Memoria histórica

Sangre, sudor y cómic: la Segunda Guerra Mundial en viñetas

  • Una decena de obras publicadas en los últimos meses profundizan en episodios poco conocidos del conflicto bélico que entre 1939 y 1945 causó entre 40 y 100 millones de muertos en todos los continentes

Doble página de ’Hasta Novgorod’, de Víctor Barba.

Doble página de ’Hasta Novgorod’, de Víctor Barba. / VÍCTOR BARBA (NORMA)

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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‘Maus’, el primer y único cómic en ganar un Pulitzer (en 1992), donde Art Spiegelman contó, valiéndose de personajes encarnados por ratones o gatos, el sufrimiento de su padre, preso en Auschwitz, es el gran referente de la Segunda Guerra Mundial narrada en viñetas. Tras él, numerosos dibujantes recogieron su guante y siguen abordando con rigor memorialístico e histórico los poliédricos tentáculos de una contienda que Churchill arengó a ganar con su épico discurso de "sangre, sudor y lágrimas".

Bajo estas líneas, ocho cómics recientes profundizan en los diversos escenarios de la guerra que Hitler perdió en 1945: muchos de los temas que tratan son poco explorados, como las violaciones de mujeres alemanas por los rusos en el Berlín derrotado de 1945, los japoneses estadounidenses encerrados en campos en EEUU tras Pearl Harbour, los comunistas españoles en la División Azul, el exterminio de judíos italianos o los franceses obligados por el Gobierno de Vichy a trabajar en Alemania. Además, Dolmen publica el trabajo del joven historiador mallorquín Pedro Suau ‘El còmic i la memoria histórica. El cas de la Segona Guerra Mundial’, que estudia 14 títulos que pueden servir de guía de lectura, de autores que "o habían vivido de cerca los hechos, o tenían personas cercanas que los vivieron".

8 FRENTES A DESCUBRIR:

'Hasta Nóvgorod'

Víctor Barba (Norma)

Escasas son las obras que hablan de la División Azul, las tropas enviadas por Franco para ayudar al Ejército de Hitler contra los rusos en la Operación Barbarroja, marcadas con un doble estigma, el de que eran voluntarios fascistas y el de que al final participaron en un bando perdedor. Víctor Barba afronta en este cómic antibelicista la crónica personal del campesino extremeño comunista Teodoro Recuero Pérez, que él mismo relató en un libro. Como otros muchos, se enroló en el bando de Franco durante la Guerra Civil para no ser fusilado y luego se alistó en la División Azul para limpiar su pasado rojo y huir de la miseria de la posguerra. Barba, con imágenes de engañosa épica en el infierno helado del frente del Este, transmite la brutalidad y el absurdo de toda guerra y vierte luz sobre los claroscuros de la historia. Con un completo ‘bonus track’ de documentación.    

Viñetas de 'Solas en Berlín', de Nicolas Juncker.

/ NICOLAS JUNCKER

'Solas en Berlín'

Nicolas Juncker (Garbuix Books)

Las violaciones múltiples a manos de las tropas soviéticas de las que las alemanas fueron víctimas en el Berlín en ruinas de 1945, con el Tercer Reich agonizando, es uno de los dramas más silenciados de la Segunda Guerra Mundial. Una de aquellas mujeres relató de forma anónima su escalofriante experiencia en ‘Una mujer en Berlín’ (Anagrama). Su testimonio real, junto al de una soldado y traductora rusa, Elena Rjevskaïa, que contó en ‘Carnets de l'interprète de guerre’ cómo participó en la identificación del cadáver de Hitler en el búnker, sirven de inspiración al historiador y dibujante francés Nicolas Juncker para urdir un ficticio encuentro entre ellas en aquella atmósfera de odio, miedo, hambre y supervivencia en un mundo en guerra, un "reino de hombres". Es el brutal y memorable segundo título de la nueva editorial Garbuix Books que pivota Montse Terrones.

Viñetas de 'Rhapsody in blue', de Andrea Serio.

/ ANDREA SERIO

'Rhapsody in blue'

Andrea Serio (Sapristi)

El joven judío italiano Andrea Goldstein quería ser médico. Pero las leyes raciales de Mussolini de 1938 le impidieron estudiar y escapó junto a su hermano rumbo a Norteamérica, donde halló trabajo, novia y hogar. Hasta que la Segunda Guerra Mundial le llevó a alistarse en el Ejército estadounidense para regresar a Europa y combatir el fascismo. Andrea Serio cuenta, dibuja y pone el color a esta historia trágica y real, en poéticas y melancólicas pinceladas, que por momentos evocan escenas pintadas por Hopper. En ellas se suceden los azules que al protagonista recuerdan el mar de su Trieste natal y el cielo del Nueva York en el que se abrió paso y donde vibra la melodía de George Gershwin ‘Rhapsody in blue’, de la que Goldstein habla a su prima en una carta. Una historia individual reconstruida gracias a la documentación de la familia, uno de cuyos miembros, Martino, primo de Goldstein, sobrevivió a Auschwitz.  

Viñeta de 'Justin', de Nadar y Julien Frey.

/ NADAR / JULIEN FREY

'Justin'

Nadar y Julien Frey (Astiberri)

Tras ‘El cineasta’, el castellonense Nadar y el francés Julien Frey vuelven a formar tándem para poner el foco sobre un episodio vergonzoso y poco conocido de la Francia ocupada: los centenares de miles de jóvenes franceses que fueron obligados en 1943 por el Gobierno colaboracionista de Vichy a marchar a Alemania como mano de obra para los nazis dentro del Servicio de Trabajo Obligatorio. Como al abuelo de la mujer de Frey, es lo que le ocurre al protagonista, Justin, que a sus 22 años solo quiere casarse con su novia Renée, pero acaba explotado por un ínfimo salario. 30.000 murieron allí, enfermos, por los bombardeos aliados o por la represión de la Gestapo. A los que volvieron se les recriminó no haberse resistido y muchos vivieron con aquella culpa. Pero la pregunta es: ¿tenían opción? 

Fragmento de la portada de 'Éramos el enemigo', de George Takei.

/ GEORGE TAKEI

'Éramos el enemigo'

George Takei (Planeta Cómic)

Al autor de este cómic autobiográfico, George Takei, muchos le conocerán porque encarnó en la pantalla a Sulu, el timonel de la nave ‘Enterprise’ en ‘Star Trek’, pero el actor y también activista social y por los derechos LGTBI, fue de niño uno de los 120.000 japoneses americanos que el Gobierno de EEUU consideró sospechosos, espías o enemigos y encerró en campos de concentración poco después del ataque nipón contra la base de Pearl Harbour, en 1941. En uno de los episodios vergonzosos y oportunamente poco recordados de la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, Takei recuerda cómo su familia, que llevaba 25 años en EEUU, tuvo que abandonar su casa y su negocio llevando lo imprescindible y, degradada y humillada, fue recluida en antiguos establos y barracones vigilados por centinelas armados. 

Viñeta de 'Los ángeles de Auschwitz', de Stephen Desberg y Emilio Van der Zuiden. 

/ DESBERG Y VAN DER ZUIDEN

'Los ángeles de Auschwitz'

Stephen Desberg y Emilio Van der Zuiden (Norma) 

La visita a Polonia y, en concreto, a Auschwitz, dejó tal huella emocional en el guionista belga Stephen Desberg (‘El Escorpión’, junto a Enrico Marini) que quiso imaginar la historia de uno de los miles de hombres que fueron asesinados en el infame campo de exterminio. Recién llegado a librerías, este cómic apela a la fe en los ángeles de un niño judío cuando ya adulto afronta la tortura y la muerte en el infierno nazi ante su verdugo, el comandante del campo. Envuelto en un relato no exento de esperanza en el triunfo del karma, los autores desgranan el horror del Holocausto desde la deportación a las cámaras de gas pasando por la violencia gratuita y las mil formas de morir y sobrevivir en Auschwitz, donde el trabajo no hacía libres a los prisioneros, como rezaba el tristemente famoso lema nazi, sino, como asume el protagonista, "solo la muerte te hace libre".

Viñetas de 'Heymat', de Nora Krug.

/ NORA KRUG

'Heimat'

Nora Krug (Salamandra Graphic)

No es la primera autora que rebusca en el silenciado pasado familiar durante el Tercer Reich con el temor de no saber qué hallará. Ya lo hizo brillantemente, sin ir más lejos, Barbara Yelin en ‘Irmina’ (Astiberri) y lo borda también Nora Krug, ilustradora alemana afincada en Nueva York, en este ‘Heymat’. En esta obra, que lleva ya unos meses en librerías, despliega hábilmente un colaje de viñetas, ilustraciones, fotos y documentos mientras busca y se reconcilia con su identidad germana. Pero, sobre todo, intenta exorcizar el sentimiento de culpa y remordimiento heredado por una barbarie con la que su generación no tuvo nada que ver. "Sentíamos que llevábamos la vergüenza en los genes", admite, mientras investiga qué papel tuvieron sus abuelos en la Alemania de Hitler. 

Viñeta de 'La bomba', que reproduce la destrucción en Hiroshima.

/ Alcante, Bollée y Rodier

'La bomba'

Alcante, Laurent-Frédéric Bollée y Denis Rodier (Norma) 

Poco o nada queda por contar en las cerca de 500 páginas de este monumental y documentadísimo volumen sobre la historia que culminó con el lanzamiento de la bomba atómica, en agosto de 1945, sobre Hiroshima y Nagasaki. El dibujante Denis Rodier refleja en rotundo blanco y negro todo el drama y el horror de las víctimas del bombardeo de ambas ciudades japonesas al tiempo que los dos guionistas viajan desde el frente de batalla hasta los despachos de los políticos y militares de las diversas potencias que compiten en la carrera por construir armas nucleares pasando por los laboratorios donde los científicos -de Einstein a Oppenheimer- dudan ante un poder mortífero nunca antes visto. Un cómic en el que ya en las primeras páginas quien interpela directamente al lector es, en el fondo, el principal y poderoso protagonista: el uranio.

Un análisis

En ‘El còmic i la memoria histórica’, Pedro Suau analiza, además de ‘Maus’, obras como 'Yo, René Tardi' (Norma), donde el francés Jacques Tardi, referente además de la memoria histórica de la Primera Guerra Mundial, relata el caso de su padre, prisionero de guerra en un campo alemán, o 'La guerra de Alan' (Salamandra Graphic), de Emmanuel Guibert. También estudia cómo el cómic japonés abordó el conflicto antes incluso que Spiegelman en mangas publicados en 1973: es el caso de ‘Pies descalzos’ (Debolsillo), de Keiji Nakazawa, sobre sus vivencias en Hiroshima, u ‘Operación Muerte’ (Astiberri), donde Shigeru Mizuki detalla sus años como soldado en el Ejército japonés, famoso por sus misiones suicidas, experiencia que recuperaría en el tomo 3 de su 'Autobiografía'.

Fragmento de página de 'Kraut', de Peter Pontiac.

/ PETER PONTIAC

No faltan obras de autores españoles, como Tyto Alba, con ‘Tante Wussi’ (Astiberri), Jordi Peidro, con ‘Esperaré siempre tu regreso’ (Desfiladero), o Antonio Altarriba, que en ‘El arte de volar’ (Premio Nacional 2010 junto al dibujante Kim, en Norma) rescató la memoria de su padre, exiliado en Francia tras la Guerra Civil (un conflicto que ha inspirado una mina de títulos a descubrir).

Además del valor didáctico y divulgativo de este tipo de obras, Suau reivindica que "el cómic, un arte a menudo menospreciado desde el mundo académico, puede contar la historia desde otros puntos de vista y acercarse a la microhistoria, tanto episódica como personal, porque en los casos de memoria histórica no se trata de grandes figuras sino de personajes anónimos que se vieron involucrados en esas situaciones y transmiten su experiencia".

A modo de guía

Más allá de los títulos que detalla Suau, y alejados de la épica de las populares 'Hazañas Bélicas' de los años 50 creadas por el barcelonés Boixcar, también han transitado por los diversos escenarios de la Segunda Guerra Mundial cómics como 'Berlín' (Astiberri), de Jason Lutes; 'El fotógrafo de Mauthausen (Norma), en el que Salva Rubio y Pedro J. Colombo evocan la hazaña de Francesc Boix y otros presos españoles en el campo nazi; 'El convoy' (Norma), de Denis Lapière y Eduard Torrents, inspirado en la historia de la familia del propio dibujante catalán; o 'Érase una vez en Francia' (Norma), donde Fabien Nury y Sylvain Vallée descubren la oscura figura de Joseph Joanovic en la Francia ocupada. Sin olvidar nuevas aventuras memorables de Spirou (Dibbuks) ficticias pero no por eso menos reales, cómo 'La esperanza pese a todo', de Émile Bravo, o 'El botones de verde caqui', de Schwartz y Yann.

Entre otras obras recientes figuran 'Wannsee' (Ponent Mon), de Fabrice Le Hénanff, o ‘Sara', de Garth Ennis y Steve Epting (Panini 2020), sobre una francotiradora soviética y, en un abordaje más tangencial del conflicto, 'Kraut' (Fulgencio Pimentel), en el que el holandés Peter Pontiac intenta entender a su padre, voluntario de las SS, o 'Ethel y Ernest' (Blackie Books), de Raymond Briggs (cuyos padres vivieron la Segunda Guerra Mundial en Inglaterra).

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Viñetas de 'Ethel y Ernest', de Raymond Briggs.

/ RAYMOND BRIGGS

Aunque, si se busca un recorrido puramente histórico, el que ha hecho la editorial Pasado & Presente adaptando, con dibujos de Eugènia Anglès, el ensayo de referencia del historiador Antony Beevor.