompensas Din Djarin y su hijo adoptivo Grogu, sino que se plantan además semillas para otras futuras escisiones televisivas. Todas las series con base en la línea temporal de ‘The Mandalorian’ (falta todavía por estrenar ‘Ahsoka’, sobre la gran padawan jedi) culminarán en un “climático acontecimiento argumental”, según explicó Kathleen Kennedy, presidenta de Lucasfilm, en el Disney Investor Day de 2020. 

La padawan jedi Ashoka Tano (Rosario Dawson), en un fotograma de 'The Mandalorian'

/ Disney+

Los ilustres invitados

Hay quien estima que el universo ‘Star wars’ hace tiempo que, pese a su apariencia expansiva, vive atrapado en un bucle destinado a rellenar huecos y ofrecer respuestas a viejas incógnitas. Hay quien considera, sin embargo, que la razón de ser la saga, su pálpito vibrante, es precisamente la autorreferencia perpetua. ‘El libro de Boba Fett’ satisfará a los partidarios de ambas tesis: la serie hace avanzar al universo galáctico y al mismo tiempo lo constriñe con un rosario infinito de autohomenajes y reapariciones de personajes históricos, capaces, eso sí, de poner la carne de gallina. Entre el episodio 5 y 6, hemos visto pasar al Mandaloriano, a Grogu, a RD-D2, a Luke Skywalker, a Ahsoka Tano, al wookie negro Krrsantan, al Marshall Cobe Vanth y, atención, al legendario cazarrecompensas Cad Bane, estrella en ‘Star wars: The clone wars’. Y de remate, un caza estelar N-1 Naboo, como los aparecidos en ‘Star wars. Episodio 1: La amenaza fantasma’, con el que Mando remplaza su destrozada Razor Crest.

El Mandaloriano, a lomos de la nueva nave N-1 Naboo, en 'El libro de Boba Fett'

/ Disney+

Acción perfectamente legible

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Si algo debemos agradecer al creador Jon Favreau, su mano derecha Filoni o los directores Robert Rodriguez (firma tres episodios, incluyendo el primero y último) y Bryce Dallas Howard (autora del formidable número 5), es esa apuesta por una acción perfectamente legible, sin exceso de cortes, puntos de vista ni feísmo infográfico. En la serie ha habido memorables partes de acción, como la persecución por terrados y la batalla con la bestia de cuatro brazos estilo Harryhausen del primer episodio, o por supuesto, el asalto al tren de especia del Sindicato Pyke en el segundo. Eso por no hablar de unas luchas impactantes, de insólita contundencia, a juego con las características físicas y la personalidad de su héroe, que Rodriguez ha dicho observar menos como “pistolero”, al estilo de Mando, que como “bárbaro”. (Dicho esto, Mando también parecía un poco Conan cuando partió a un malote en dos con la espada oscura en el quinto episodio).

Grogu, Grogu, Grogu

A todos los críticos nos gusta quejarnos del ‘fanservice’… Hasta que los fans dentro de nosotros reciben en bandeja los caramelos que más nos gustan. Para su sexto episodio, ‘El libro de Boba Fett’ se convirtió en ‘El show de Grogu’ y tuvimos ocasión de conocer en detalle su entrenamiento a manos del resucitado digitalmente Luke Skywalker. A saber: Grogu haciendo flotar ranas sobre su adorable cabeza y resistiéndose, buen chico, a tragárselas sin masticar; Grogu a los hombros de un Luke a la carrera; Grogu a la pata coja; Grogu dando volteretas en el aire para esquivar los rayos de un droide de entrenamiento… Como las escenas de Dagobah en ‘El Imperio contraataca’, solo que con Grogu convertido en el alumno y Luke en sucesor de Yoda. Al final de la secuencia, el exgranjero de humedad daba a escoger a nuestro pequeño amiguito entre seguir el camino Jedi o correr a los brazos de Din Djarin. ‘Cliffhanger’ del siglo.