Festival de Venecia

Toni Servillo muestra su lado más histriónico

El actor ofrece una interpretación absolutamente desbocada del dramaturgo Eduardo Scarpetta en 'Aquí me río yo', de Mario Martone

Toni Servillo

Toni Servillo / YARA NARDI (REUTERS)

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Nando Salvà

La Mostra de Venecia insiste cada año en presentar las películas más relevantes de la competición durante sus primeros cinco días, y por eso no sorprende que ninguna de las aspirantes al León de Oro presentadas hoy, en su séptima jornada, atesore valores de calidad o de interés suficientes para justificar su inclusión en el certamen. La presencia de ‘Aquí me río yo’, eso sí, no sorprende en absoluto; la dirige Mario Martone, un director para quien la puerta de este festival siempre está abierta a pesar de su probada falta de talento.

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Retrato del dramaturgo Eduardo Scarpetta y recreación de su enfrentamiento con Gabriele D’Annunzio, que lo llevó a los tribunales acusado de plagio, la película acredita la sofisticación formal y dramática propia de un episodio de ‘Acacias 38’, y tiene en su centro mismo una interpretación absolutamente desbocada de Toni Servillo; que el ‘crecendo’ de aspavientos e histrionismos ofrecido por el actor tenga cierto sentido narrativo no lo hace más soportable.

‘Reflection’ es justo lo contrario: un derroche de estilización y hieratismo. Y lo es hasta tal punto que acaba funcionando mejor como una colección de poses, simetrías virgueras y planos bonitos que estetizan la violencia que como el descarnado retrato de la guerra entre rusos y ucranianos -y en concreto de la brutalidad de la que estos últimos son objeto a manos de sus malvados vecinos- que aspira a ser. Respecto a los diversos simbolismos que la adornan, seguro que en la cabeza del director Valentyn Vasyanovych tienen sentido.