LO QUE NO SABÍAS DE...

Los secretos que esconde el rodaje de 'El caso Villa Caprice'

  • La mansión del filme es, en realidad, el castillo Volterra, situado en la Costa Azul

  • El equipo rodó, por casualidad, en el mismo despacho del abogado en el que se inspira la película

  • El director guarda muy buen recuerdo del rodaje de una miniserie con Ariadna Gil y Montserrat Carulla

El realizador de este drama judicial, el marsellés Bernard Stora.

El realizador de este drama judicial, el marsellés Bernard Stora. / VERCINE

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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Cuando en las noticias aparecen personajes famosos implicados en asuntos turbios nos podemos preguntar cuáles son los mecanismos y los trucos que utilizan los abogados para conseguir que salgan en libertad o rebajen su pena. Esta misma curiosidad debió sentir el realizador francés Bernard Stora al conocer el caso de Olivier Metzner, un famoso abogado parisino que tuvo un triste final. Eso le ha llevado a rodar El caso Villa Caprice, un drama judicial con elementos de intriga protagonizado por el actor y cantante Patrick Bruel (Cena de amigos, El nombre), el veterano Niels Arestrup (Un profeta, Diplomacia) e Irène Jacob (La doble vida de Verónica).

Bruel interpreta a un empresario multimillonario que frecuenta a muchos políticos. Uno de ellos ha tenido una aventura con una joven y su mujer, despechada, denuncia alguna de las irregularidades que ha cometido como conseguir que el magnate comprara su mansión, Villa Caprice, a un precio muy bajo. La policía registra su casa y decide contratar a un prestigioso abogado para que lleve el caso. Es un tipo muy reservado que mantiene la distancia con los ricos a los que defiende y que tiene también sus principios. Es un filme que muestra la cara oculta de esos implacables emprendedores y los recursos de los abogados que los representan. Su director nos explica las curiosidades del filme.

-Una villa de verdad. “Francia, como España, tiene muchos kilómetros de costa y, para encontrar la casa donde queríamos rodar, hicimos el Tour de Francia. Tengo la costumbre de describir en el guion muy exactamente los decorados que quiero para dar una idea muy precisa de lo que busco, me empeño en encontrarlo. Hay algo de superstición porque siempre digo que el decorado que busco me está esperando en algún sitio, existe y lo tengo que encontrar. Si no lo encuentro es un mal presagio. Así lo hago siempre. Mis colaboradores estaban desesperados y el productor mucho más desesperado aún. Pensaba que la encontraríamos en Bretaña, en algún lugar misterioso, pero no, la encontramos llena de sol, en la Costa Azul, cerca de Saint Tropez, el castillo Volterra, en el cap Camarat. Cuando me la enseñaron, dije: ¡Ya está, es aquí! Es a la vez magnífica pero bastante inquietante, es rígida, con una arquitectura austera, que puede dar miedo. Es como un castillo en lo alto de una colina y es la auténtica protagonista del filme”.

La mansión donde transcurre la acción es el castillo Volterra, cerca de Saint Tropez.

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-¿Quién vive allí? “Los propietarios actuales son unos canadienses. Anteriormente, había pertenecido a una familia célebre, los Volterra. León Volterra, antes de la segunda guerra mundial, tenía en Paris muchos teatros, organizaba carreras de caballos, era una familia muy muy rica. Después de la guerra se separó de su esposa y le cedió la casa. Ella la restauró y era un lugar de encuentro de sus amigos, artistas, pintores, gente famosa… Es una casa que tiene historia, fue construida a finales del siglo XIX por un inglés que adoraba Italia, y la construyó inspirándose en Italia. Los interiores que aparecen en la película también están rodados en la misma casa”.

-Dos días en barco. “Con el barco tuvimos una suerte inmensa, ya que solo lo tuvimos los dos últimos días de rodaje. Y rodar allí es muy complicado, se dice que no se debe hacer una película ni con niños ni en un barco, pero creo que con los niños es aún más fácil. Si hubiera hecho mal tiempo o un viento fuerte esos dos días no hubiéramos podido rodar, pero fue un milagro. A veces los milagros ocurren en la vida y en el cine y nos hizo un tiempo magnífico, sin viento. Teníamos un piloto de barco excelente y tuvimos un rodaje casi fácil. El actor que hace de piloto no podía llevarlo, es un chico muy movido, distraído, no le hubiera dado esa responsabilidad”.

Tenían solo dos días para rodar en el barco, pero tuvieron suerte e hizo buen tiempo.

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-Todos a la cárcel. “Las escenas de la prisión fueron rodadas en un centro penitenciario real, la cárcel de la Santé de Paris. Es una prisión muy antigua que se restauró recientemente, hace unos dos años. Nos dieron la autorización y pudimos rodar allí”.

-Un palacio de justicia muy moderno. “Es el nuevo palacio de justicia de Paris. Fue construido por el célebre arquitecto italiano Renzo Piano, el mismo que construyó el Centro Pompidou. Es un bonito edificio, hace sólo dos años que se inauguró y fuimos los primeros en rodar en el interior del edificio”.

Es la primera película que se rueda en el interior del nuevo Palacio de la Justicia de París.

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-Investigando a los abogados de los millonarios. “No tuve que buscar mucho porque mi coguionista, Pascale Robert-Diard, es periodista de Le Monde y trabaja en la sección de asuntos judiciales desde hace muchos años. Es una gran periodista y conoce este mundo perfectamente, conoce a todos los grandes abogados de Francia”.

-La casa del abogado. “Estuve buscando esa casa durante tiempo. Cuando encontré ese apartamento, vi que era perfecto, no era necesario cambiar nada, era justo lo que buscaba, los libros, los cuadros. No era la casa de un abogado, era la casa de un productor de cine. Y, en cambio, el despacho del abogado tiene una historia curiosa porque estuvimos buscando mucho y rechacé muchos y, al fin, mi asistente me llevó allí. Me gustó y le pregunté al dueño si creía que parecía el despacho de un abogado y me contestó que, antes que suyo, era de un abogado. Le pregunté qué abogado era, y precisamente era Olivier Metzner, el que había inspirado la película. Fue muy curioso".

Por casualidad, el despacho del abogado donde rodaron había pertenecido a Olivier Metzner.

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-Trabajar con la familia. “La música es de mi hijo, Vincent. Es una gran suerte trabajar con los hijos. Ya sabes, si tienes hijos y cuando son mayores no siempre es fácil, hay que buscar ese lugar de entendimiento, de comunicación, de discusión de cada día, de creación. Fue una gran satisfacción. Hace tiempo que colaboramos juntos”.

-Rodando con actores catalanes la miniserie 'Elles i jo' (2008). “Fue maravilloso, tengo un gran recuerdo, un recuerdo muy emocionante. Mi mujer estaba muy interesada en ese tema. La historia del exilio republicano en 1939 me apasionó. Es un tema que se puede hacer más fácilmente para la televisión que para el cine porque duraba seis horas y era preferible hacerlo en dos episodios. Tuve la suerte de trabajar con unos magníficos actores franceses y catalanes como Ariadna Gil, una gran actriz y una gran persona, fue muy agradable trabajar con ella. Y Montserrat Carulla, me impresionó mucho, era una actriz mágica. Tengo un recuerdo maravilloso y rodamos en Barcelona. Me gustó mucho, lo disfruté”.

Niels Arestrup (izquierda) y Patrick Bruel son los protagonistas del filme.

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