A los 78 años

Adiós a Ronnie Spector, la voz eterna de 'Be my baby'

  • La solista de The Ronettes, fuente de inspiración para varias generaciones de cantantes, sucumbió al cáncer después de haber sobrevivido a un infernal matrimonio con Phil Spector

Ronnie Spector, en la Sala Apolo

Ronnie Spector, en la Sala Apolo / FERRAN SENDRA

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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Con la muerte de Ronnie Spector, víctima de un cáncer bastante fulminante a los 78 años, cae definitivamente el telón sobre una etapa gloriosa de la historia del pop. Con su desafiante peinado, su maquillaje excesivo y, sobre todo, su voz imposiblemente melodramática, fue ella quien, al frente de las Ronettes, definió la imagen y el sonido de los grupos de chicas de principios de los 60, un género arrebatador que propició la llegada de una mirada exclusivamente femenina (y muy joven) al corazón de la música popular. Instalada en el Olimpo de las cantantes eternas gracias a ‘hits’ imperecederos como ‘Be my baby’ o ‘Baby, I love you’, Ronnie Spector extendió su influencia más allá de su tiempo y se convirtió en una fértil fuente de inspiración para artistas tan aparentemente dispares como los Ramones, Amy Winehouse y Lana del Rey.  

No fue el menor de sus logros sobrevivir a un traumático matrimonio con Phil Spector, el artífice de sus mayores éxitos, un paranoico violento y controlador que acabó sus días entre rejas condenado por el asesinato de una actriz y cuyo apellido conservó tras el divorcio. Nacida en Nueva York en 1943 con el nombre de Veronica Bennett, la cantante tenía solo 19 años cuando conoció al productor en una audición. Obnubilado por la magnética presencia y la peculiarísima voz de la joven, Phil Spector no dudó en ofrecer un contrato al grupo que Ronnie había formado junto a su hermana Estelle y su prima Nedra Talley con el nombre de The Ronettes. De una histórica sesión de grabación conjunta que tuvo lugar el 5 de julio de 1963 salió una canción que llegó al número dos de las listas de ventas en Estados Unidos y que, más importante, alcanzó la inmortalidad. Su título, ‘Be my baby’ (el número uno lo ocupaban Jimmy Gilmer and The Fireballs con ‘Sugar Shack’; ¿quién se acuerda hoy de ellos?).

En los cuatro años siguientes, las Ronettes grabaron algunos ‘singles’ inapelables (‘Baby, I love you’, ‘(The best part of) Breaking up’, ‘Do I love you?’, ‘Walking in the rain’…) y salieron de gira con los Rolling Stones y los Beatles, pero la progresiva pérdida del favor de la audiencia y las maniobras cada vez más enfermizas de un Phil Spector absolutamente obsesionado con Ronnie precipitaron el final del grupo en 1967.

Huida sin zapatos

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Ronnie Bennett y Phil Spector se casaron en 1968. Casi inmediatamente, el productor obligó a la cantante a aparcar su actividad artística y a permanecer recluida en su mansión angelina de 24 habitaciones entre amenazas de muerte. En una de sus escasas salidas, volvió al estudio de grabación para grabar en 1971 ‘Try some, buy some’, una composición de George Harrison bañada por Spector en arreglos wagnerianos cuyas decepcionantes ventas frenaron la posibilidad de una carrera en solitario.

En 1972, descalza y asistida por su madre, Ronnie consiguió escapar del domicilio conyugal. Fracasó en su intento de resucitar a las Ronettes, pero con la ayuda de Bruce Springsteen y Steve van Zandt y el inesperado respaldo de la escena punk neoyorquina, en la segunda mitad de los 70 recuperó la confianza para volver a grabar y actuar, y ya no dejó de hacerlo hasta poco antes del final (en junio de 2018 hizo su primera y última actuación en Barcelona). En 1990, publicó una cruda autobiografía titulada ‘Be my baby’ que, si los planes no se tuercen, será próximamente llevada al cine con Zendaya en el papel protagonista.  

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