Estreno de cine

'La casa Gucci': lujo y muerte en la firma de moda más deseada del siglo XXI

Jared Leto, Al Pacino, Lady Gaga, Adam Driver y Jeremy Irons, en una imagen promocional de ’La casa Gucci’

Jared Leto, Al Pacino, Lady Gaga, Adam Driver y Jeremy Irons, en una imagen promocional de ’La casa Gucci’ / El Periódico

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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Lujos, traiciones, asesinatos, personajes estrafalarios y una firma de moda que se ha reinventado en numerosas ocasiones para terminar convirtiéndose en un icono de nuestro tiempo. ‘La casa Gucci’ aparece en el momento adecuado, cuando la influencia de la marca no se restringe a un símbolo elitista de estatus social, sino que también ha logrado asentarse en el imaginario de la cultura popular a través de numerosas manifestaciones artísticas, especialmente las músicas urbanas, que incluyen referencias a la marca cuando menos te lo esperas. La película de Ridley Scott, que se estrena este viernes en cines coincidiendo con el centenario del nacimiento de la marca creada por Guccio Gucci, es, en todos los sentidos, puro fetiche pop, desde la elección de Lady Gaga como protagonista, pasando por la elección de los temas que adornan la banda sonora, los imposibles trabajos de caracterización y su carácter puramente culebronesco y sensacionalista que destila puro morbo. Estas son las claves de una película que, a la altura de la marca, ya es icono vivo:

Lady Gaga

Es tan solo su segundo papel protagonista en cine tras ‘Ha nacido una estrella’, por la que estuvo nominada a los Oscar, pero Stefani Angelina Germanotta parece decidida a demostrar que su carácter camaleónico va mucho más allá de su carrera musical.

En ‘La casa Gucci’ se transmuta por completo para meterse en la piel de Patrizia Reggiani, la exesposa del nieto del fundador de la firma Gucci, Maurizio Gucci, y también su asesina (sicario mediante). Para la actriz ha sido una oportunidad poder encarnar a un personaje tan controvertido que pasa por todo un sinfín de turbulencias vitales en las que siempre dejó constancia de su aprecio por la polémica y la excentricidad. En definitiva, un papel hecho casi a su medida.

Lady Gaga afronta a Reggiani con todas sus consecuencias, con todas sus contradicciones. Y el resultado no deja indiferente: puede alcanzar el mejor y el peor registro interpretativo en una misma escena. Todo un logro que sin duda tiene mucho que ver con la trasgresión que representa el propio personaje, siempre al límite de sus circunstancias. Dice la actriz que se inspiró en tres animales para representar su papel en las diferentes etapas de su vida: un gatito doméstico, un zorro y una pantera. Puro instinto felino.

Pelucas, postizos y caracterizaciones

Desde que aparecieron los primeros tráileres y carteles de ‘La casa Gucci’ quedó claro que aquello iba a ser una auténtica batalla de pelucas. Lady Gaga, siempre amante de los postizos, debió disfrutar con las 15 réplicas que se crearon para representar a Patrizia Reggiani en los diferentes momentos de su vida y que son un reflejo de los cambios de 'look' capilares que tuvieron lugar entre las décadas de los 70 y los 90.

En realidad, todo el reparto adquiere una personalidad propia gracias al trabajo de caracterización (muy criticado por la familia Gucci), pero sin duda el más comentado es el de Jared Leto, absolutamente irreconocible como Paolo Gucci, hijo de Aldo Gucci (Al Pacino). Su transformación es absoluta, resulta imposible identificar al actor por mucho que se intente, fruto de seis horas de maquillaje antes de cada sesión.

Adam Driver, Jared Leto y Lady Gaga, en un fotograma de 'La casa Gucci'

/ © 2021 Metro-Goldwyn-Mayer Pictures Inc.

Tampoco hay que olvidarse de Salma Hayek, reconvertida en Pina Auriemma, la amiga clarividente de Patricia Reggiani que participó en el asesinato de Maurizio Gucci, y que a lo largo de la película va deteriorándose hasta parecer casi una indigente, un guiño humorístico si tenemos en cuenta de que es la esposa de François-Henry Pinault, bajo cuyo 'holding' se encuentra actualmente Gucci.

 Un 'true crime deluxe'

La historia de los Gucci daba para muchos 'biopics'. Ridley Scott se ha basado en un jugoso punto de partida, el libro de Sara Gay Forden, ‘The House of Gucci: A Sensacional Story of Murder, Madness, Glamour and Greed’, que desvelaba buena parte de las miserias del clan.

La periodista se había encargado de cubrir la industria de la moda desde Milán durante 15 años y se dio cuenta de que había una narrativa muy apetitosa en torno a la familia. Todos los implicados se encuentran presentes y ofrecen su juego dentro de esta red de traiciones, pero la historia más morbosa era sin duda la relación entre Maurizio Gucci y Patrizia Reggiani, que se convierte en el foco de la película de Scott. Cómo se conocieron, cómo se enamoraron, cómo ella fue menospreciada por la familia, cómo intentó defenderse de esos ataques e intentó empoderarse dentro de un mundo de hombres para finalmente ser defenestrada y convertirse en una asesina.

Como en una tragedia griega, el personaje que encarna Lady Gaga es el detonante de la tragedia, la encargada de que las piezas de ese perverso entramado salten por los aires, aunque siempre cabe la duda de que fuera una víctima más de ese mundo de ambiciones desmedidas.  

Patrizia Reggiani y Lady Gaga, caracterizada de ella en 'La casa Gucci'

/ El Periódico

 La historia de una marca

Guccio Gucci empezó trabajando como 'maitre' en el Hotel Savoy para pasar a emprendedor vendiendo sillas de montar y alforjas. A principios de los años 20, fundó una firma de artículos de cuero de inspiración ecuestre. Ese sería el germen de una firma de moda que se convertiría en histórica a lo largo de las diferentes décadas y que alcanzó su primera gran repercusión en los años 50 convirtiéndose en la marca de chucherías de lujo de referencia para muchas estrellas de Hollywood de la mano de Aldo Gucci.

Guccio y Rodolfo Gucci, su primogénito, en el primer local de la firma en Florencia, Italia

El Periódico

Fue él quien creó el logo de la doble G entrelazada, el que abrió tiendas en las ciudades más importantes. Llevó la firma a lo más alto y también estuvo a punto de terminar con ella por evasión de impuestos, siendo condenado y encarcelado por el entonces fiscal Rudolph Guiliani. Su sobrino Maurizio se hizo con el negocio, pero no supo controlar las finanzas y terminó perdiendo sus acciones, precisamente, el año en el que, por primera vez, se contrataba a un diseñador externo, Tom Ford, para hacerse cargo de la primera colección 'pret-à-porter'. Ahí termina la película de Scott.  

La mística popular de Gucci

En estos momentos se está firmando otro capítulo más dentro de la historia de la marca desde que Alessandro Michele se convirtió en su director creativo. El diseñador ha conseguido recoger el espíritu que caracterizó Gucci en el pasado para reinventarlo en el presente, situando su logo en el centro de todo su universo psicodélico y fluido.

Michele ha conseguido que Gucci se convierta en la marca de lujo favorita de los milénials. Las 'celebrities' más arriesgadas y 'cool' apuestan por ella, desde Harry Stiles a Jared Leto, pasando por Miley Cyrus y Billie Eilish. Además, muchos raperos y traperos mencionan a Gucci como parte de sus letras. Hay montones de temas, dicen que miles: ‘Green Gucci suit’, de Rick Ross; ‘Gucci, Gucci’, de Kreayshawn; ‘Gucci flipflops’, de Bhad Bhadie... Es una confirmación paroxística de que las subculturas juveniles de origen pobre tienden a la ostentación indumentaria, mientras que las que tienen sus raíces en la clase media prefieren las estéticas astrosas. Es una máxima casi tan infalible como el papa.  

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