Exposición fotográfica

Regreso al mundo bíblico con el padre Ubach, el Indiana Jones de Montserrat

  • El Museu de Montserrat expone una selección de las 6.000 fotos que el monje tomó en Siria, Irak, el Sinaí y Palestina entre 1922 y 1951 para ilustrar la Biblia Grossa de la abadía

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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En un pedregoso desierto de Palestina se yergue un joven pastor esgrimiendo una honda. Es la imagen perfecta para ilustrar la historia bíblica de David contra Goliat. La tomó en 1925 el padre Bonaventura Ubach (1879-1960), el monje que vino a ser como el Indiana Jones del Monasterio de Montserrat, quien dedicó su vida a reunir para la abadía decenas de objetos arqueológicos, momias egipcias incluidas, en sus múltiples viajes por Oriente Próximo. Esa fotografía es solo una de las 6.000 que el religioso tomaría en Siria, Irak, el Sinaí y, sobre todo, en Palestina, entre 1922 y 1951, con un objetivo en mente: ilustrar el ambicioso proyecto de la Bíblia Grossa de Montserrat, traducida al catalán y formada por 28 gruesos volúmenes (tres de ellos solo de imágenes), que se publicaron entre 1926 y 1954. 

"Con aquellas fotos le interesaba inmortalizar todo lo que prácticamente no había cambiado desde los tiempos bíblicos, un mundo que él se dio cuenta de que estaba cambiando y estaba en vías de desaparición ante el avance de la modernidad y de los conflictos que empezaban a extenderse por la región", explica el arqueólogo Joan Eusebi Garcia Biosca, comisario de la exposición ‘La mirada del biblista. Instants d’eternitat. El Pròxim Orient al fons fotogràfic del pare Ubach’, primera muestra temporal desde el inicio de la pandemia que ofrece el Museu de Montserrat. 

Sala de la exposición 'La mirada del biblista', en el Museu de Montserrat.

/ El Periódico

Al padre Ubach "le interesa la mezcla, detallar la convivencia entre gente de distintas religiones y culturas" entre las que él mismo se mueve -beduinos, árabes, cristianos y, en menor medida, judíos, pues estos eran mayoritariamente llegados de Europa y no le servían para enseñar la Palestina del Antiguo y Nuevo testamentos-. Lo hace con una mirada "etnográfica, antropológica y documental", pero también "orientalista, biblista" y empática hacia la población palestina, explica el comisario ante un recorrido para el que ha seleccionado 76 imágenes en las que abundan hombres, mujeres y niños beduinos, porque eran "los que mejor podían ayudar a entender la sociedad de la Biblia. Eran ganaderos y trashumantes, vivían en tiendas y estaban en peligro de desaparecer". 

Ritos de sangre

Además de áridos y solitarios paisajes principalmente rurales que "reflejan la pequeñez del ser humano", retrata ritos y costumbres, vestimentas y peinados, formas de vida. Unos aparecen en posados, en grupos familiares, religiosos o tribales. Otros de forma natural, untando con sangre de cabrito los soportes de su tienda (varias fotos más con sacrificios de caballos o corderos muestran cierta debilidad del fotógrafo por los rituales de sangre, certifica el comisario), pastores sacando agua de un pozo o labrando los campos con un camello y un asno. Sorprende cómo Ubach, un hombre, logra algo difícil en sociedades musulmanas: infiltrarse y mezclarse entre grupos de mujeres, como el de unas beduinas bailando en 1929, y cómo estas posan sonrientes ante su cámara. "Le ven como un hombre de religión, no como una amenaza. Además, no viste como un europeo", apunta Garcia Biosca.  

Mujeres beduinas con niños, en Palestina.

/ BONAVENTURA UBACH

La muestra, que puede visitarse hasta el 17 de julio y luego viajará a Barcelona, está organizada por el Institut Europeu de la Mediterrània (IEMed) y la Abadia de Montserrat, que también han recuperado y digitalizado todo el material fotográfico, que podrá ir consultándose progresivamente en la web de la Biblioteca de Montserrat a medida que se vaya restaurando. Además, el museo expone en su permanente la colección arqueológica reunida por el padre Ubach en sus viajes.    

"Riguroso y metódico"

La dedicación de Ubach al proyecto de su vida lo atribuye Garcia Biosca a su origen familiar: "Una madre profundamente religiosa y ser nueve hermanos, cuatro de los cuales entraron en órdenes religiosas, y un padre acomodado, oficial de la Marina mercante que viajaba mucho y volvía a casa con historias de lugares exóticos". Entró con 12 años como novicio e hizo los votos a los 26. El plan de la Bíblia Grossa, cuyos volúmenes también se exponen, coincidió con "el innovador y aperturista León XIII" como Papa y con "Antoni Maria Marcet como abad, que impulsó proyectos culturales y arquitectónicos del monasterio". De hecho, Ubach se formó en la casa de estudios de Jerusalén que Montserrat no cerraría hasta 1968.

Beduino tiñendo con sangre de cabrito un soporte de su tienda.

Bonaventura Ubach

"Tenía una capacidad de trabajo impresionante. Era riguroso y metódico", como demuestran las libretas expuestas en las que registraba los datos de cada foto que tomaba, los mapas en los que marcaba las localizaciones, qué escena debían ilustrar de la nueva Biblia traducida al catalán, en la que él apostaba por" la fidelidad a los textos antiguos acompañándolos de muchas explicaciones para que se entendieran bien".  

En placas de cristal

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También se exponen guías turísticas, topográficas y libros de fotografías y postales de la época y de la Palestina colonial y otomana que inspiraron a Ubach. Y junto a una cámara Kodak similar a las que él mismo usó brillan unas placas de cristal con las que hacía las fotos. Luego enviaba el negativo a Viena, donde se hacían placas de fotograbado, y estas se imprimían en Montserrat. Un mundo que también ha desaparecido.

‘La mirada del biblista. Instants d’eternitat. El Pròxim Orient al fons fotogràfic del pare Ubach’

Museu de Montserrat 

Comisario:  Joan Eusebi Garcia Biosca

 Hasta el 17 de julio