Festivales de verano

Un Zucchero “sencillo pero emocionante” llega a Porta Ferrada

El cantante italiano, autor de los éxitos ‘Senza una donna’ y ‘Baila (sexy thing)’, actúa en formato de trío acústico, acompañado por los reputados Doug Pettibone y Kat Dyson, en la noche inaugural de la muestra de Sant Feliu de Guíxols 

Zucchero, durante su última visita al festival de Porta Ferrada, en 2017.

Zucchero, durante su última visita al festival de Porta Ferrada, en 2017. / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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El Festival de la Porta Ferrada pone este viernes en marcha su mayor escenario, el Guíxols Arena, con una de las contadas figuras internacionales que este verano corren por nuestro país, el astro italiano Zucchero, con un concierto que la muestra presenta como acto inaugural de su 59ª edición. Actuación singular, acústica y en formato de trío, en la que recorrerá sus canciones “de un modo sencillo pero emocionante”.

Enfoque afín a su nuevo disco, ‘Inacustico D.O.C. & more’, revisión desenchufada y ampliada del álbum ‘D.O.C.’, que lanzó hace dos años. ¿Una respuesta al recogimiento pandémico? Zucchero indica que “hacía tiempo” que pensaba grabar en ese registro. “Ya antes de la pandemia había colgado en las redes algunas versiones acústicas y la reacción había sido estupenda”, señala a este diario por correo electrónico el cantante de Reggio Emilia, que dice haber estado “creativamente ocupado” durante el último año, “trabajando en los temas acústicos, actuando desde casa en el festival virtual One World o grabando el dueto con Sting para su álbum”, precisa en alusión al tema ‘September’.

Denominación de origen

Después de un ciclo de discos producidos por estadounidense Don Was (“lo adoro; es como mi hermano”), Zucchero tomó él mismo las riendas en este trabajo pensando una aproximación “más sencilla y menos producida” de este cancionero. Las siglas D.O.C. (denominación de origen controlada) son las que “en Italia se usan para las botellas de vino”, y aquí dan a entender que el disco contiene “genuina música de Zucchero controlada por Zucchero”.

Es la última producción de un artista que, si bien en España está asociado a algunas aisladas canciones de éxito, en particular ‘Senza una donna’ (1987) y ‘Baila (sexy thing)’ (2001), arrastra cerca de cuatro décadas de trayectoria en torno a una noción del rock con sustrato negro, en diálogo con el soul, el funk y el blues, y abierta a citas con figuras de amplio espectro, como Eric Clapton, Sergio Mendes o Luciano Pavarotti. Su historia cobró forma cuando, en 1984, marchó a San Francisco a visitar a su amigo Corrado Rustici, que tras trabajar en Italia con el grupo Nova se estaba introduciendo en la industria anglosajona (trabajaría con Whitney Houston, Aretha Franklin y George Benson). “Él me presentó a Randy Jackson, que pasó a tocar el bajo en mi banda”, recuerda. “De vuelta a Italia, actuamos en el Festival de San Remo y publiqué el disco ‘Zucchero & The Randy Jackson Band’”.

Trío con poderes

Como italiano no encuadrado en el tradicional baladismo, Zucchero (nombre real, Adelmo Fornaciari) no cree haber confundido al público internacional con su propuesta de ascendiente norteamericano, “ya que tu amor por un estilo de música no tiene que ver con el país del que procedes, y porque la música puede ser cualquier cosa que tú quieras que sea”. A diferencia de su actuación que ofreció en Porta Ferrada hace cuatro años, cuando vino arropado por una banda amplia (con Brian Auger a los teclados), esta vez se presenta con una compañía breve pero rica en credenciales: los guitarritas Doug Pettibone, que ha tocado en álbumes de Mark Knopfler, Lucinda Willians y Marianne Faithfull, y Kat Dyson, excomponente de New Power Generation, la banda del malogrado Prince.

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El concierto ‘Inacustico’, de Zucchero, representa el arranque de un Guíxols Arena que en las próximas semanas acogerá a artistas como Sílvia Pérez Cruz, Pablo Alborán, Sergio Dalma, Bad Gyal, Vetusta Morla, Oques Grasses, Maria Arnal i Marcel Baglés o los dobletes de Iván Ferreiro con Xoel López y El Petit de Cal Eril con Pau Vallvé. El festival incluye otros cinco escenarios, entre ellos el del ‘village’, adjunto al Guíxols Arena, espacio orientado a la restauración que, con las nuevas restricciones, no se podrá mantener abierto más allá de las 00.30 horas. Según la organización, Porta Ferrada lleva vendidas por ahora más de 30.000 entradas.