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Mar Targarona explica las anécdotas del rodaje de 'Dos'

  • Tuvieron que ser muy cautos durante el rodaje, porque los protagonistas, lógicamente, no podían mantener la distancia de seguridad

  • El equipo de efectos especiales creó un extraño artilugio para que diera la impresión de que los actores estaban siempre unidos

  • Marina Gatell y Pablo Derqui no se sintieron incómodos por tener que rodar casi toda la película prácticamente desnudos

Mar Targarona (derecha) dando instrucciones a los protagonistas.

Mar Targarona (derecha) dando instrucciones a los protagonistas. / FILMAX

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Eduardo de Vicente
Eduardo de Vicente

Periodista

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Acaba de llegar a nuestras pantallas una de las películas españolas más insólitas de temporada. Se trata de Dos, el nuevo filme de Mar Targarona, la realizadora de El fotógrafo de Mauthausen y productora de El orfanato, la cinta que descubrió a J. A. Bayona. Los protagonistas son Marina Gatell (La cocinera de Castamar) y Pablo Derqui (Los ojos de Julia, Si no t’hagués conegut), quienes tuvieron que hacer frente a un difícil reto actoral. Y es que, entre otras cosas, durante todo el rodaje, por exigencias del guion (esta vez, sí estaba más que justificado) tuvieron que estar desnudos.

Interpretan a dos desconocidos que se despiertan en una cama unidos por el abdomen sin que puedan separarse de ninguna manera. No saben quién es el otro y desconfían de él, no sospechan quién puede haber tramado tan sádico plan ni sus motivos. Poco a poco descubrirán que la única manera de salir de allí es confiando el uno en el otro e intentando unir sus fuerzas para conseguirlo. La trama esconde múltiples sorpresas que irán apareciendo a lo largo del metraje. La directora, Mar Targarona, nos cuenta las anécdotas del complejo rodaje de Dos.

-Más difícil todavía. “Rodar una película como esta en plena pandemia fue una locura. El rodaje tenía que haber empezado en mayo, pero en marzo nos encerraron a todos. Eso provocó que el puzzle que significa hacer una película saltara por los aires. El confinamiento se convirtió en un sinfín de llamadas, muchos encuentros por Zoom, muchos nervios y muchas preguntas, estando todos encerrados en casa. Poco a poco se fue clarificando y volvimos a armar el cuadro. Y cuando ya estábamos a punto de empezar a rodar en julio, el gobierno dice que los actores tendrán que estar separados unos de otros a un metro y medio de distancia. Entonces decidimos ser muy muy cautos para que no viniera ningún inspector al rodaje, porque si los protagonistas tenían que estar a distancia, no había película. Fue un rodaje muy cuidado, con muchas PCR, mascarillas, un catering controladísimo y así pasaron rápidamente las tres semanas que es lo que he tenido para rodarla”.

-Sin inspiración conocida. “El filme parte de la base de unas personas que aparecen en un lugar misterioso junto a un desconocido, al estilo de Cube o Saw, pero ni las revisamos ni nos inspiramos en ellas. Todo partió del guion original escrito por Cuca Canals (habitual en el cine de Bigas Luna), Christian Molina, director de Diario de una ninfómana, y Mike Hostench, subdirector del festival de Sitges”.

'Dos' se abre con unos personajes que despiertan junto a un desconocido en un misterioso lugar.

/ FILMAX

-Una unión de quita y pon. “Para que los actores estuvieran continuamente unidos hubo que hacer mucho trabajo con los maquilladores de efectos especiales. A ellos se les ocurrió unirlos con un invento genial. Era un artilugio que, aunque no lo parezca, era muy fácil de poner y quitar. Tenía que ser así por si alguno de los actores tenía que ir al baño entre toma y toma y no queríamos que les pasara lo mismo que en la película…”

-El museo del terror. “Los planos más cercanos en los que se muestra cómo están enganchados los dos personajes se hicieron con muchísimo cuidado. Los responsables de los efectos especiales hicieron unas esculturas que serían dignas de figurar en un museo. Había que crear esas inquietantes imágenes porque no existían unas similares y luego, una vez rodadas, hacer que todo funcionara y tuviera el grado de elasticidad necesario”.

El equipo de efectos especiales creó un artilugio para simular que los actores estaban siempre pegados.

/ FILMAX

-El orden siempre ayuda. “Para mantener el raccord (la continuidad) de las escenas en las que están enganchados, todo el equipo tuvo que trabajar con mucha profesionalidad. Afortunadamente pudimos rodarla cronológicamente, en orden de desarrollo, y esta circunstancia lo hizo todo mucho más fácil”.

-Desnudos pero contentos. “Puede resultar sorprendente, pero para los protagonistas no fue nada incómodo rodar toda la película desnudos o cubiertos con una pequeña toalla. Lo cierto es que tanto Pablo como Marina me lo pusieron muy fácil y, una vez acostumbrados, tanto ellos como el equipo se adaptaron enseguida. Por mi parte intenté cuidarlos al máximo para evitar cualquier tipo de problema”.

Los actores no pusieron reparo en rodar todo el filme desnudos o cubiertos con unas pequeñas toallas.

/ FILMAX

-Una planificación entretenida. “En la película hay muchos primeros planos, muchos planos picados. El principal motivo para hacerlo es que intentábamos que no se repitieran planos, eso era lo más importante para no aburrir al espectador. Había que ser muy creativo y darle a cada momento la intensidad que necesitaba. Me gusta mucho incorporar los planos picados (verticales) porque son bonitos y ayuden a que la acción se relaje”.

-Pensando en la decoración. “El decorado donde transcurre la acción puede recordar a un meublé. La verdad es que no lo teníamos muy claro y dimos muchas vueltas sobre cómo debía ser. Si lo queríamos moderno, luminoso, antiguo o atemporal. Al final, sí, fue algo parecido a un hotelito o un meublé cálido”.

El decorado donde transcurre la acción puede recordar a un meublé.

/ RODAR Y RODAR

-Los perros y los efectos especiales. “Los perros que aparecen en la parte final los encontramos en la misma localización donde rodamos por pura casualidad. A los que están encerrados en las jaulas hubo que hacerles un arnés para que parecería que estaban cosidos. Otra vez, mérito de los responsables de efectos especiales y, pese a lo que pueda parecer, puedo aseguraros que los perros se lo pasaron muy bien”.

-Goya era ideal. “En el filme aparecen dos misteriosos cuadros de Goya. Se me ocurrió añadirlos al decorado y que tuvieran también un secreto escondido porque me parecía el artista ideal para ello. Goya es inquietante como la película y poco realista y esa combinación lo hacía idóneo para la historia que estábamos explicando”.

Un detalle del cuadro 'Se repulen', de Goya, que aparece en el filme.

/ EPC

-Por un puñado de nieve. “En la escena final, cuando Marina camina por la nieve había una parte que era falsa y el resto, digital. No queríamos que se muriera de frío desnuda en un paisaje congelado. Lo más complicado fue que teníamos un presupuesto muy exiguo y la nieve falsa tenía que estar colocada estratégica y meticulosamente al milímetro. Para que, finalmente, fuera creíble dedicamos mucho tiempo a la posproducción, donde hubo que hacer auténticos milagros para que resultara verosímil”.

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-Con la ayuda de mis amigos. “Otros elementos básicos en la película eran la música y los efectos especiales de sonido. Afortunadamente tuve la suerte de contar con Diego Navarro y Edgar Vidal, dos grandes artistas con los que me entiendo muy bien y con los que resultó muy sencillo ponerse de acuerdo”.