Cita del Curtcircuit

Cápsula invita a su “fiesta del rock’n’roll antigua, pero del futuro”

El trío de origen argentino, asentado en Bilbao, presenta su catártico ‘Phantasmaville’ en La Nau, encabezando un triple cartel que completan las bandas Side Chick y Go to the Dogs

El grupo Cápsula.

El grupo Cápsula. / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Tras este tiempo propenso al concierto acústico y con asientos numerados, se agradece un poco de rock’n’roll, con todo lo que representa, como el que brinda la sala La Nau, de Poblenou, con el desafiante triple programa de este jueves. Ahí estará Cápsula, exorcizando la niebla pandémica con su flamante ‘Phantasmaville’, cabeza de un cartel abierto al galope glam de Side Chick (banda de la francesa Maïa Vidal) y las pulsiones garajeras de Go to the Dogs. Cita del Curtcircuit con público de pie y protocolo de pasaporte covid.

Para Cápsula se trata de “una fiesta de rock’n’roll antigua, pero del futuro”, advierte crípticamente Martín L. Guevara (guitarra y voz), acogiéndose a la “modificación de la percepción del tiempo” que han traído los confinamientos, añade su ‘partenaire’ Coni Duchess (bajo y voz). En su anterior disco, ‘Bestiarium’ (2019), reflejaron, de un modo “oscuro y premonitorio”, estiman, “la situación actual del mundo, con esa comunicación sin contacto físico, a través de las pantallas”, explica él. “Por eso en ‘Phantasmaville’ hemos querido romper con esa visión, y este es un disco pospandémico. Si queremos inventar un mundo nuevo, que sea desde la comunicación”, subraya. Apelando de modo entusiasta al “club del rock’n’roll”, apunta Coni.

La ‘santísima trinidad’

‘Phantasmaville’ es el 13º disco de Cápsula, trío completado con el batería Álvaro Olaetxea. Sus raíces están en el barrio de San Telmo, de Buenos Aires, de donde, en 1998, Guevara y Duchess decidieron dar el salto a Bilbao. El rock argentino está incrustado en su educación (Almendra, Pescado Rabioso, Pappo’s Blues), si bien su “santísima trinidad” la configuran David Bowie, Lou Reed e Iggy Pop. Pero ellos están siempre listos para absorber influencias, como cuando en un viaje a Japón dieron con la obra del venerado guitarrista surf Takeshi Teurachi. Hallazgo que, como tantos otros, los anima a imaginar, “y a subirte a una tabla y ponerte a surfear con él desde Japón hasta la selva peruana, pasando por la costa oeste norteamericana”, aventura Martín.

Después de todo, ellos siguen siendo “unos adolescentes que le ponen intensidad y ganas a la música que van descubriendo”. Ahí se cruzan vestigios garajeros, hard ‘sabbathiano’, destellos de psicodelia sesentera, impulsos tribales “y algo de The Doors, y de Jefferson Airplane, y un saxo grasiento como el de ‘Fun house’, de The Stooges”, ilustra sin manías Martín L. Guevara. Todo ello, añade Coni Duchess, dando forma a “un mundo de rock’n’roll donde conviven las fantasías y los cómics”, y configurando una identidad que ven definida. “Nos dicen que el sonido de Cápsula está muy claro, y creo que hay algo de verdad”, medita Guevara. “Es la suma de las cosas nos gustan y de nuestras limitaciones, ya que no somos gente muy técnica”.

Clásicos modernos

Cuentan con su galería de hazañas, desde abrir para X, la institución punk de John Doe y Exene Cervenka, en Portland, o más difícil todavía, grabar un disco, ‘Solar secrets’ (2013), en Kentucky con todo un Tony Visconti como productor. Un tipo con “un oído absoluto, muy trabajado”, asienten. “Nosotros nos veíamos como una banda alternativa, pero para él éramos clásicos, lo cual nos llamó la atención”, explica Duchess. “Con él rompimos barreras y preconcepciones”.

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De ese hilo de la historia que lleva hasta Bowie, The Velvet Underground o Bo Diddley todavía se puede tirar a gusto, estima Martín L. Guevara. “Las próximas generaciones se irán dando cuenta de que ahí hay tesoros inconmensurables”.