Danza

Javier Guerrero reflexiona sobre la creación en el Mercat con 'caosmeditativo'

  • El premiado coreógrafo extremeño ofrece una pieza para cuatro intérpretes sobre el origen de la creación en el Mercat de les Flors a partir de este viernes

Un momento de ’caosmeditativo’.

Un momento de ’caosmeditativo’. / Tristan Perez-Martin

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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¿Qué es la creación? ¿Cómo surge? Estas y otras preguntas están en el 'core' de la nueva pieza de Javier Guerrero, coreógrafo extremeño de 40 años que de viernes a domingo presenta en el Mercat de les Flors 'caosmeditativo'. Lo escribe así, con total libertad, al margen de reglas ortográficas. Se trata de una pieza para cuatro intérpretes: Amanda Rubio, Julia Sanz, Tanit Cobas y Jerónimo Ruiz. Los tres primeros ya conocían el lenguaje de Guerrero, con el que habían trabajado anteriormente.

El punto de partida es una conferencia de Gilles Deleuze de 1987 sobre el sentido de la creación cinematográfica. A ella se superpone una banda sonora cambiante de Mario G. Cortizo creada a base de capas melódicas que van formando un todo. También la escenografía se transforma a medida que objetos cotidianos van invadiendo la escena. "Nadie sabe exactamente qué es la creación. En el espectáculo nos aproximamos pero no podemos definirla", comenta Guerrero, ganador de diversos premios en concursos en Francia y España.

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Su objetivo era trabajar con elementos nuevos para él como el texto, con objetos. También jugando con movimientos cotidianos que conjuga con la danza. "La idea es que el bailarín se olvide de la coreografía para bailar, que su cuerpo se desborde. He creado una estructura permeable para que puedan ocurrir pequeñas cosas. No es una pieza a base de repeticiones y variaciones. Es una obra que avanza hacia adelante a partir de una conferencia sobre la creación".

Que nadie espere respuestas, advierte. "Podemos aproximarnos pero nunca definir la creación. El nuestro es un trabajo de especulación", dice Guerrero que antes de convertirse en bailarín y coreógrafo se licenció en Humanidades. "Provengo de un pequeño pueblo de Extremadura. Aprendí a bailar de pequeño pero la academia a la que acudía cerró y lo dejé en la adolescencia". En la universidad volvió a conectar con ella. Diez años después, tras haber trabajado en un banco, se graduó en el Estudios Superiores de Danza del Institut del Teatre. Desde entonces no ha parado. "Para mí la creación es un acto de resistencia frente a la muerte. Es una celebración de la vida".