Galardón

La fotografía a pie de calle de Pilar Aymerich, Premio Nacional

  • El jurado reconoce la trayectoria de la profesional catalana desde los años 70 planteando con su obra "cuestiones acuciantes en la realidad social y política del tardofranquismo, que aún hoy son de relevancia"

Pilar Aymerich, en su estudio de fotografía, después de conocer el premio.

Pilar Aymerich, en su estudio de fotografía, después de conocer el premio. / Manu Mitru

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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Por "una trayectoria en el ámbito de la fotografía a pie de calle, desarrollada a partir de la década de los 70, que plantea cuestiones acuciantes en la realidad social y política tardofranquista, que aún hoy son de relevancia", el jurado ha concedido a Pilar Aymerich el Premio Nacional de Fotografía 2021, dotado con 30.000 euros. "Los fotoperiodistas estamos mucho en la calle", dice la fotógrafa catalana, casi excusándose porque la llamada del Ministerio de Cultura para anunciarle el galardón no la ha localizado en casa hasta esta tarde. A sus 78 años, descuelga el teléfono y confiesa que estaba trabajando, buscando fotos en su laboratorio para un libro sobre un reportaje que hizo en 1976 en la prisión de mujeres de la Trinitat. "¡Al laboratorio lo enterrarán conmigo!", sonríe. 

"El premio reconoce una trayectoria de 50 años pero también al fotoperiodismo, una especialidad fotográfica que no se ha reconocido lo suficiente. Es un premio para todos los fotoperiodistas", responde ilusionada Aymerich (Barcelona, 1943), cuya obra, según el jurado del Nacional, "germina desde una noción ética en la que la fragilidad es el punto de partida de una narración fotográfica". 

Dentro del fotoperiodismo, sus fotos siempre tienen una voluntad artística. "Sí. Creo que al ser ‘freelance’ siempre he ido mucho a mi ritmo. Para mí, la fotografía es reflexión y saber qué quieres explicar con la imagen. A las manifestaciones iba una hora antes para ver de dónde venía la luz y prepararme. Y esperar el momento irrepetible que pasa y que tú estás allí para fotografiar. También he hecho mucho retrato y foto teatral… tú misma te vas haciendo tu estilo". 

De su obra, el ministerio destaca cómo Aymerich "incorpora a su propia praxis los planteamientos y reflexiones feministas, algo realmente inusitado en el panorama de aquellos años en España. Desarrolla su propia militancia y fotografía desde dentro las principales acciones y demandas del movimiento (huelgas, concentraciones, manifestaciones, etc.). Sus imágenes suponen una deconstrucción radical de la práctica del fotorreporterismo moderno: primero se mezcla con el ambiente, entiende la situación y luego la fotografía". 

Para mí, la fotografía es reflexión y saber qué quieres explicar con la imagen. A las manifestaciones iba una hora antes para ver de dónde venía la luz y prepararme

Aymerich, Creu de Sant Jordi 2005, estudió arte dramático pero se inició en la fotografía en Londres y París. Especializada en el reportaje y el retrato fotográfico, empezó como profesional en 1968 en Barcelona colaborando con la agencia CIS, en un tiempo aún de censura. Sería tras la muerte de Franco cuando creció como fotógrafa de calle, visibilizando los movimientos sociales de la época en sus colaboraciones en 'Triunfo', 'Destino', 'Cambio 16' o 'El País'. "Soy afortunada -dice a este diario-. Cuando abro los cajones y veo las reivindicaciones de los años 70 y toda la gente que he admirado, fotografiado y amado… la gente que volvió del exilio, como Mercè Rodoreda o Joan Oliver, la resistencia interior de Maria Aurèlia Capmany, los jóvenes como Montserrat Roig… La fotografía es un sentimiento de posesión, porque con las fotos dejas constancia de estas personas y de esos hechos y realidades que no se van, que a nivel histórico siempre quedarán". 

Las mujeres

"Éramos cuatro desgraciadas -recuerda la fotógrafa sobre las manifestaciones feministas de aquellos años-. Hoy, esta ola de gente joven está muy bien. Pero es intolerable que en 2021 siga habiendo tantos asesinatos y maltratos de mujeres". Y evoca también, cuando se cumplen 75 años de su nacimiento, a su amiga Montserrat Roig, con la que formó un perfecto tándem periodístico. "Siempre la tengo presente. El mejor homenaje que puedo hacerle son las fotos que le hice, donde está guapa, divertida, sugerente… para que los jóvenes la conozcan más allá de sus libros".  

Escurridizo Espriu

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Duda Aymerich ante la pregunta de qué foto le habría gustado hacer y no ha podido. Pero en seguida suelta: "Salvador Espriu. Cuando lo llamábamos, un día tenía dolor de cabeza, otro, de riñones… y cuando por fin quedé par ir se puso enfermo y murió".

"La profesión está en precario, aunque tanto el fotoperiodismo como el periodismo siempre lo han estado", señala en una época en que parece que cualquiera con un móvil pueda ser fotógrafo. "La ventaja es que la sociedad ha aprendido a mirar, la gente ha aprendido la cultura de la imagen. Pero ante tanta imagen falta reflexión. No hay que hacer tantas fotos y sí una buena. Pero en este país hay muy buenos fotógrafos, mucha gente joven con mucho valor estético para explicar la realidad y para arriesgarse a ir a ciertos lugares", concluye antes de volver a su laboratorio.