Exposiciones en EEUU

Jasper Johns: el artista inacabable

Obre ’Three flags’ de Jaspers Johns (1958)

Obre ’Three flags’ de Jaspers Johns (1958) / El Periódico

  • Desde que en 1954 soñó una bandera y al plasmarla en el lienzo cambió el arte Jasper Johns no ha dejado de trabajar. Un audaz proyecto con dos exposiciones simultáneas en el Whitney de Nueva York y el Museo de Arte de Filadelfia permite redescubrir pero también descubrir al prolífico artista y sus casi siete décadas de creación

5
Se lee en minutos
Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

ver +

Una vez Richard Serra dijo del arte de Jasper Johns que cuando uno lo observa ve “milímetro a milímetro, segundo a segundo”. Ahora el espacio y el tiempo se doblan y también se desdoblan gracias a un proyecto audaz en el Whitney de Nueva York y el Museo de Arte de Filadelfia. Y revelan no solo lo conocido del que para muchos es el artista estadounidense vivo más importante, sino también pliegues escondidos en una obra colosal que sigue creciendo y evolucionando. Porque Johns, a sus 91 años, sigue yendo prácticamente cada día al estudio en su propiedad en Sharon, el pueblecito de 2.700 habitantes de Connecticut donde vive.

‘Jasper Johns: Mind / Mirror’ es el título que engloba las exposiciones que se presentan en las dos pinacotecas a partir del día 29 y hasta el 13 de febrero. Son la más completa y compleja muestra, muestras, de una creación fundamental en la historia del arte a partir de la segunda mitad del siglo XX. Están planteadas como un ambicioso, inteligente y revelador juego de espejos. Como decía en la presentación a la prensa en Nueva York Adam Weinberg, director del Whitney, “es difícil creer que es de un solo artista” todo ese trabajo, más de 500 obras firmadas entre 1954 y este 2021 que presentan y representan a Johns, lo redescubren y también lo descubren.

Jasper Johns, 'Racing Thoughts', 1983. 

/ © 2021 Jasper Johns

Mente y espejo, idea y reflejo

La inspiración para que los comisarios Scott Rothkopf en Nueva York y Carlos Basualdo en Filadelfia establecieran un recorrido paralelo y complementario fue el propio trabajo de un artista nada dado a explicar su arte. Encontraron las bases para organizar estructuralmente ‘Mind / Mirror’ en la duradera afinidad de Johns por la dualidades, por reproducciones y duplicaciones, por emparejamientos y simetrías que se han ido moviendo a lo largo de los años en lienzos, esculturas, grabados o dibujos como las delicadas variaciones de una partitura. Como él, que como ha explicado el crítico Jerry Saltz siempre ha rechazado asentarse en un mensaje fijo, juegan con lo múltiple: mente y espejo, idea y reflejo, lo aparentemente único que esconde divisiones y contradicciones.

En la práctica, han construido 10 galerías en cada museo que se articulan sobre los “mismos conceptos o lentes sobre las inclinaciones de Johns pero a través de diferentes ejemplos”, como explicaba Rothkopf en la presentación a la prensa en el Whitney. Y así van abordando temas, procesos, imágenes, medios e incluso los estados emocionales de un artista que osó imaginar y realizar un cambio drástico en las posibilidades de lo que podía pasar en un lienzo; que plantó las semillas del arte pop, minimalista y conceptual y que, especialmente en las dos últimas décadas, ha ido también abriendo ventanas a un mundo más interior y, como ha escrito el crítico de ‘The New York Times’ Holland Cotter, va plasmando “consistentemente en su arte un mapa del terreno psicológico del envejecimiento

Mucho más que banderas

En ese juego de ecos y reflejos en el Whitney, por ejemplo, tiene un espacio prominente la galería dedicada a las icónicas banderas y mapas de Johns mientras que en Filadelfia la galería centrada en sus motivos tempranos está titulada “Números”. Son ventanas abiertas a aquel momento de ruptura radical artística que Johns inició en los años 50, cuando su vida artística y emocional estaba ligada al artista Robert Rauschenberg y cuadraban su círculo íntimo neoyorquino Merce Cunningham y John Cage y empezó a pintar “las cosas que la mente ya sabe”, derribando en el camino el expresionismo abstracto dominante entonces.

En Nueva York se reproduce la exposición de 1968 en la galería de Leo Castelli, mientras en Filadelfia se recrea la que su galerista organizó en 1960. Y si en el Whitney el espacio dedicado a “lugares” mira a Carolina del Sur, donde Johns, nacido en Georgia, creció primero con su abuelo y luego con su tía después del divorcio de sus padres cuando tenía solo tres años y el abandono de su madre el de Filadelfia viaja hasta Japón, donde estuvo cuando sirvió en el ejército durante la guerra de Corea y adonde volvió, estableciendo contactos con maestros de la impresión que dejaron huella en obras magnas como ‘Usuyuki’.

'Target with your faces', 1955

Jasper Johns

Peregrinaje

No ha sido fácil la ejecución de un proyecto que nació hace más de cinco años con la idea de marcar el 90 cumpleaños de Johns y que la pandemia postergó pero ahora es inminente cruzar la meta que ha explicado Rothkopf, el comisario neoyorquino: “hacer que uno de los artistas más conocidos del siglo pasado parezca de algún modo extraño y desconocido, hacer que su arte más antiguo se sienta tan vivo como cuando era nuevo y el trabajo nuevo igual de crucial para su historia”.

Noticias relacionadas

Algunos visitantes posiblemente se queden solo en el Whitney, especialmente cuando en noviembre Estados Unidos vuelva a abrirse a viajeros europeos. Otros se refugiarán en el catálogo, que aúna las dos muestras y que Rothkop define como “la tercera exposición”. Pero Basualdo, el comisario de Filadelfia, ponía el acento en la presentación en Nueva York en el concepto de “Mind/Mirror” como un “peregrinaje”.

El argentino, que fue poeta antes de entrar en el mundo del arte, deja con sus palabras una imagen duradera. “Jasper Johns es como una montaña, pero no es una estable; es una imaginaria y cada vez que vas es diferente”. El trabajo de los comisarios fue explorar su “paisaje siempre cambiante, que te da el sentido de la magnitud de los logros de Jasper Johns”. Y al final Basualdo se planteaba si llegaron a la cumbre. “No sé la respuesta, pero definitivamente sentimos las brisas, definitivamente vimos la luz”, decía. Es lo mismo que sentirá quien visite “Mind/Mirror”.