Adalid del pop metafísico

El Petit de Cal Eril canta a la “gran fábula de la humanidad” en su nuevo disco, ‘N.S.C.A.L.H.’

El grupo de Joan Pons estrena en la jornada inaugural del Mercat de Música Viva de Vic su nuevo trabajo, que publicará este viernes

El Petit de Cal Eril, fotografiado esta semana en Barcelona

El Petit de Cal Eril, fotografiado esta semana en Barcelona / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Después de siete álbumes, El Petit de Cal Eril luce solidez y resolución en su pop envuelto en un aura mística, que contrasta con ese lenguaje sonoro cada vez más destilado, flotante, etéreo, buscando “la pulcritud de los elementos”, precisa su primer ideólogo, Joan Pons. Canciones que a este músico de Guisona le gusta ver como entes ajenos a las coordenadas del tiempo, “que te pueden hacer dudar si son del pasado, del presente o del futuro”, añade a propósito de este álbum con título de aspecto jeroglífico, ‘N.S.C.A.L.H.'

Son las siglas (en letra gótica) de ‘No sabràs com acabarà la història’, la canción que cierra el disco: guitarra limpia, sintetizadores aéreos, una voz frágil y cercana. ¿Y qué historia es esa? “A esa especie de novela de la humanidad, el mejor libro de todos los tiempos, que se escribe colectivamente”, sale al paso Joan Pons. “Una gran fábula con capítulos delirantes, grandes mentiras y verdades perdidas”. Los discos de El Petit de Cal Eril tienen ese fondo filosófico, en torno al destino de la humanidad, advierte Pons, y ‘N.S.C.A.L.H.’ pone el acento en “el punto de vista del tiempo y del momento”.

Identidad en tránsito

Ese sustrato queda proyectado en la portada, de David de las Heras, donde Cal Eril luce como el grupo que es, con Jordi Matas, Ildefons Alonso, Dani Comas y Artur Tort, todos ellos posando en una mesa de reminiscencias bíblicas cual miembros de una secreta comunidad mágica. “Una portada perfecta. ¡Ni en sueños podría superarla! Me gusta lo que se esconde ahí, los detalles, las miradas fuera de plano…”, medita Joan Pons, que ve en el actual quinteto una poderosa lógica interna, aunque se guardará mucho de decir que se trata de la versión definitiva del grupo. “Espero que nuestra identidad no la hayamos encontrado todavía, porque eso significa que podemos seguir haciendo más discos”.

El nuevo extrema la economía de medios y el aislamiento de las fuentes de sonido. Pons lo ve “más profundo y con más peso en los graves” que el anterior, ‘Energia fosca’ (2019). “Y sin ‘reverbs’”, lo cual redunda en la claridad general. El autodenominado pop metafísico presenta novedades en materia lingüística: una canción en italiano, ‘Non tornerai’, y otra en castellano, ‘Las cosas que creo’. “Nunca había utilizado la lengua como si fuera un instrumento. Soy yo mismo, pero con un nuevo universo de palabras y sonidos”.

Pocas oportunidades

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Pons se ha preguntado a veces qué hubiera pasado si en su obra hubiera apostado por el castellano. “A veces me han dicho que habría hecho más cosas, pero no me lo creo mucho”, reflexiona. “Debemos ser conscientes del tipo de música que hacemos, que no es muy fácil de vender”. Este disco lo presentarán en sala en Madrid, como los últimos. “Tenemos la sensación de que allí gusta lo que hacemos, pero nos dan pocas oportunidades en los festivales”.

El directo pinta todavía incierto, pero El Petit de Cal Eril se adapta sin dramas a los formatos covid-19. Empezando por el estreno, este miércoles, en el teatro L’Atlàntida, de Vic, dentro de la jornada inaugural del Mercat de Música Viva, muestra en la que actuará también (el viernes) un grupo, Germà Aire, del que Pons ha producido su inminente ‘Gornal’ (ahora trabaja en el disco de Ernest Crusats, de La Iaia). Vistos los “ridículos, de mal gusto incluso”, ingresos por ‘streaming’ de El Petit de Cal Eril, los conciertos siguen siendo la base de su sustento. “¡Y el ‘merchandising’!”, añade. “Ganamos más en tazas, ‘tote bags’ y camisetas que en escuchas de Spotify”.