Crítica de cine

Crítica de 'Summer of soul': un extraordinario espectáculo

  • Questlove recupera el histórico Harlem Cultural Festival de 1969 en este documental vibrante y conmovedor, recordatorio de la sublime experiencia comunal que la música en vivo puede llegar a proporcionar

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Summer of Soul’.

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Nando Salvà

 

'Summer of soul' ****

Dirección Questlove

Duración 117 minutos

Estreno 16 de julio de 2021

Durante el verano de 1969 se celebró el Harlem Cultural Festival, una serie de conciertos a cargo de algunos de los mejores artistas musicales del momento, la mayoría de ellos negros. Stevie Wonder, Mahalia Jackson, Nina Simone, Sly and the Family Stone, B. B. King y Gladys Knight and the Pips son solo algunos de los nombres que componian el deslumbrante cartel. Todas las actuaciones fueron capturadas por un equipo de filmación, pero durante medio siglo ese material estuvo cogiendo polvo en cajas, hasta que el músico Questlove decidió recuperarlo y convertirlo en este documental vibrante y conmovedor.

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Casi todas las actuaciones son extraordinarias, pero quizá el mayor espectáculo que la película muestra está entre la vasta y variopinta audiencia de los conciertos, casi toda afroamericana: los peinados monumentales, las camisas de de cuello gigante, los niños que se retuercen al ritmo de la música. Mientras combina esas imágenes de archivo con testimonios actuales, ‘Summer of Soul’ funciona a modo de recordatorio de la sublime experiencia comunal que la música en vivo puede llegar a proporcionar. Es una película que transmite pura alegría, pero al mismo tiempo deja claro hasta qué punto está esa alegría ligada al dolor. Al tiempo que celebra la herencia y la identidad cultural de la comunidad negra, Questlove sitúa aquel acontecimiento en el contexto del asesinato de Martin Luther King, Jr., las amargas luchas del movimiento por los derechos civiles y la opresión sistémica. No se toma la molestia de demostrar que las heridas existentes en la década de los 60 siguen sin cerrarse, básicamente porque no hace ninguna falta.