Estreno de cine

Ryûseke Hamaguchi: "En Japón se reprime al individuo de forma agobiante"

Ryûseke Hamaguchi, en el festival de Cannes, este año.

Ryûseke Hamaguchi, en el festival de Cannes, este año. / Christophe Simon / AFP

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Nando Salvà

Sin duda, 2021 ha sido su gran año. En el festival de Cannes ganó el premio al Mejor Guion gracias a ‘Drive My Car’, reflexión sobre el amor y la pérdida basada en un relato de Haruki Murakami. Y unos meses antes, en febrero, obtuvo el Premio Especial del Jurado en la Berlinale con ‘La rueda de la suerte y la fantasía’, deslumbrante colección de relatos cortos protagonizados por mujeres que acaba de llegar a la cartelera.

¿Cómo se le ocurrieron las tres historias independientes que forman ‘La ruleta de la suerte y la fantasía’?

Siempre que empiezo a trabajar en un largometraje me siento algo sobrepasado, y me invade el miedo a no ser capaz de sacar el proyecto adelante. Sin embargo, hacer cortometrajes conlleva una carga mucho menor. Los tres que componen ‘La ruleta de la suerte y la fantasía’ forman parte de los siete cortos que ideé hace un tiempo. Se me ocurrió desarrollarlos tras tener un encuentro casual hace tres años con Mary Stephen, que era la montadora de Éric Rohmer y que me estuvo hablando de lo mucho que a él le gustaba narrar en formato corto. Estrenar cortometrajes en cines resulta muy complicado, así que decidí rodar tres y estrenarlos juntos bajo un mismo título, para dar al conjunto la apariencia de un largo.

En cualquier caso, entre los tres hay varios vínculos temáticos...

Es cierto. Todos están protagonizados por mujeres que andan buscando algo, que no se puede describir fácilmente con palabras; supongo que esa búsqueda de algo intangible en las relaciones y las interacciones es algo que nos afecta a todos. Y quise que las tres historias se articularan a través de la coincidencia y la casualidad. La aleatoriedad es un elemento fundamental en nuestra vida cotidiana, pero me he dado cuenta de que usarla como vertebrador narrativo es muy difícil.

A lo largo de su carrera, usted se ha destacado especialmente como retratista de personajes femeninos. ¿Qué le inclina hacia ellos?

Mientras escribía ‘Happy Hour’ (2015) me di cuenta de que adoptar el punto de vista de las mujeres me permite retratar mi país de una manera mucho más interesante. Los obstáculos y los problemas consustanciales a la sociedad japonesa afectan a las mujeres de una forma mucho más intensa y evidente que a los hombres. Por lo demás, eso sí, me esfuerzo por dejar claro que las personas, con independencia de su género, no son muy diferentes las unas de las otras. En cualquier caso, siempre trato de que mis personajes reivindiquen su propia individualidad,a pesar de que en la sociedad japonesa eso no es habitual.

¿A qué se refiere?

En general, los japoneses no hablamos de forma explícita de nuestros propios sentimientos y emociones, porque eso significaría distinguir nuestro propio yo y separarnos de los demás. En la sociedad japonesa, subrayar la propia identidad y oponerla a la identidad del grupo está considerado un signo de egoísmo y arrogancia, y como algo perjudicial. Me resulta agobiante la represión del individuo que impera en mi país.

Tanto ‘La ruleta de la fortuna y la fantasía’ como ‘Drive My Car’ incluyen conversaciones fascinantes dentro de coches. ¿Qué le atrae de ese tipo de espacios?

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Los coches son espacios extraños, a la vez públicos y privados, y por un motivo que no soy capaz de identificar invitan a que la gente se abra y se sincere. Algunos de mis directores favoritos, como Abbas Kiarostami y Wim Wenders, son expertos en rodar escenas en el interior de coches. Los personajes viajan dentro de ellos y las relaciones entre ellos cambian en sintonía con los cambios que experimenta el paisaje. Es una metáfora preciosa.