La gran cita del cine fantástico de Catalunya

'Censor': el turbador primer largo de Prano Bailey-Bond juega fuerte en Sitges 2021

  • La directora galesa visita Sitges para presentar a concurso 'Censor', su fascinante inmersión en la época de las 'video nasties' y el alma torturada de una censora cinematográfica

Prano Bailey-Bond, directora de ’Censor’

Prano Bailey-Bond, directora de ’Censor’ / Mark Chapman

3
Se lee en minutos
Juan Manuel Freire
Juan Manuel Freire

Periodista

Especialista en series, cine, música y cultura pop

Escribe desde Barcelona

ver +

La directora Prano Bailey-Bond es demasiado joven para haber vivido la era de las 'video nasties', cuando un puñado de películas de terror fueron prohibidas o censuradas y convertidas en chivo expiatorio de todos los males de la sociedad británica. Pero ese periodo represivo siempre le ha resultado fascinante. "Y en concreto, la figura del censor, sobre la que siempre quise hacer una película", explica vía telefónica. "Recuerdo haber leído que en los años de la Hammer, siempre se censuraban las imágenes de sangre sobre los pechos de una mujer porque temían que llevaran a los hombres a cometer violaciones. Y me imaginaba qué pasaría si, no sé, un censor tirara mermelada por el escote a una cita. Si creería que iba a hacer algo terrible".

El censor acabó siendo censora en 'Censor', su turbador primer largo, con el que asombró en el festival de Sundance y debería llevarse premio en Sitges. "Quería hacer una película sobre nuestra relación con el cine de terror, sobre cómo interactúa con nuestras partes oscuras. Convertir al personaje en mujer me permitía explorar todavía más matices, sobre todo en lo relativo a la violencia sexual". 

Autocensura psicológica

En la oficina del censor (un trasunto de la antigua British Board of Film Censors), Enid (Niamh Algar, o Sue en 'Raised by wolves') es toda una referencia, un ejemplo de rectitud y precisión de la tijera. Pero tras su pulcro exterior se esconde una mujer torturada por la desaparición de su hermana cuando ambas eran pequeñas; asolada por 'flashbacks' que una película reproduce ahora con extraña pericia. Pronto, realidad y ficción empiezan a confundirse en su imaginación. 

Esta (anti)heroína retrotrae al ingeniero de sonido Gilderoy (Toby Jones) de 'Berberian Sound Studio', otra persona solitaria que debe mirar imágenes que le producen rechazo para ganarse la vida. "Tuve la idea para 'Censor' alrededor de 2012, antes de que se estrenara la película de Strickland", señala Bailey-Bond. "Pero mi trabajo y el suyo se parecen en el sentido en que en ambos casos estamos viendo una película de terror sobre gente que ve películas de terror. Cuando trabajaba con Niamh, hablamos sobre todo de 'La maldición de los Bishop', en la que la protagonista duda sobre su propia realidad; 'La pianista', por lo reprimido de su heroína, y por último 'Cisne negro', que mezcla ambas cosas”.

"Lo hago para proteger a la gente", dice Enid sobre su trabajo, pero también lo hace por protegerse a sí misma: "Quería explorar la censura del cine y también la que aplicamos a nuestros propios recuerdos. Enid ha crecido con mucho sentido de culpa; solo ha salido adelante ocultándose a sí misma aspectos del pasado y su personalidad".

Mitología propia

Pregunto a Bailey-Bond si ha visto todos los títulos de aquellas listas de 'video nasties' preparadas con fines policiales y convertidas en guía para cinéfilos degenerados. "He visto un montón", dice. "Me gustaría reivindicar 'The witch who came from the sea', que haría buen programa doble con 'Censor'. Su protagonista es una mujer traumatizada por los abusos que sufrió de niña. En mitad de una espiral de encuentros sexuales, se acaba dejando llevar". 

Noticias relacionadas

'Censor' incluye cameos de películas reales ('Terror sin habla', 'Frozen scream'), pero Bailey-Bond ha creado también sus propias 'video nasties', como la muy apetecible 'Don't go in the church'. ¿Se trataba de preservar el aire irreal del filme y no conectarlo en exceso con la historia, con la realidad? “Sí, así es. Las cosas 'de verdad' pueden sacar demasiado al público de la ficción. Además, los fans del terror lo saben todo y, si cometes el mínimo error, te lo tendrán en cuenta", apunta entre risas.