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Javier Bardem pone rostro a los males capitalistas en 'El buen patrón'

Javier Bardem y Almudena Amor, en un fotograma de ’El buen patrón’, de Fernando León de Aranoa

Javier Bardem y Almudena Amor, en un fotograma de ’El buen patrón’, de Fernando León de Aranoa / El Periódico

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Nando Salvà

Podría decirse, y de hecho lo han dicho ellos mismos, que la nueva película dirigida por Fernando León de Aranoa y protagonizada por Javier Bardem es el contraplano de lo que ambos retrataron juntos en ‘Los lunes al sol’ (2002), aquel drama sobre un grupo de trabajadores condenados al desempleo y a la crisis existencial por el mercado y sus reconversiones industriales. Las simpatías de ‘El buen patrón’ se inclinan del mismo lado que las de esa obra predecesora pero, en esta ocasión, el foco no permanece en los explotados sino que se posa con intenciones satíricas sobre los que explotan.

“Una de las cosas que han pasado desde el estreno de ‘Los lunes al sol’ es que, dos décadas después, estamos mucho más expuestos a través de las redes sociales”, nos explicaba el actor madrileño hace semanas, durante la presentación en el Festival de San Sebastián de la película que representará a España en la próxima edición de los Oscar. “Es más fácil saber quién ha dicho qué, y por tanto la gente no se atreve a quejarse por miedo al castigo. Detrás de cada empleado, además, hay otras 500 personas que estarían dispuestas a hacer su trabajo por menos dinero, y el mercado laboral juega con eso; al final, tragan los de siempre. El sistema crea a individuos como el protagonista de ‘El buen patrón’, y al mismo tiempo los individuos como él son los que mantienen el sistema”.

Actos cada vez más atroces

El sujeto en cuestión se llama Julio Blanco y es un empresario fabricante de balanzas que alardea de tratar a sus trabajadores con toda la justicia que su producto simboliza pese a que, en realidad, se comporta como un cacique. La película lo acompaña a través de una semana de su vida durante la que, mientras se ve simultáneamente enfrentado a un empleado recién despedido, a otro que atraviesa una depresión y a una ambiciosa becaria, se ve empujado a cometer actos cada vez más atroces para evitar el derrumbe de la fachada tras la que se protege. ‘El buen patrón’ convierte su camino en un ‘crescendo’ de tensión dramática puntuado por el tipo de humor que hace sentirse culpable al que ríe.

Estrenos de la semana. Tráiler de ’El buen patrón’.

“En España hay muchos tipos como Julio Blanco, desde presidentes de clubes de fútbol a alcaldes pasando por dueños de bar que maltratan a sus camareros”, explica Bardem acerca de su personaje, al que interpreta situándose hábilmente en un lugar indeterminado entre la contención y el exceso, y dota de una sonrisa aparentemente benigna tras la que sin duda se esconden montachas de inmundicia moral. “Son personas que son corruptas y dañinas, pero que nos resultan graciosas, carismáticas y campechanas y por tanto las excusamos y hasta las jaleamos. Me refiero a gente como Jesús Gil y Gil y el rey emérito. Es un tipo de actitud muy española”.

Humor al estilo de los Coen

Mientras lo contempla a su antihéroe protagonista, decimos, ‘El buen patrón’ exhibe un tipo de sarcasmo y comedia negra que recuerda al cine de los hemanos Coen, y que en buena medida es lo que permite que la película resulte políticamente penetrante sin necesidad de desplegar pancartas y que, en concreto, aborde asuntos como la desigualdad de clases, la discriminación institucional y la incapacidad del capitalismo para corregir su propia lógica y sus dinámicas. “El mercado laboral es cada vez más cruel e individualista, y va dejando al trabajador cada vez más desprotegido”, lamenta el actor, al tiempo que reconoce la progresiva destrucción de la conciencia social como un proceso hasta cierto punto inevitable. “Nos han hecho creer que un mileurista es alguien que debería sentirse una persona privilegiada, y eso es terrible. Así las cosas, es lógico que muchos dejen de preocuparse del bien común y se ocupen solo de sus necesidades individuales: su trabajo, su casa, su bienestar”.

Javier Bardem, en un fotograma de 'El buen patrón', de Fernando León de Aranoa

/ El Periódico

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Quizá el gran mérito de la nueva película es que no solo deja claro que su protagonista está realmente convencido de ser un buen patrón sino que, además, logra que empaticemos con él y hasta estemos de su lado durante buena parte del metraje. Según Bardem, ello en buena medida se debe a que, en realidad, Blanco puede fácilmente entenderse como un trasunto de todos nosotros. “En nuestras diarias todos ejercemos ciertas cotas de poder. Y no hace falta ser un empresario como Julio Blanco para estar expuesto a cometer abusos en ese sentido, o ataques de xenofobia o comportamientos machistas”, advierte. “En teoría todos tenemos los valores éticos y el civismo muy bien instalados, pero la práctica es muy distinta; por eso debemos esar siempre atentos para no caer en conductas contrarias a aquello que decimos defender. ¿Cómo tratamos a quien nos trae el café en un bar o a quien limpia la escalera del edificio donde vivimos?”.

Y eso, añade, es especialmente importante ahora que ya ha quedado claro que de la pandemia no saldremos mejores y más fuertes, como durante un tiempo quisimos creer, sino más bien lo contrario. “Estamos todos muy acongojados, muy dolidos y muy golpeados. Se han perdido empleos, se han roto familias, se han destruido vidas, y el futuro de toda una generación pende de un hilo. Necesitaríamos estar unidos para superar esta crisis, y en cambio estamos más divididos que nunca. Quiero creer que somos capaces de cambiar de actitud”.