Cultura

El precioso legado de Rubens en España, negro sobre blanco

  • El Instituto Moll presenta el nuevo libro del doctor Matías Díaz Padrón, una recopilación de artículos sobre el gran maestro de la pintura flamenca y su relación con nuestro país

De izquierda a derecha: Matías Díaz Padrón, presidente de Honor del Instituto Moll; Javier Moll, presidente de Prensa Ibérica; Arantxa Moll Sarasola, responsable del Instituto Moll; Magdala García Sánchez, coordinadora de la edición, y Ana Diéguez-Rodríguez, directora del Instituto Moll.

De izquierda a derecha: Matías Díaz Padrón, presidente de Honor del Instituto Moll; Javier Moll, presidente de Prensa Ibérica; Arantxa Moll Sarasola, responsable del Instituto Moll; Magdala García Sánchez, coordinadora de la edición, y Ana Diéguez-Rodríguez, directora del Instituto Moll. / JOSÉ LUIS ROCA

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Jacobo de Arce

El trabajo de un estudioso de la pintura como Matías Díaz Padrón tiene bastante de detectivesco. El prestigioso profesor e investigador se ha pasado buena parte de su vida explorando las buhardillas del Prado, recorriendo pequeñas iglesias y revisando colecciones privadas para identificar y reconocer obras desconocidas, o discutidas, de los grandes maestros del arte flamenco que trabajaron en España, la especialidad en la que es una de las mayores autoridades de este país. 

Varios de esos hallazgos, y un profundo análisis de sus obras, aparecen en 'Escritos sobre Rubens', un libro en el que se recogen los artículos que ha ido publicando sobre el pintor a lo largo de más de medio siglo de investigación. Textos que recogen batallas como la que mantuvo por esclarecer la autoría del Estudio de 'El Juicio Final', un dibujo que no estaba adjudicado al pintor -la obra definitiva está en Múnich- y que le llevó a enfrentarse a los mayores especialistas europeos para demostrar que era suyo, hasta que le dieron la razón. O una Inmaculada que estaba en los fondos del Museo del Prado, "en un desván que parecía el de la película El Fantasma de la Ópera", atribuida a Erasmus Quellinus. Él consiguió establecer que aquella pintura era de Rubens, a pesar del formato cuadrangular que eliminaba el arco de medio punto en la parte superior, que era el que había hecho el maestro.

Nueva colección

El libro fue presentado este jueves en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, "uno de los lugares más propicios para hacerlo", como señaló la profesora Ana Diéguez-Rodríguez, discípula de Díaz Padrón y directora del Instituto Moll. Este Centro de Investigación de Pintura Flamenca creado por Prensa Ibérica inaugura con este volumen una nueva colección, Scripta Selecta, que se une al resto de las que tiene dedicadas a esta disciplina y a la revista de referencia Philostrato. Del académico canario ya cuenta con un buen puñado de títulos, como sus monumentales estudios sobre Jacob Jordaens y Van Dyck en España. Este último fue reconocido con el premio Europa Nostra en 2014.

Durante el acto, el director del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, José María Luzón Nogué, mencionó la larga amistad que le une a Matías Díaz Padrón. Una amistad "que es heredada", y que le transmitieron otros estudiosos como Antonio Blanco Freijeiro o Diego Angulo, antiguo director de la pinacoteca madrileña. Angulo fue el profesor que, en los años 60, cuando Díaz Padrón parecía orientar sus pasos al estudio de la arquitectura, le sugirió que se decantase por la pintura flamenca del siglo XVII español. Un campo que entonces permanecía virgen. El joven estudiante le hizo caso, y cuando se puso a investigar para su tesis tuvo que hacerlo de cero. Fue él quien estableció unas bases sólidas para los que vendrían después. 

Pasión por Rubens

A lo largo de su carrera, Díaz Padrón ha sido docente en la universidad de La Laguna, y ya en Madrid, en la Complutense y en la Autónoma. En 1970 se incorporó al Museo del Prado y allí ha permanecido hasta 2005, cuando dejó su puesto de conservador jefe de pintura flamenca y holandesa. Entre sus paredes fue creciendo esa pasión por Rubens, un pintor que abarcó todas las temáticas, el más solicitado en la Europa de su época y maestro de tantos maestros posteriores. Rubens solo vino a España dos veces, en 1603 y 1628, pero su impronta en la Corte -también ejercía de diplomático- y en los artistas de la época fue muy importante. 

Díaz Padrón sintetiza el arte del pintor de Siegen hablando de su asombrosa capacidad para "convertir la técnica en poesía". Le defiende de quienes decían que se daba la gran vida y que no le gustaba trabajar, rescatando una carta a la archiduquesa Isabel Clara Eugenia en la que el artista le dice: "Por favor, líbreme de estos pesares de la administración. Lo que yo quiero es pintar". Y recuerda que "aunque producía obras de enorme belleza, también tenía una impresionante capacidad para lo monstruoso y para lo horrible. No encuentro una obra con tanta ferocidad como su 'Saturno devorando a sus hijos'. No se explica el Saturno de Goya sin la inspiración en esta pintura".

El profesor Díaz Padrón, ante la portada de su libro, reflejada en la pared.

/ JOSÉ LUIS ROCA

Batallando

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Como apuntaba durante la presentación Magdala García Sánchez, historiadora del arte y coordinadora de la edición, "siempre parecen fascinantes y fáciles las cosas que nos cuenta el profesor, pero todos sabemos lo que hay detrás. Además de su retina entrenada para captar los matices más sutiles, hay también un ingente trabajo de revisión y rastreo, y un conocimiento exhaustivo de la bibliografía". El resultado lo podemos disfrutar en estas páginas, en las que la editora destaca también "la emoción ante el hallazgo". Esa emoción es evidente en un investigador que todavía ahora, a sus 86 años, sigue batallando para aclarar la autoría de algunas obras, y que promete sorpresas importantes muy pronto.

Una larga y fructífera relación

A Díaz Padrón (Valverde, El Hierro, 1935) y Prensa Ibérica los une una relación que arrancó hace ya varias décadas, en Canarias, tierra natal del primero y donde este grupo editorial dio sus primeros pasos. Javier Moll recuerda cómo conoció al profesor en aquella época, cuando escribía sobre pintura para los medios del grupo y cuando compartían un amigo común, el viñetista y arquitecto Peridis. La relación se consolidó con la fundación del Instituto Moll, a principios de los 2000. Díaz Padrón es hoy su Presidente de Honor, y también uno de los nexos de este centro con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Una relación que ha dado lugar a una fructífera colaboración investigadora.

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