'Sitcom' freudiana

'Doctor Portuondo': el Colombo del psicoanálisis llega a Filmin

  • Carlo Padial recrea sus días de terapia con un volcánico psiquiatra cubano en la primera serie producida por la plataforma catalana de 'streaming'

Jorge Perugorría, convertido en el doctor Portuondo en una imagen de la serie.

Jorge Perugorría, convertido en el doctor Portuondo en una imagen de la serie. / FILMIN

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Si buena parte de la comedia televisiva más exitosa de las últimas décadas gira en torno a individuos con personalidades conflictivas cuyas diversas psicopatologías -neurosis, obsesión, paranoia, histeria, narcisismo…- son fuente de situaciones supuestamente divertidas, no parece descabellado sostener que ‘Doctor Portuondo’, la primera serie original producida por la plataforma catalana Filmin, es la ‘sitcom’ definitiva. La más honesta. La que se atreve a mostrar lo que las otras pasan por alto: que tras el chispeante parloteo del neurótico se esconde un mundo de dolor y miedo.

‘Doctor Portuondo’, que se estrena en Filmin el 29 de octubre, es la adaptación que Carlo Padial (Barcelona, 1977), en colaboración con su imprescindible aliado Carlos de Diego, ha hecho de su libro homónimo publicado en 2017 por Blackie Books, en el que evoca sus cinco años de terapia con un excéntrico e iracundo psicoanalista cubano aficionado al whisky Johnnie Walker y tan capaz de encapsular el pensamiento freudiano en fórmulas sencillas y brillantes (“cuando la bestia ruge, la razón tiembla”, cosas así) como de liarse a golpes y bailar con sus pacientes.

Una consulta fuera del tiempo

Estructurada en seis episodios de poco menos de media hora, la serie encuentra su eje en la turbulenta y fascinante relación que mantienen el doctor Juan Antonio Portuondo y un neurótico escritor, ilustrador y ‘discjockey’ en el espacio cerrado de una consulta que parece existir fuera del tiempo. Ahí, entre alfombras persas, muebles de caoba y láminas con manchas de Rorschach, terapeuta y paciente se entregan a una febril danza psicológica que es, al mismo tiempo, un duelo interpretativo entre dos actores en estado de gracia: Jorge Perugorría, como el psicoanalista volcánico, y Nacho Sánchez, que encarna a un joven aterrorizado por la vida que se parece mucho a Carlo Padial.

Carlo Padial y Nacho Sánchez presentan Doctor Portuondo, la primera producción original de Filmin. / ZML

“En ningún momento se planteó como algo importante que Nacho se pareciera a mí o reprodujera alguno de mis tics -explica el director-. De hecho, no ha sido nada intencionado”. El actor refrenda esa versión: “Yo me centré en hacer el personaje sin pensar para nada en imitar a Carlo. Es verdad que luego, con el vestuario y la caracterización, se fue acercando a él, pero no lo empezamos a trabajar desde ahí y creo que eso lo ha hecho más rico”. Lo del vestuario es determinante: nadie que conozca un poco a Padial podrá reprimir una sonrisa de reconocimiento al ver cómo el personaje combina las camisetas de 2Pac con americanas siempre un poco demasiado grandes.

Verdades, mentiras y ficciones

El joven paciente que interpreta Sánchez siente tal fascinación por su terapeuta que no duda en trufar su relato de exageraciones y falsedades con el único fin de causarle buena impresión –“quiere ser el mejor neurótico”, apunta el actor- y esa mezcla de verdades, mentiras y ficciones acaba constituyendo el tejido con el que se construye una serie dominada por la presencia titánica de Portuondo / Perugorría.

Jorge Perugorría y Nacho Sánchez, en plena terapia ('Doctor Portuondo').

/ Filmin

“Jorge entró en el papel con toda naturalidad y mejoró muchísimo cualquier cosa que nosotros le hubiésemos podido traer –relata Padial-. Ha construido un personaje clásico, que existe de manera inmediata en el imaginario televisivo: un investigador del inconsciente ya un poco cansado, muy escéptico con el presente y con cambios de humor muy bruscos; un detective psicoanalítico que acaba culpando siempre al paciente del problema que le plantea. Yo lo veo en la misma línea que Colombo. Uno podría imaginar ver 10 temporadas de eso”.

La analogía entre Colombo y Portuondo no se limita al carisma imbatible de ambas figuras. Al fin y al cabo, aquel listísimo teniente de la policía de Los Ángeles también resolvía sus casos a partir del duelo psicológico que entablaba con los sospechosos de asesinato (que en no pocos casos resultaban ser psiquiatras). Y, como el terapeuta cubano, vestía una ropa extrañamente obsoleta que lo situaba en una época algo distinta a la que le había tocado vivir. “Portuondo –dice Padial- es un tipo del siglo XX, un hombre de acción y psicoanálisis que no encaja en esta era de narcisismo extremo en la que todos andamos ficcionando nuestras vidas en las redes sociales”.

Terapia de grupo

Jorge Perugorría y Nacho Sánchez no están solos en esta ‘sitcom’ freudiana que combina el registro de comedia absurda con el drama, el ‘thriller’ psicológico e incluso el terror (los ecos de la ‘trilogía del apartamento’ de Polanski se dejan oír en el angustioso capítulo quinto). Les acompañan la sufrida novia del neurótico protagonista (espléndida Olivia Delcán) y los pacientes del centro Internacional de Psicología (“el Studio 54 del psicoanálisis”, como dice uno de los personajes) a los que el doctor reúne en una delirante terapia de grupo (ahí están Berto Romero, Elisabet Casanovas, David Pareja, Judit Martí, Josep Seguí, Arturo Valls, Llimoo y el propio Carlos de Diego).

Terapia de grupo en la consulta del doctor Portuondo.

/ Filmin

El verdadero Juan Antonio Portuondo falleció en 2005 y el diálogo que Padial mantiene con él a través de la serie tiene algo de invocación fantasmagórica. “De hecho, todas las películas de fantasmas son películas psicológicas”, subraya el director, que admite que este nuevo acercamiento a la figura de su terapeuta muerto resulta más sombrío y desolado que el libro en el que se inspira, que sí tenía una vocación abiertamente cómica. “En el momento de escribir el libro, sentía una necesidad brutal de demostrar ingenio en cada capítulo. Ahora, al hacer la serie, mi estado de ánimo era diferente y también tenía otros referentes”. Entre estos, el director cita una serie de comedias urbanas de finales de los años 70 y principios de los 80 “que transcurren en espacios reducidos”, como ‘Las amigas’ (Claudia Weill, 1978), ‘Mi cena con André’ (Louis Malle, 1981) y, sobre todo, ‘Modern romance’ (Albert Brooks, 1981), “una película clave al hacer ‘Doctor Portuondo’”.

Una conversación aparcada

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También planea sobre ese cambio de tono la sombra de la pandemia y el modo en que esta ha golpeado a la salud mental de un montón de gente. “El tema de la salud mental era una conversación aparcada y la pandemia y el confinamiento lo han puesto en el primer plano -asegura Padial-. Y es un tema del que no vamos a dejar de hablar porque la pandemia no solo ha dejado a la gente muy tocada sino que le ha creado una gran necesidad de actuar psicológicamente. El tiempo de confinamiento nos ha llevado a plantearnos hasta qué punto estábamos viviendo bien, a reevaluarlo todo, porque nos ha mostrado un horizonte incierto, una intuición de que esto se puede acabar en cualquier momento. Hemos salido todos del confinamiento con un gran deseo de vivir, de entender, de resolver, y en ese contexto la serie llega en un momento ideal”.

Para todos aquellos que lo necesiten, el doctor Portuondo abre su consulta en Filmin. Pero tengan presente que, como dice el terapeuta, “el psicoanálisis no termina nunca” y, además, encierra una terrible paradoja: “Cuanto más consciente eres, más sufres”. Es el precio por dejar de ser “un enano psicológico que come mierda”. Eso y los 50 euros por sesión.