Crítica de ópera

Histórica 'Tosca' en Peralada

Sondra Radvanovsky y Jonas Kaufmann repitieron, a petición del público, sus arias en la ópera de Puccini

Sondra Radvanovsky y Carlos Álvarez, en ’Tosca’.

Sondra Radvanovsky y Carlos Álvarez, en ’Tosca’. / MIQUEL GONZÁLEZ

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Pablo Meléndez-Haddad

Noche histórica en el Festival Castell de Peralada. Histórica, pero no exclusiva, ya que la proeza de que los dos protagonistas repitieran sus respectivas arias -algo inédito en el evento ampurdanés- ya se había producido en el Teatro Real de Madrid la semana pasada, por los mismos intérpretes y en la misma ópera. Todo sucedió en la 'Tosca' que se ofreció, en versión de concierto, el domingo por la noche en el certamen musical ampurdanés contando con el protagonismo de la soprano Sondra Radvanovsky y del tenor Jonas Kaufmann acompañados de las huestes del coliseo lírico madrileño.

Bajo la batuta brillante, sabía, teatral y generosa de Nicola Luisotti, cómplice de ambos divos también en el Real, Radvanovsky repitió a pedido del público el famoso 'Vissi d'arte' después de ofrecer una versión absolutamente impresionante. Por el contrario, Kaufmann no se hizo mucho de rogar en una noche en la que no estuvo a la altura de sus habituales prestaciones.

Portentosos agudos

Si la soprano norteamericana ofreció una prestación inolvidable en todas sus intervenciones, dominando el personaje en su totalidad y hasta en sus más mínimos detalles -incluyendo sus cada vez más habituales expresiones exacerbadas, como unos 'parlati' que resultan algo exagerados-, el tenor comenzó su actuación con la zona media reseca, gris, entubada y de escasa proyección, una voz que solo coloreaba y brillaba -¡y cómo!- en unos portentosos agudos que el cantante alemán no dudó en alargarlos hasta el límite en busca del aplauso. Kaufmann se recuperó de forma milagrosa en el segundo acto para finalizar con un tercero redondo. Fue entonces cuando impactó a sus incondicionales con un 'E lucevan le stelle' llevado muy a su terreno, con falsetes y planísimos de esos que seducen.

Pero no fueron ellos los únicos en fascinar al público, ya que también se impuso el fabuloso Scarpia de un Carlos Álvarez perfecto en el fraseo, en la intensidad y en el dramatismo. A un gran nivel se movieron unos comprimarios de lujo entre los que destacaron unos sobrados Gerardo Bullón (Angelotti) y Mikeldi Atxalandabaso (Spoletta).

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La sobresaliente Sinfónica de Madrid aportó un sonido de absoluta calidad, con unos solistas virtuosos que Luisotti amalgamó con pericia -más todavía teniendo en cuenta la amplitud sonora de la orquesta pucciniana colocada en el escenario, al mismo nivel de los cantantes-, al igual que al Coro Intermezzo, de voces extraordinarias y precisas. Sin duda ayudó a este resultado el rodaje que impusieron las 16 funciones previas ofrecidas en Madrid, completando una 'Tosca' de muchos quilates a pesar de tratarse de una ópera tan teatral que en concierto resulta inverosímil. A pesar de que se ofreció una mínima dramatización, había que poner buena voluntad para no reír con algunos movimientos fallidos que provocaron más de una sonrisa, y en pleno drama.