'El escuadrón suicida'

Harley Quinn, el icono feminista de los superhéroes a examen

Margot Robbie como Harley Quinn

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Carol Álvarez
Carol Álvarez

Subdirectora de El Periódico de Catalunya

Escribe desde Barcelona

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El escuadrón suicida no deja de ser un pelotón de tipos peligrosos y descarriados con una misión que tiene que redimirlos, pero si alguien brilla en el equipo es Harley Quinn. La villana de DC da tumbos (y mamporros) por el universo de superhéroes desde que su su creadores  Paul Dini y Bruce Timm  la hicieron aparecer como personaje secundario en un episodio de Batman; la serie animada en 1992.

Un villano debía salir de un pastel de cumpleaños y a los creadores les pareció que encajaba más que fuera una mujer, caracterizada como una payasa, y de paso solucionaron lo de buscarle una compañera al personaje del Joker. Anárquica, fiestera, extravagante, con un mal novio con el que tiene una relación tóxica y extremadamente lista y ágil, su frescura rompe con la tradición femenina de la galaxia heroica. En su curriculum se incluyó que había sido psiquiatra del Joker hasta enamorarse de él y pasar al lado oscuro, pero su maltrato continuado, sumado a su trastorno disociativo y sus tendencias suicidas, le hacen dar bandazos emocionales que precipitan sus actos, especialmente graves si tenemos en cuenta sus superpoderes. Es más terrenal, más cercana y, por lo tanto, es mucho más fácil empatizar con su historia que, por ejemplo, con la mítica WonderWoman, que no es ni humana y no tiene en su agenda pasárselo bien ni tiene amigas para ir de fiesta. 

Serie de dibujos y videojuegos

El personaje que nació en la animación fue creciendo en sus apariciones en cómics, dio al salto a los videojuegos y ha conseguido una voz autorizada en su propia serie de dibujos para adultos ‘Harley’ que pronto alcanza la tercera temporada en HBO Max. Para el gran público tiene, desde este viernes, tres películas: en 2016 se estrenó el personaje bajo la dirección de David Ayers (Amazon), en 2020 consiguió su papel más protagonista en ‘Aves de Presa’ (Amazon Prime Video), bajo la batuta de Cathy Yan, y ahora vuelve con 'El escuadrón Suicida’ de James Gunn. Margot Robbie ha sido la actriz que ha dado el rostro al personaje en las 3 superproducciones, y ella misma admite cuando la entrevistan que cada dirección imprimió una huella en la construcción de Harley Quinn en unos tiempos en que la mirada feminista busca y cuestiona referentes.

La Harley Quinn que se ha desplegado en el cine ha hecho desde luego una evolución: abundan por redes sociales las críticas al montaje realizado por Ayers en su película, por sexualizar hasta el límite al personaje, como en la escena en que se cambia de ropa para vestirse en modo de combate mientras está rodeada de mirones y la cámara la sigue de abajo a arriba en lo que se considera ‘la mirada masculina’ cinematográfica. También en planos cortos de sus piernas, o en escenas que convierten en objeto sexual a la protagonista. En contraposición, la Harley Quinn de 'Aves de presa' es más la gamberra que flirtea para pasárselo bien, que hace piña con otras villanas y que trabaja en equipo sin que sea ‘obligatorio’, como sí pasa en 'Escuadrón Suicida', aunque los giros a su personaje pueden parecer un poco forzados para corregir el trazo y fortalecerlo como icono feminista. 

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La Harley Quinn que llega ahora a la cartelera está más empoderada pero también pone en evidencia qué modelo de mujer, como representación ideal y transgresora de las líneas rojas que tiene el género, se ofrece a la audiencia.