Entrevista

Edgar Wright: "La nostalgia es responsable de tragedias como el Brexit"

  • El director británico estrena ‘Última noche en el Soho’, donde por primera vez recurre al terror para meternos el miedo en el cuerpo

El director Edgar Wright.

El director Edgar Wright. / José Luis Roca

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Nando Salvà

En películas como ‘Zombies Party’ (2004), ‘Arma fatal’ (2007) y ‘Bienvenidos al fin del mundo’ (2013), el británico se aproximó al cine de terror con la intención de provocarnos la risa. A través de su nuevo trabajo, ‘Última noche en el Soho’, por primera vez recurre al género para meternos el miedo en el cuerpo

Protagonizada por una joven obsesionada con los años 60 que empieza a experimentar extraños sueños y visiones que la transportan a aquella década, y que poco a poco va perdiendo la capacidad para distinguir la realidad del delirio, la película es un thriller psicológico por cuyas escenas transitan fantasmas amenazantes y la sangre fluye a borbotones.

 ‘Última noche en el Soho’ es, entre otras cosas, una película de fantasmas. ¿Cree usted en ellos?

Por supuesto. De hecho, estoy convencido de que mi madre siempre ha tenido poderes paranormales. Cuando yo era niño, ella a menudo explicaba que había visto fantasmas en el trabajo, o en nuestra propia casa, y yo no tenía ninguna duda de que decía la verdad. Es más, que ella pudiera verlos y yo no me hacía sentir una envidia terrible. Cuando hablo de fantasmas, ojo, no pienso en almas en pena que han quedado atrapadas en este mundo, sino más bien en residuos de energía que pueden quedar en lugares donde ocurrieron sucesos traumáticos.

La película, asimismo, lleva a cabo una reconstrucción impecable de la Londres de los años 60. ¿Qué le atrae de esa época?

Yo nací en 1974, y la década anterior me obsesionó desde el principio, en buena medida porque de niño me apropié de la colección de discos de mis padres, todos ellos publicados en los 60, y empecé a escucharlos de forma obsesiva. Eso me llevó a informarme tanto como pudiera acerca de la cultura sesentera, a través de libros y revistas de música, o de cine, o de moda. Sentía que había nacido al menos una década demasiado tarde, y lo sentí aún más cuando me mudé a Londres. Solía imaginar sobre qué pasaría si pudiera viajar en el tiempo. En parte, la película proviene de esa fantasía.

A medida que vamos dejando atrás una época cualquiera, empezamos a idealizarla

Sin embargo, ¿no habla la película precisamente sobre los peligros de la nostalgia?

En efecto. La gente suele decir que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, y esa nostalgia no solo es una falacia; también es muy peligrosa, y responsable de tragedias como el Brexit. ¿A qué tiempo pasado se refieren? ¿En qué tiempo de nuestra historia iba todo bien y nada iba mal? En ninguno, obviamente, pero eso da igual. A medida que vamos dejando atrás una época cualquiera, empezamos a idealizarla. Y me pregunto si ese proceso no responde a nuestra incapacidad para lidiar con el presente. En mi caso personal, no lo descarto.

Una de las intenciones de la película es dejar claro lo poco que han cambiado las cosas para las mujeres en el último medio siglo

Asimismo, ¿diría que es una película influenciada por movimientos como el MeToo?

Lo cierto es que empecé a pensar en ella mucho antes de que el MeToo existiera. Pero es evidente que una de sus intenciones es dejar claro lo poco que han cambiado las cosas para las mujeres en el último medio siglo; el tipo de abusos que sufren hoy ya eran constantes entonces. Para diseñar a la protagonista, de hecho, me inspiré en experiencias terribles que mi madre, y mi abuela y mi cuñada me contaron haber sufrido en su día.

En todo caso, sus películas suelen funcionar como homenajes a otras películas o a géneros cinematográficos en general. ¿Qué referentes cinematográficos tiene ‘Última noche en el Soho’?

Las películas de terror y de suspense que yo siempre he disfrutado más son las que, mientras las ves, te hacen sentir que estás haciendo algo prohibido y peligroso. Me refiero al cine de Hitchcock, al de Brian De Palma, al trabajo de directores italianos como Mario Bava y Dario Argento. Y al hacer esta película he tratado de tomar los elementos que dotan esas películas de su poder de fascinación y adaptarlos y darles un aire más contemporáneo.

Me molesta mucho oír a la gente preguntarse una y otra vez si el cine ha muerto

Asimismo, como en el resto de sus películas, la música vuelve a desempeñar un papel dramático esencial en el relato. ¿Qué lógica siguió a la hora de diseñar la banda sonora?En buena medida está integrada por canciones increíbles de cantantes británicas de mediados de los 60, como Dusty Springfield, Sandie Shaw, Petula Clark o Cilla Black. Aparte de ser magníficas, todas ellas comparten un sonido que te hace sentir euforia y a la vez te entristece. Incluso un tema tan aparentemente alegre como ‘Downtown’, de Petula Clark, transmite muchísima melancolía. Y esa dualidad era algo que quería para la película. Como el de tantas otras películas, el estreno de ‘Última noche en el Soho’ sufrió varios retrasos a causa del coronavirus. ¿Cree que, cuando la pandemia acabe, el cine recuperará la salud perdida?Eso espero. Me molesta mucho oír a la gente preguntarse una y otra vez si el cine ha muerto, y creo que todos podemos hacer algo para contribuir a que se recupere, y a que las películas funcionen bien en taquilla. Creo que es indiscutible que cualquier película se disfruta mejor si se ve en una sala oscura que si se ve en el salón de casa. Y esa diferencia afecta sobre todo a aquellas obras que exigen más al espectador. Si las ves en tu casa, sin pagar una entrada por ellas, es probable que ni siquiera te tomes la molestia de verlas enteras. Eso me parece trágico.

 

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