Estreno en Movistar+

‘Todos mienten’, un ‘cluedo’ casi irresoluble porque nadie dice la verdad

Movistar+ estrena el viernes, 28, la serie dirigida y creada por Pau Freixas que mezcla el suspense, el drama y el humor negro

Un vídeo colgado en internet destapa las relaciones sexuales de una profesora y su alumno y saca a la luz mentiras y secretos

Tráiler de la serie de Pau Freixas ’Todos mienten’. En la imagen, Irene Arcos y Leonardo Sbaraglia, dos de los protagonistas.

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Inés Álvarez
Inés Álvarez

Periodista

Especialista en programas de televisión y series

Escribe desde Barcelona

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Una profesora se acuesta con su alumno, que, para más inri, es el hijo de su mejor amiga. Se sospecha que eso ocurrió cuando el chico era menor. Y alguien sube el vídeo a internet. Esta es la pieza del dominó que va haciendo caer todas las demás fichas entre las parejas aparentemente felices, con un buen nivel de vida y a las que les une una estrecha amistad, protagonistas de la serie coral de Pau Freixas ‘Todos mienten’. Una ficción en la que se mezcla el suspense, el drama y el humor negro, que estrena Movistar+ completa este viernes, 28.

Por si esto no fuera poco, la aparición del cadáver del chico acabará agitando aún más la existencia de los habitantes de Belmonte, la población en la que viven esa suerte de ‘mujeres desesperadas’ a las que dan vida Irene Arcos (la impulsiva Macarena), Natalia Verbeke (la sufridora Ana) , Eva Santolaria (la hiperactiva Yolanda) y Miren Ibarguren (la caótica Maite). Y a las que azuza de vez en cuando el desacomplejado personaje de Amaia Salamanca (Sofía). “Cada una representa una faceta: la cuidadora y protectora, la que quiere romper con todo, la ‘outsider’… Todas son mujeres 360 grados y manejan la acción”, cuenta Irene Arcos. 

Una compleja trama

Poco a poco se irá descubriendo, a través de una compleja trama con continuos ‘flash backs’ y saltos de tiempo, que todos mienten. O, al menos, que esconden la verdad. Una cadena de secretos que hacen difícil resolver el misterioso asesinato. “Me apetecía hacer un ‘cluedo’, un juego para que el espectador se lo pasara bien y se enganchara, pero, al mismo tiempo, hay elementos dramáticos y de comedia”, explica a EL PERIÓDICO Pau Freixas, creador, director y guionista de la serie, que lo fue también de ‘Cites’ y ‘Sé quién eres’. A lo largo de los seis capítulos de los que consta esta producción de Movistar+ en colaboración con Filmax, se irán desvelando esos secretos, a veces de una manera sutil, otras de forma descarnada, así como la psicología de esas mujeres

Aunque sus maridos, interpretados por Leonardo Sbaraglia (el cerebral Néstor), Ernesto Alterio (el autoritario Diego), Jorge Bosch (el campechano Arturo), y Juan Diego Botto (el desenfadado Sergio, ex de Maite y marido de Sofía) también tienen sus conflictos, que poco a poco irán revelando. Es el caso de Néstor, marido de Macarena, al que iremos conociendo más a lo largo de la serie. “Los psicoanalistas también sufren”, advierte Leonardo Sbaraglia. Los mismos conflictos emocionales y morales que sufren los jóvenes, a quienes dan vida Lucas Nabor (Iván, la supuesta víctima de los abusos), Carmen Arrufat (Natalia), Berta Castañé (Lucía) y Lu Colomina y Marc Balaguer (los gemelos Iris y Óscar), que callan más de lo que debieran.

Leonardo Sbaraglia e Irene Arcos, en un momento de la serie.

/ Daniel Escale

Planos secuencia

Para Freixas, el discurso que justifica la acción de Macarena, el del "derecho a sentirte insatisfecha, pese a tener un marido que no te ha hecho nada malo y al que quieres, y querer mandarlo todo a la mierda”, es uno de los más interesantes de la serie. Y que hace que el espectador se pueda sentir identificado. Asimismo, abundan los planos secuencia “para que tenga la sensación de que asiste a un pedacito de verdad”, un recurso que se hace especialmente evidente en esos momentos casi teatralizados, que pueden tener incluso 10 minutos de duración. Ejemplo de ello es el monólogo de Yolanda, un relato estremecedor que hace entender muchas cosas. 

Juan Diego Botto e Irene Arcos, en la serie.

/ Daniel Escale

Estos ‘destapes psicológicos’ de los personajes se mezclan perfectamente con el elemento de juego, de puzle. “Queremos que el espectador se sienta interpelado a engancharse y a no dejar de mirar, porque quiere llegar al final y resolver el caso”, insiste Freixas. Algo para lo que deberá tener mucha paciencia. No obstante, interrumpir el suspense, que lo hay y en grandes dosis, para detenerse en cómo son los personajes no es algo gratuito. “Porque los motores que les mueven también son pistas para desvelar el asesinato”, advierte. “Es una serie donde está muy puesto el foco en las emociones. En otras series o películas lo está más en un montaje trepidante”, añade Sbaraglia. 

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Una de las grandes bazas de esta producción es ese reparto compuesto por actores conocidos y de probada solvencia. “Me gustaba que pertenecieran a nuestro imaginario colectivo. Pero son todos muy distintos, y juntándolos encontramos este tono tan particular que tiene ‘Todos mienten’. Son el gran acierto de la serie”, asegura su creador.