LITERATURAS NO REALISTAS

El nuevo Festival 42 convierte Barcelona en meca de la literatura fantástica

La cita con los géneros fantásticos contará con 200 participantes, entre ellos primeras espadas como Alexandra Bracken, Susanna Clarke o Nicholas Eames, y 75 actividades

Alexandra Bracken, Susanna Clarke y Laura Fernández.

Alexandra Bracken, Susanna Clarke y Laura Fernández. / WIKIMEDIA / SARAH LEE / JOAN CORTADELLAS

5
Se lee en minutos
Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

ver +

Muchos de los temas que están planteando las grandes preguntas que nos hacemos respecto al futuro serán los ejes del 42, el Festival de Géneros Fantásticos de Barcelona que echará a andar el próximo miércoles 3 de noviembre hasta el domingo, 7, con 200 participantes y 75 actividades. El poshumanismo (o cómo seremos cuando la tecnología nos haya transformado como seres humanos) y los robots, el feminismo, el terror, los videojuegos y la Barcelona del futuro son algunos de los ejes que se unirán a las ya tradicionales fantasías épicas y el terror que en los últimos tiempos han adquirido un formato transgresor.

La cita, que se realizará en Fabra i Coats. Espai de Creació y en la cercana Biblioteca Ignasi Iglesias-Can Fabra, acoge a algunos de los mejores exponentes de las narrativas fantásticas y de ciencia ficción de todo el mundo, como Alexandra Bracken, Susanna Clarke, Nicholas Eames, Stuart Turton y Francesco Nepitello. Junto a ellos, el talento local de Laura Fernández, Albert Monteys, Joan-Lluís Lluís, Cristina Fernández Cubas, Manel Loureiro, Rosa Montero, Elia Barceló, Care Santos, Marc Pastor o Maite Carranza. Las jornadas serán presenciales con dos honrosas excepciones: la de Clarke, autora de uno de los libros del año, 'Piranesi', que participará por videoconferencia ya que sufre de síndrome de fatiga crónica y apenas sale de su domicilio, y la de Greg Kasavin, escritor y diseñador de videojuegos y en concreto de 'Hades', el videojuego más premiado de los últimos tiempos, que deberá servirse de la pantalla por motivos de agenda. En esa misma línea se hablará también con los responsables de 'Narita', un videojuego 'indie' gestado en Barcelona, pero también con Francesco Nepitelio que ha recreado el mundo de J.R.R. Tolkien en un analógico juego de mesa.

Búsqueda de un público amplio

Reivindicar la fantasía más allá de un género concreto, llámese ciencia ficción o terror, es la intención del festival, comisariado por el escritor y profesor Ricard Ruiz Garzón, que huye de las etiquetas al mismo tiempo que lo hacen las nuevas tendencias literarias dirigidas a un público cada vez más amplio y también más joven. "Sin embargo, no nos interesa dirigirnos aquí solo a los fans del género, queremos que el festival acoja tanto la vertiente más friqui como a los más eruditos y por eso para empezar necesitamos derribar prejuicios", expresa Ruiz Garzón. En esa opción más estrictamente literaria que no le teme a los géneros tienen cabida propuestas como la de los escritores bolivianos Giovanna Rivero y Edmundo Paz Soldán, la norteamericana Carmen Maria Machado o la rusa Anna Starobinets.

El festival asimismo quiere reivindicar el buen momento que viven las narrativas no realistas en lengua catalana, no solo por la aparición de nuevos autores sino también de premios y editoriales especializadas, así como traducciones de nombres esenciales como Philip K. Dick, Ursula K. Le Guin, Stephen King, Verne, Bradbury, Vonnegut o Lovecraft. En ese marco se homenajeará al británico Douglas Adams (de quien el festival ha extraído su nombre) con una mesa redonda y al polaco Stanislaw Lem, cuyo centenario se celebra este año. 42 acogerá una exposición y dos mesas redondas sobre Lem, una de ellas con la presencia del biógrafo del autor, Wojciech Orlinski, y de su secretario personal y albacea literario Wojciech Zemech. A muchos puede asombrarle el tributo que que se le rendirá a la barcelonesa Ana María Matute, pero hay que recordar que una de las cimas de su literatura es la novela 'Olvidado rey Gudú' en la que se mezclan aventuras medievales con elementos de literatura fantástica, cuya redacción arrastró durante décadas de sequía literaria hasta que su publicación en 1996 la devolvió a la actualidad. De esa fecha se cumplen ahora 25 años.

Con un ojo puesto en el Festival Celsius de Avilés, que desde hace una década ha ido fidelizando a su público con una oferta en el que además de la literatura prima la atmósfera festiva entre firmas de los autores y la venta de libros, 42 también premiará los mejores libros sobre el tema a través de nueve categorías: obra original, obra original traducida al catalán y el castellano, obra revelación, mejor clásico traducido al catalán y un premio honorífico, que este año se multiplicará por dos. Los galardones se harán públicos el sábado 6 de noviembre en Fabra i Coats.

Noticias relacionadas

Como prueba de su vocación abierta a todas las disciplinas, el festival se cerrará con un recital conducido por Sebastià Portell que combinará poesía, ilustración y música en directo. No será el único; el miércoles 3 de noviembre, en clave cabaretera, otro espectáculo recordará la figura del desaparecido y también polifacético Víctor Nubla.

El sentido de la vida, el universo y todo lo demás

En un festival como el 42, puesto bajo la advocación del graciosísimo escritor de ciencia ficción Douglas Adams, el humor no es un ingrediente más. Al comisario Ricard Ruiz Garzón le encanta que le pregunten el porqué del nombre. Eso le permite hablar de una de sus sagas favoritas, la 'Guía del autoestopista galáctico', escrita por el autor británico que falleció prematuramente de un infarto a los 49 años en un gimnasio de Los Ángeles. Pues bien, en la primera de las cinco novelas de la serie se habla de un superordenador llamado Pensamiento Profundo al que se le ha preguntado por el sentido de la vida, el universo y todo lo demás. La importancia de la cuestión deja mudo al aparato durante siete millones y medio de años para, finalmente, concluir que la respuesta es 42. ¿Qué narices quería decir eso? Adams, que eludió dar una explicación después de que sus enfervorecidos lectores apuntaran las más peregrinas teorías sobre monjes budistas o combinaciones matemáticas de base 13, se decidió a revelarlo de una vez por todas en los 90: « Tenía que ser un número, un número sencillo y pequeño. Me senté en mi escritorio, miré hacia el jardín y pensé ‘va a ser 42’ , y así lo escribí. Divisible por dos y también por seis y siete. Es el tipo de número que puedes presentar tranquilamente a tus padres».