Festival de Locarno

'Sis dies corrents': Neus Ballús presenta un canto a la dignidad de la clase trabajadora en Locarno

La directora catalana presenta en Locarno su tercer largometraje, en el que consigue el equilibrio perfecto entre documental y ficción, comedia y drama y ligereza y profundidad.

Neus Ballús

Neus Ballús

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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Neus Ballús había terminado el guion de 'El viaje de Marta (Staff Only)' y acababa de estrenar 'La plaga' cuando se dio cuenta de que necesitaba introducir la ligereza en su cine. Quería seguir ahondando en las tensiones entre el documental y la ficción y tratar los temas que le obsesionan, como la lucha de clases, pero de una manera diferente, en la que cupiera el humor que está presente de forma natural en nuestras vidas incluso en las situaciones más delicadas. 

Así surge 'Sis dies corrents', que la directora presenta en la sección oficial del Festival de Locarno después de haber trabajado cinco años en ella. La idea procede de su propio núcleo familiar, ya que su padre es trabajador del sector de la fontanería y de las instalaciones y le había contado muchas historias que le habían sucedido con los clientes. Comenzó a acompañarlo y se dio cuenta de que para emprender este viaje necesitaba contar con personas del gremio. Así es como encontró a su trío protagonista, Valero, Pep y Moha. En la película, los dos primeros forman un tándem inseparable hasta que, tras la jubilación de Pep, la dueña de la pequeña empresa propone a Moha, un joven marroquí, para sustituirlo. A partir de ese momento asistiremos a la evolución de la relación entre los tres, al mismo tiempo que cada día de la semana se encargarán de arreglar una avería en un hogar diferente a través de una serie de tramas capitulares. 

“Creo que ha sido el trabajo más complejo que he hecho en mi vida”, confiesa Neus Ballús en conversación a través de zoom. “En realidad, no he sabido qué tipo de película había hecho hasta ahora, porque tenía más de 70 horas de metraje y lo que yo quería era encontrar el equilibrio entre documental y ficción, entre comedia y drama, entre profundidad y ligereza”. 

Rodaje de 'Seis días corrientes'.

/ DISTINTO FILMS / EL KINÒGRAF

Objetivo cumplido: ‘Sis dies corrents’ resulta tan transparente como la vida misma, no encontramos en ella ni un ápice de impostura y respira autenticidad en cada momento, sobre todo gracias a esos tres personajes que se interpretan a sí mismos en un ejercicio de total entrega y honestidad. Es divertida, pero a la vez nos enfrenta a nuestras propias miserias cotidianas. 

La directora quería hablar de los prejuicios, del racismo y la intolerancia incrustada en la sociedad. “Para mí la película habla de ver realmente al otro, de entenderlo. Me pone la piel de gallina que estemos asistiendo a esta ola de extrema violencia contra lo diferente en las calles. De alguna forma esta película es un grito de rabia contra eso, también es un acto de defensa de la clase trabajadora, de esos empleos que se encuentran poco dignificados, y por supuesto he intentado plasmar toda la diversidad del mundo en el que vivimos para que nos enfrentemos a nuestro propio sistema de valores y de qué forma contribuimos a todo este clasismo estructural”. 

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El trío protagonista irá visitando a lo largo de la película una serie de viviendas en las que se encontrarán con diferentes personas y otras tantas averías. Ballús y su equipo generaban las incidencias para que Valerio, Pep y Moha las arreglaran, de forma que ellos nunca sabían a qué desafío se iban a enfrentar a nivel laboral ni con qué tipo de gente interactuarían. Pasarán por la casa de un anciano de cien años que dice tener la fórmula de la vitalidad a base de un cóctel sustancias naturales, de una fotógrafa que hace retratos, de un psicólogo que intentará hacer terapia con Valerio y Moha para solucionar sus problemas de comunicación y con unos millenialls pasotas. “Al fin y al cabo, los personajes son testigos de muchas realidades que conviven en nuestra sociedad, son casi como una especie de antropólogos de cómo se vive hoy en día. Intenté que los personajes que visitaran fueran diversos (también son todos reales), y ver qué pasaba”. 

La directora también escribió junto a Moha una voz en of que vertebra toda la película en la que el joven expresa sus preocupaciones, sus miedos, los problemas de convivencia a los que se encuentra. “Al final, ese testimonio termina representando una metáfora de lo que es ser cineasta, porque yo también en cada peli entro en casa de alguien distinto y me encuentro con la tesitura de convivir con ellos”.