LA GRAN CITA DEL CINE FANTÁSTICO DE CATALUNYA

Sitges 2021: doble ración de cuchilladas

  • La esperada 'Halloween kills' y el atrevido delirio 'underground' 'The scary of Sixty-First' dejaron charcos de sangre en la jornada del lunes

Una imagen de ’Halloween kills’.

Una imagen de ’Halloween kills’. / Archivo

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Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

Periodista

Especialista en series, cine, música y cultura pop

Escribe desde Barcelona

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¿Dónde se sitúa 'Halloween kills' (Oficial Fantàstic Especials) en la caótica cronología de la franquicia 'Halloween'? Es casi sencillo: esta secuela de la 'Halloween' de 2018, como aquella dirigida por David Gordon Green, arranca donde acabó la película anterior, con Michael Myers todavía vivo, a pesar de las llamas, y Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), su hija y su nieta aún decididas a pararle los pies. Esta vez contarán con la ayuda del grupo de revancha ciudadana que lidera Tommy Doyle (Anthony Michael Hall), uno de los niños al cuidado de Laurie en la primera entrega. 

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También regresan la pequeña Lindsey Wallace, esta interpretada de nuevo por la ahora estrella de 'reality' Kyle Richards; la antigua enfermera Marion Chambers (Nancy Stephens), o el antiguo sheriff Leigh Brackett (Charles Cyphers). Es puro, dudoso 'fanservice', pero también un disfrutable 'slasher' de espíritu añejo, tan efectivo como el episodio anterior a la hora de devolver terror al lunático de la máscara: escalofríos serios con sus asesinatos con hacha, motosierra, cristal de ventana, tubo fluorescente o, por supuesto, cuchillada tradicional. 

De esto último también hubo en 'The Scary of Sixty-First' (Noves Visions), debut en la dirección de la actriz y guionista Dasha Nekrasova, a la que veremos regularmente en la próxima temporada de 'Succession'. Delirio de bajo presupuesto y alto atrevimiento: hablamos de una comedia 'hipster' de conspiración y posesión sobre un apartamento del Upper East Side donde antaño Jeffrey Epstein celebraba orgías. Una de sus nuevas inquilinas, la aspirante a actriz Addie (Betsey Brown), es poseída por el espíritu de una o varias víctimas del magnate y se obsesiona con el príncipe Andrés. Su carácter medio amateur resulta, a veces, menos encantador que frustrante, pero la película irradia sensación de peligro y eso es mucho decir en estos tiempos de autocensura.