Crítica de música

Holly Herndon, polifonías con magia artificial en el Sónar

La artista mostró cómo se puede cantar en directo con una voz ajena, valiéndose de su herramienta tecnológica Holly+ y de la complicidad de Maria Arnal y el dúo Tarta Relena

Holly Herndon, en su actuación en el Sónar, el jueves.

Holly Herndon, en su actuación en el Sónar, el jueves. / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Si la noche de apertura del festival AI and Music (y del Sónar), el miércoles a cargo de Marco Mezquida, tuvo que ver con el vértigo y el misterio, la propuesta de este jueves en el CCCB, sin despegarse del hilo conductor del desafío total, deslizó señales de juego y de diversión. Con la inteligencia artificial hasta se le puede a uno escapar la risa, como le ocurrió a Maria Arnal al constatar que su voz daba lugar a una réplica indomable con texturas de Holly Herndon, la protagonista del espectáculo.

La estadounidense ya integró hace dos años a su cerebro electrónico, el Spawn ('engendro'), en el Sónar, pero esta vez fue más lejos al presentar en sociedad a Holly+, herramienta destinada, explicó, a trascender las “limitaciones físicas” de su cuerpo sin perder de vista “la cualidad sensual del sonido”. Maria Arnal y el dúo vocal Tarta Relena ejercieron ahí de voluntarias de lujo abordando, para empezar, un fragmento del tenebroso ‘Cant de la Sibil·la’ (pieza que compartieron con Herndon en el último disco de Arnal y Marcel Bagés, ‘Clamor’), en una muestra de polifonías aventuradas, donde las voces podían adoptar sonoridades de flauta y violín.

Bellas voces usurpadas

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Pero, con Holly+, la autora de ‘Proto’ abrió una puerta a la apropiación de la voz ajena en un espectáculo en directo, con sus propiedades y su textura, en lo que ella describió como “la siguiente generación del ‘sampling’, el ‘spawning’”, y que abre, apuntó, nuevos debates sobre la noción de propiedad intelectual. Pero, teorización al margen (desarrollada por Herndon con ánimo explicativo, aunque en inglés sin traducción ni subtítulos), hubo deleite estético en ese ‘Meteorit ferit’ de pistas vocales desdobladas, a cargo de Maria Arnal, y en los melismas que fue replicando Holly+ en ‘Tras de ti’. Helena Ros y Marta Torrella vieron crecer sus armonías en dos piezas de su repertorio, ‘El suicidi i el cant’ y ‘D’ençà’, utilizando distintos micrófonos para alternar su timbre de voz propio y el suplantado.

El último golpe de efecto llegó cuando el cómplice Mat Dryhurst se convirtió en una Holly Herndon masculina, calva y con gafas, cantando ‘Swim’ con su voz prestada y procediendo a recitar luego los agradecimientos protocolarios con la misma, desconcertante, textura vocal. Holly+ fue así la protagonista invisible de esta sesión, que, de nuevo, se presentó como más experimental que concluyente, si bien a los creadores implicados se les conocen aptitudes para llevar el logro tecnológico mucho más allá del truco de magia.