Entrevista

El Chojin: "Negar el machismo o el racismo es inventarse una sociedad que no existe"

El rapero de Torrejón de Ardoz presenta 'Siete martes', su segunda novela

El Chojin, en Barcelona, esta semana.

El Chojin, en Barcelona, esta semana.

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Laura Zapater

El Chojin (Torrejón de Ardoz, 1977), uno de los raperos más conocidos y veteranos del país, lleva unos años compaginando la literatura con la música. En 2011 se estrenó como autor y recientemente ha publicado su segunda novela Siete martes (Grijalbo). En ella, El Chojin se centra en la violencia de género y el racismo. 

¿Cómo se le ocurrió escribir el libro desde dos perspectivas distintas?

Vivimos en un mundo en el que da la sensación de que cuando tú tienes una idea es directamente la verdad y que es indiscutible. Y esa sensación que tengo yo creo que la tiene todo el mundo. De modo que nos faltan ángulos de visión a la hora de mirar lo que está ocurriendo. Así que creía que era interesante por mi parte social a la hora de contar la historia dar importancia a un tercer personaje que sería ese, la diferencia de visión entre los diferentes ángulos que puede tener una situación.

¿Ha sido difícil escribir desde el punto de vista de un psicólogo y una mujer?

La parte del psicólogo me resultó más sencilla porque Edú era el psicólogo que a mí me hubiera gustado tener. Decía las cosas que a mí me hubiera gustado que me dijeran en el caso de que hubiese visitado su consulta. Me costó bastante más meterme en el rol de una mujer, que además viene de una familia bien y que es blanca. Ahí sí que he tenido que pedir ayuda. A veces, preguntaba a amigas y mujeres de mi entorno si era más creíble o menos creíble. Hay un momento en el que Carol se está desmaquillando, y no tengo ni idea de cómo funciona eso. Hay que hacer una investigación mínima. Me costó más meterme en su piel que en la de él, pero me gusta cómo me ha quedado.

Vivimos tiempos en los que se está legitimando un discurso que yo califico de odio. Ellos tienen altavoces y tengo que utilizar los míos

¿Cómo fue el proceso creativo para formar a Edú y Carol?

Yo monté los personajes y a partir de ahí, quise contar algo. Decidí las características de los dos e intenté hacerlos lo más atractivos posible. Entonces, me hice una lista de cosas que quería tocar en la novela y después ya profundicé en ellas. Quería dos personas que vivieran en la misma ciudad, que por su condición vieran el mundo de maneras suficientemente diferente como para asombrarse el uno con el otro.

¿En qué medida proyecta sus experiencias en Edú?

Pues mucho. Hay experiencias que son propias y que las he puesto en el libro y reflexiones que también son mías y que pongo en su cabeza. Con Carol lo hago también porque ha habido un par de veces que en conversaciones entre ellos, yo he cambiado de idea. He aprendido mucho con ellos.

¿Sus libros nacen, al igual que el rap, como crítica política y social?

Sí, la verdad es que sí. Soy un pesado, para qué te voy a engañar. Yo tengo la idea de que el artista es alguien que cumple su papel en la sociedad si entretiene. Lo que pasa es que yo vengo del rap y me han enseñado que no solo se tiene que entretener, sino que tienes que intentar aportar algo de reflexión. Eso intento ponerlo siempre en práctica en todo lo que hago. Yo no conozco a la ciudadanía como algo pasivo. Tengo que trabajar activamente para que el mundo que me rodea sea más parecido a lo que yo considero que es lo correcto. Y es verdad que estamos viviendo tiempos en los que se está legitimando un discurso que yo califico de odio. Ellos tienen altavoces y tengo que utilizar los míos.

Entonces, ¿es eso lo que le llevó a escribir sobre temas como el racismo y el maltrato?

Efectivamente, de las primeras cosas que puse en la lista de temas eran las relaciones tóxicas que llegan del machismo y ese racismo no deslumbrante que existe. Quería ponerlos sobre la mesa. Y luego muchas otras cosas más. Como por ejemplo normalizar la presencia de personas no blancas en España. Y digo normalizarla, no poner el foco en el color de la piel de la persona, sino en cómo es la persona. De allí las conversaciones que tiene Edú con su chica. Yo pretendía que las personas blancas que vayan a leer mi libro entiendan que sus vecinos del quinto (como Edú) viven un poquito diferente solamente porque se les mira un poquito diferente. 

Se tiende a pensar que racismo es coger a una persona negra, colgarla de un árbol y quemarla y que todo lo que no sea eso pues no es racismo

Ya sabe que hay gente que dice que en España no hay racismo ni machismo porque se está mejor que en otros países, ¿cómo les contestarías?

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Si no quieren ni verlo pues entonces es muy complicado que tengamos un debate o una discusión. Es muy cierto que España se vive más agradable que en la inmensa mayoría del mundo. Eso no significa que tengamos que conformarnos con lo que tenemos y no dar un pasito más. Negar el machismo o el racismo, es inventarse una sociedad que no existe. Pero siempre habrá gente que lo niegue, hay gente que dice que la tierra es plana. 

¿Se suele encontrar con gente que banaliza el racismo y que niega rotundamente ser racista pese a serlo, como Carol?

Muchas de las cosas que dice la pobre Carol son cosas que he vivido en primera persona. Pero también lo entiendo, uno de los problemas que tiene la lucha contra el racismo es que no hay siquiera una definición con la que todos estemos de acuerdo. Normalmente se tiende a pensar que racismo es coger a una persona negra, colgarla de un árbol y quemarla y que todo lo que no sea eso pues no es racismo. Falta educación al respecto. En España nunca se ha querido atajar el problema, ni siquiera reconocer que existe. Para estas personas las minorías étinicas, directamente no forman parte de España. ¡Pero, es que están ahí! Somos mayores para aceptar las cosas como son. Las redes sociales provocan que acabemos creyendo que el mundo en el que vivimos es la burbujita en la que estamos. Es un error, no es real.

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Cuando Carol pregunta a Edú si está loca, ¿pretendía normalizar ir al psicólogo?

Eso es. Esa era la tercera cosa de mi lista. No creo que sea posible construir a una persona sana sin no entendemos que la cabeza, los sentimientos, las sensaciones son el centro de todo. La salud mental es fundamental. No es lo que vivimos sino cómo estamos cuando lo vivimos. Cuanto más fuertes estamos mientras vivimos una situación traumática más rápido la superamos. Me parece un tema que hay que tocar y para el cual la sociedad está preparada. 

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