Crítica de música

'War Requiem': Britten pacifista en el Liceu

Un momento de la representación de ’War Requiem’ de Britten en el Liceu

Un momento de la representación de ’War Requiem’ de Britten en el Liceu / A. Bofill

  • El Gran Teatre se apunta a la moda impuesta en diversos escenarios europeos de transformar en teatro musical obras sinfónico-corales

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Pablo Meléndez-Haddad

Con esta propuesta escenificada del ‘War Requiem’ de Benjamin Britten en una coproducción de la English National Opera y del National Kaohsiung Center for the Arts de Weiwuying (China), el Liceu barcelonés se acoge a la moda que se ha impuesto en diversos escenarios europeos de transformar en teatro musical obras creadas para ser interpretadas en concierto, como los oratorios, las pasiones de Bach, algunas sinfonías con un importante componente vocal o incluso misas de difuntos, como en este caso.

La iniciativa lleva a la reflexión. ¿Es correcto –o adecuado– apostar por este tipo de montajes en lugar de programar una ópera de Britten, una ópera española o una zarzuela, obras y géneros que tanto se echan en falta en Barcelona? El arte implica debate, y Britten lo tenía muy claro cuando estrenó esta obra en una iglesia.

Daniel Kramer llevó a escena en 2018 en Londres el grito pacifista de Britten y la verdad es que, más allá de la espectacularidad de esta forzada dramatización –es encomiable el trabajo que se le exige a solistas y coro–, poco aporta tanto a la obra como al repertorio liceísta. El ‘War Requiem’ –que, por lo demás, carece de suficiente unidad musical más allá de no poseer una narrativa dramática– no necesita a Kramer para impactar, ni mucho menos. Es más, con esta teatralización el mensaje del compositor pareciera llegar de manera confusa al tratarse de una propuesta que el público lee como si se le estuviera explicando una historia cuando en realidad se está ante escenas sin conexión nacidas de una obra sin libreto. Lo que se presenta es la misa de muertos católica en latín ampliada con poemas antibelicistas.

Sin embargo, y a pesar de lo expuesto, por momentos aquello que sucede en el escenario logra emocionar, sobre todo desde que se anuncia que la obra se propone en memoria de una de las divas favoritas de los liceístas, la gran Edita Gruberova fallecida el lunes pasado. Este ‘War Requiem’ no está exento de imágenes impactantes –el ‘Sanctus’ y su ‘Hossana’–, que lucen bien apoyadas por las proyecciones de Wolfgang Tillmans, autor también del espacio escénico.

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La coreógrafa Ann Yee hubo de realizar un trabajo ingente para mover a los coros –en este caso el del Liceu y el VEUS-Amics de la Unió de Granollers–, que se entregaron por completo y con gran eficacia, lo mismo que una Simfònica liceísta muy matizada por Josep Pons –geniales ambos interludios– a la que solo le faltó algo de empaste con el coro en el ‘Libera me’ debido a... ¡la escenificación!

Afortunadamente se contó con tres grandes cantantes para las partes solistas, la soprano Tatiana Pavlovskaya, el tenor Mark Padmore y el barítono Matthias Goerne quienes, como manda la tradición, pertenecen a tres de las naciones protagonistas de las guerras europeas del pasado siglo, Rusia, Inglaterra y Alemania.

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