Estreno en Barcelona

'War Requiem', el alegato pacifista de Britten, cobra vida en el Liceu

  • La obra se interpreta por primera vez escenificada en el Gran Teatre con una producción con imágenes del videoartista Wolfgang Tillmans, dirigida por Daniel Kramer

  • El barítono alemán Matthias Goerne, el tenor inglés Mark Padmore y la soprano rusa Tatiana Pavlovskaya interpretan los roles solistas junto a la Orquesta y Coro del Liceu y el Cor Infantil de Veus de Granollers, dirigidos por Josep Pons

La soprano Tatiana Pavlovskaya en un ensayo de ’War Requiem’, en el Liceu.

La soprano Tatiana Pavlovskaya en un ensayo de ’War Requiem’, en el Liceu. / Antoni Bofill

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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La antimilitarista 'War Requiem', una sobrecogedora obra sinfónico-coral del compositor inglés Benjamin Britten, regresa al Liceu con su mensaje pacifista potenciado por una impactante puesta en escena de Daniel Kramer con imágenes creadas por el cotizado videoartista y fotógrafo Wolfgang Tillmans, ganador del Premio Turner. Dirigidos por Josep Pons, la Orquesta y el Coro del Liceu, junto con el Cor Infantil de Veus-Amics de la Unió de Granollers, interpretan la pieza con un magnífico trío de solistas que, tal y como quería el compositor de la obra, representan a tres países en conflicto durante la segunda guerra mundial: el barítono Matthias Goerne, alemán; el tenor Mark Padmore, inglés, y la soprano Tatiana Pavlovskaya, rusa. "Es una de mis obras favoritas, que he interpretado en todo el mundo", destaca la cantante, que, como el resto de sus colegas, grandes intérpretes, considera imprescindible este oratorio. Su mensaje se enriquece y engrandece con las proyecciones que acompañan la escenificación, donde interactúan las 80 voces del coro, más las voces del coro infantil y los solistas.

Es la primera de varias obras del siglo XX que ofrece el Liceu esta temporada. Britten combina en 'War Requiem' pasajes de la misa de los difuntos en latín con poemas de Wilfred Owen escritos durante la Primera Guerra Mundial. La soprano, el coro y una gran orquesta, el coro de niños y el órgano se centran en la parte más canónica mientras que el barítono y el tenor se encargan de los textos poéticos junto con una orquesta de cámara. Todos los efectivos se unen en el abrumador final de una de las obras más potentes del siglo XX, un grito contra la guerra estrenado en 1962, en plena Guerra Fria.

Artistas contra el Brexit

"Aunque la obra habla del desastre que supuso la Segunda Guerra Mundial, nosotros hemos creado esta pieza mirando más allá, preguntándonos por el significado que tiene hoy para nosotros", señala Kramer. Para el director de escena norteamericano, que fue director artístico de la English National Opera entre 2016 y 2019, con el Brexit la pieza adquiere una lectura diferente. "Contraté a un equipo de gente de países distintos como respuesta al nacionalismo rampante que veía a mi alrededor cuando preparábamos la obra", recuerda. "En su música hay algunas discordancias en algunos solos pero lo que predomina es la armonía". Una armonía que ahora es difícil de encontrar en un Reino Unido cada vez más aislado de Europa. Y Padmore añade: "Como artistas nos sentimos avergonzados porque la solidaridad de nuestro país se ha roto. Inglaterra ya no va a favor de la cooperación, no busca construir comunidad con otros. El Brexit es un desastre".

Benjamin Britten, el compositor inglés más destacado del siglo XX, pacifista declarado y objetor de conciencia, compuso esta obra por encargo para conmemorar en 1962 la recuperación de la catedral de Coventry tras ser destruida durante la Segunda Guerra Mundial. En realidad, como muchas de sus obras, esta encierra un mensaje subversivo. Más allá de la espiritualidad de todo réquiem, esta obra conlleva una reflexión moral. En ella hay una crítica a la hipocresía del poder, tanto el de la Iglesia como el de los gobiernos.

Despertar conciencias

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Para Padmore escenificar un oratorio tiene siempre algo de subversivo, como lo fue el propio Britten. "Explora la pieza de una forma diferente, desde muchos más ángulos. Te hace pensar, va más allá de la belleza de la música y penetra en todos los poros de tu piel. Es una poderosa manera de despertar conciencias, de hacer entender lo que decimos cuando cantamos. Este texto tiene algo que nos interpela", dice el tenor, que ya ha representado otros oratorios como 'La pasión según San Juan' con puesta en escena de Peter Sellars.

Las imágenes de Tillmans, unas más abstractas, otras más simbólicas, amplifican las que aparecen en el texto de 'War Requiem' y potencian las diferentes atmósferas que se van creando con la música. Un soldado muerto y su verdugo haciendo las paces en el purgatorio, un hombre que critica su propia religión. Lo trágico, lo grotesco y lo simbólico se mezclan en la pieza, que utiliza muchas imágenes, algunas filmadas en la catedral de Coventry.

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