Sana rivalidad

El auge de los musicales: Barcelona quiere ser como Madrid

  • Los promotores aspiran a convertir la capital catalana en polo de atracción turística con grandes producciones como 'Cantando bajo la lluvia', 'Fama' y 'Billy Elliot'

  • El buen ritmo de la venta de entadas en Barcelona anima al sector pero los teatros se resienten de restricciones de aforo al 70% con un máximo de 1.000 personas

Jordi Cotrina

El auge de los musicales: Barcelona quiere ser como Madrid
Cuatro de los cinco intérpretes que encarnan al protagonista de ’Billy Elliot’ posan en el Teatro Victòria junto a otros actores del musical.
Un ensayo de ’Fama’ en la escuela de Coco Comín, directora y coreógrafa de esta nueva producción que empieza funciones en el Teatro Apolo el próximo día 8.

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Tras una temporada escasa en grandes producciones, los musicales hacen palpable en Barcelona el anhelado retorno a la normalidad en el sector teatral. Aunque lejos de la decena de espectáculos que presenta Madrid, Barcelona ofrece un cartel potente. A falta de alcanzar el 100% del aforo en los teatros, como ocurre en la capital de España, la Ciudad Condal levanta el telón con el 70% del aforo y una limitación de 1.000 plazas máximo por función con tres títulos: 'Cantando bajo la lluvia', recién estrenada en el Tívoli; 'Fama', en el Apolo, y 'Billy Elliot' en el Victòria, con funciones a partir del día 8 y 9 respectivamente. Y en noviembre sumará 'El guardaespaldas', con un reparto liderado por Mireia Mambo ('Sister Act') y Octavi Pujades, y después llegará lo último de La Cubana, 'Adéu, Arturo', ambos en el Coliseum.

Cinco grandes producciones frente a la decena de Madrid en una ciudad que aspira a la cocapitalidad en musicales. "Convertirnos en destino cultural es una asignatura pendiente. Madrid lo ha hecho muy bien. Deberíamos trabajar más con el sector hotelero y la Administración para lograr lo mismo con Barcelona", afirma Jordi Sellas, de Nostromo Live, productora catalana de 'Cantando bajo la lluvia' que la próxima temporada recalará en el Teatro Calderón de Madrid.

La capital de España es la tercera ciudad del mundo con más musicales tras Nueva York y Londres, en reñida competición con Hamburgo (Alemania). Espectáculos como 'El Rey León' ofrecen paquetes con entrada y billete de tren, incluso con hotel. En Barcelona no es lo habitual. "La Gran Vía tiene ese punto de magnetismo de Broadway y del West End", reconocen desde Balañà, empresa propietaria de los dos teatros más grandes de Barcelona después del Liceu: el Tívoli (1.643 localidades) y el Coliseum (1.689).

En 2019, un total de 1.630.000 espectadores acudieron a musicales en Madrid. Según la Asociación de Productores y Teatros de Madrid (APTEM), la facturación estimada alcanzó los 109,7 millones de euros. Se calcula que el 21% de los turistas españoles van a la capital para ver un musical.

Hay buenas perspectivas esta temporada en Barcelona. "El ritmo de venta es muy bueno, la gente tiene muchas ganas de salir y ver musicales. Se compra con más antelación que antes", dice Sellas, satisfecho con la alegría que se percibe. Cruzan los dedos para que se levanten las restricciones que impiden ocupar todas las butacas del Tívoli, que dispone de 1.600 butacas pero solo puede vender entre 900 y 950, dependiendo de los espacios libres que hay que dejar entre espectadores. Antes de la pandemia 'La jaula de las locas', otra de sus producciones, recaudaba casi 300.000 euros por semana; ahora, pese al buen ritmo de la preventa -40.000 localidades colocadas ya hasta noviembre- consiguen 200.000 euros. Para mantener la rentabilidad han aumentado los precios de las entradas y han lanzado promociones de cuatro entradas al precio de tres. Cuanto más grande es el grupo menos espacios vacíos hay que dejar.

Un clásico de Hollywood

'Cantando bajo la lluvia' adapta al teatro la célebre película protagonizada por el bailarín y coreógrafo Gene Kelly, al que emula Ivan Labanda en este título con melodías famosas como la que da título a la obra. Este es el tercer musical de Nostromo Live, firmado como siempre por el exitoso dúo Àngel Llàcer (director de escena) y Manu Guix (director musical), con Miryam Benedited como responsable de la coreografía, que incluye varios números de claqué y un impresionante momento bajo la lluvia que cae gracias a un elaborado sistema de tuberías y piscinas instalado para el musical.

Una historia de amor sazonada con mucho humor ambientada en el glamuroso Hollywood de los años 20 centra esta nueva aventura del tándem Llàcer-Guix que tan buen resultado ha dado en montajes como 'La jaula de las locas', único gran musical que desafió la pandemia la temporada pasada. El cambio del cine mudo al cine sonoro enmarca ‘Cantando bajo la lluvia’ con Labanda como Ron Lockwood, estrella del celuloide, y Diana Roig como Kathy Selden, joven aspirante a actriz. Junto a ellos trabaja un equilibrado equipo donde brillan Ricky Mata, encarnando al gracioso compositor Cosmo Brown, amigo del galán, y Mireia Portas como Lina Lamont, ídolo del cine mudo con problemas de voz y de dicción que impedirán su evolución en el cine sonoro.

Canto a la diferencia

'Billy Elliot', también precedido de una famosa película, es muy diferente: una historia de superación que toca la fibra y anima a luchar por los sueños y a aceptar lo diferente. Muestra las dificultades de un chico humilde en una localidad minera que se enamora del ballet. En lugar de dedicarse al boxeo, un deporte de hombres, se apunta al grupo de las chicas que estudian danza en el mismo gimnasio donde está el ring. Iker Castell, Pablo Fito, Marc Gelabert, Pol Ribert y Max Vilarrasa encarnan al protagonista en esta producción.

Los mismos autores del filme firman esta premiada obra que, a diferencia de la película, cuenta con una imponente banda sonora creada por Elton John. En poco tiempo este musical se ha convertido en un clásico. "Es un montaje gigantesco que necesita años de preparación para formar a los chavales", destaca David Serrano, responsable de la adaptación. El espectáculo de SOM Produce, productora madrileña, cuenta 30 artistas adultos, 60 niños -12 por función-, 10 músicos, 25 técnicos y 11 profesores. De las 1.100 butacas disponibles en el Victòria, con las restricciones actuales el teatro no puede llenar mucho más de 800 plazas. "Espero que en breve podremos pasar ya al 100% de aforo como ocurre en las comunidades de Madrid y Andalucía", comenta el productor Juan José Rivero.

'Billy Elliot' estuvo tres temporadas en Madrid y logró 750.000 espectadores. En Barcelona la previsión es buena. "Llevamos casi 50.000 entradas vendidas. La ciudad está receptiva. Hay muchas ganas de consumir cultura y entretenimiento. Después del covid se nota que la gente tiene ganas de pasarlo bien".

Los preadolescentes y adolescentes de 'Billy Elliot' se han buscado en Catalunya. De su formación se ha encargado la escuela de la veterana Coco Comín, una experta en baile que fue parte del 'boom' de los musicales de los años 90. Trabajó en la creación de montajes como ‘Memory’, ‘Chicago’ y 'Grease', entre otros. Esta temporada vuelve con ‘Fama’, un montaje que desborda energía. Es la segunda vez que Comín lo dirige y coreografía tras su primera experiencia con él en el 2004, cuando desembarcó por primera vez este musical en España con una producción en catalán en el Tívoli de Barcelona que después, en castellano, hizo temporada en Madrid y giró por toda España. Fue todo un acontecimiento con 1.175 funciones.

Vuelven los 80

Los años 80 vuelven con este musical, donde además de descubrir las mallas y los calentadores, todos han podido entender el significado de la célebre frase: "La fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagarla, con sudor". Para Comín 'Fama' forma ya parte de nuestra cultura. "Montar un musical es un acto heroico. Los productores lo hacen por vocación. Si se puede llegar a pagar el sueldo de los actores y cubrir los gastos ya es un éxito", confiesa Comín. La clave de su propuesta está en lograr que el espectador vuelva a sentirse estudiante viendo los anhelos y desafíos a los que se enfrentan los alumnos de la Escuela de Artes Escénicas de Brooklyn. Algunos de ellos ayudan a armar la banda sonora tocando saxo, batería, piano, violín y flauta, algo nunca visto en anteriores producciones. Y la banda de música, integrada en la escenografía, está capitaneada por Pablo Salinas.

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Algunos de los miembros del cuerpo de baile asumen tres personajes principales. "No ha sido fácil encontrar a gente tan capaz", confiesa la directora. Excepto Dídac Flores, Miquel Malirach y Queralt Albinyana, no hay muchas caras conocidas. El equipo cuenta con 16 artistas catalanes, cinco de otras tantas comunidades autónomas y otros tantos procedentes de Argentina, Italia y Cuba.

"El tema principal, 'Fame', tiene aire disco pero el estilo que predomina es el pop-rock con guiños al góspel y el rap", destaca la directora, que ha preparado una versión mucho más ágil que la estrenada hace 20 años. También más breve: dura dos horas y no tendrá entreacto. "Las entradas se están vendiendo", dice el productor Enrique Salaberria, productor ejecutivo del espectáculo junto a Jordi Arqué, responsables de la nueva etapa del Teatro Apolo donde se estrenará 'Fama'. Ya se han vendido 10.000 entradas y la promoción acaba de empezar. "Muchos vienen de Zaragoza", explica Salaberria. Barcelona vuelve a tomar posiciones como capital del musical.

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