Entrevista

Gilberto Gil: “Estaríamos mejor en Brasil si nuestro presidente no fuera antivacunas”

  • El cantautor tropicalista ofrece dos conciertos este martes en el Auditori de Girona, dentro del festival Temporada Alta, acompañado de su grupo y con Adriana Calcanhotto como invitada.

Gilberto Gil, en una imagen promocional

Gilberto Gil, en una imagen promocional / El Periódico

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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No hay muchos artistas de las Américas que hagan giras por Europa en estos momentos. ¿Ha querido ser un pionero de los ‘tours’ pospandémicos?

Caetano (Veloso) ha hecho una pequeña gira este verano por Alemania, Francia, Bélgica y Portugal, y ahora vengo yo. Soy el segundo que sale de Brasil.

¿Los veteranos son los más lanzados?

Quizá es porque somos los que tenemos un público más establecido. Este reencuentro es muy emocionante, aunque antes de empezar tuve que pasar una cuarentena de diez días en Dijon, Francia, que era la primera parada. Luego seguimos por Nantes, Hamburgo, Colonia… Y 15 fechas más en España, Portugal, Luxemburgo, Austria, Suecia y Hungría. Llevaba cerca de dos años sin actuar en público, desde poco antes de la pandemia.

¿Cómo ha llevado todo lo que ha sucedido en este tiempo?

Como todo el mundo: con recelos, miedos, precauciones, tensión, mucha pena y emociones muy fuertes, por la tragedia social por la que hemos pasado. Nos hemos ido acostumbrando poco a poco, porque así es la condición humana: te adaptas lo más rápido posible a lo que tenga que ser. Por suerte, llegó la vacuna, y ahora las cosas están un poco mejor.

En Brasil rondan el 50% de vacunación.

Ya lo hemos sobrepasado un poco. Estaríamos mejor si tuviéramos un presidente que no fuera antivacunas. Es duro tener un jefe del estado que está en contra de la vacunación. Mucha gente lo tiene como ejemplo.

¿Qué lecciones deberíamos extraer de la pandemia?

Muchas. Primero, la conciencia de que cuidar la sanidad es una cuestión crucial, y más viendo la explosión demográfica del planeta. Luego, afrontar el misterio de la naturaleza, con esos microorganismos desconocidos. Y otra enseñanza muy importante es la cooperación entre la gente. Cómo lo hacemos para ser más solidarios.

Artísticamente, ¿ha sido creativa esta época para usted? Ya publicado varias canciones y ha regrabado un tema antiguo, ‘Tenho sede’, originario del álbum ‘Refazenda’ (1977).

Lo regrabé para un proyecto de construcción de cisternas en el nordeste de Brasil, para que la gente pueda disponer de agua en esa región árida del país. En esta época no he compuesto mucho. He hecho ‘Refloresta’, canción vinculada a otro proyecto, de reforestación, y otra, ‘Sob pressão’, que habla de los médicos y los enfermeros, que han hecho su trabajo con tanta intensidad, amor y sacrificio.

Esta la grabó con Chico Buarque.

Un encuentro muy interesante. Chico compartía conmigo esa sensibilidad en un momento tan dramático y preocupante. La escribí con Ruy Guerra, mozambiqueño que ha hecho toda una carrera en el cine en Brasil y que a veces escribe canciones.

Todos estos temas tienen relación con alguna causa de índole social o humanitaria. ¿Ese es el significado primordial que quiere dar a la música?

Absolutamente. Las cuestiones sociales han sido siempre muy importantes en mis canciones, aunque tengo otras que hablan del amor, de la fiesta, y de esto y de aquello. Pero siempre están las que ponen el acento en el sentido de la responsabilidad.

Actúa en Girona con una banda llena de hijos y nietos.

Está mi nieta Flor, que tiene 13 años y canta y toca un poco los teclados y la percusión. Iban a estar dos hijos míos, pero uno, el batería (José), se rompió el tendón de Aquiles y no ha podido venir. Sí que está el otro, Ben, y otro nieto, João. El mensaje de esta gira es resaltar la importancia de la familia y de la educación que se transmite de padres a hijos y a nietos.  

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