Crítica de cine

'Viuda negra': feminismo de pacotilla

  • La película dedicada a la espía rusa Natasha Romanoff no se encuentra a la altura de las circunstancias. Es caótica, machacona y su discurso sobre el MeToo está metido con calzador. Ni siquiera brilla Scarlett Johansson. Un Marvel decepcionante.

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Viuda negra’.

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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'Viuda Negra'

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Dirección: Cate Shortland

Intérpretes: Scarlett Johansson, Florence Pugh, Rachel Weisz, David Harbour, William Hurt

Estreno: 9 de julio del 2021 (en salas y Disney+ con cargo extra)

Marvel necesitaba ponerse las pilas urgentemente a la hora de dar espacio a sus heroínas dentro de su testosterónico universo. Primero fue 'Capitana Marvel' y ahora es el turno de 'Viuda Negra', que sirve para ajustar las cuentas pendientes con un personaje, el de Natasha Romanoff que no siempre ha estado a la altura de las circunstancias en el resto de las películas de la franquicia. 

Y eso parecía ser 'Viuda Negra', un despliegue para el entero lucimiento de Scarlett Johansson, para que la actriz pudiera coger realmente las riendas de un personaje que la ha acompañado en los últimos diez años y brillar sin distracciones. Sin embargo, la película no le ofrece demasiadas posibilidades para imponerse como debería, sirviendo en realidad para darle el relevo a Yelena Belova, interpretada por Florence Pugh, que se convierte en la auténtica protagonista, aunque sea de manera velada, poniendo de manifiesto su personalidad por encima del resto. 

No es la única contradicción en la que cae una de las películas más prefabricadas y autómatas de las últimas fases marvelitas. Intenta meter humor, acción rutinaria, cine de espías, trama familiar, y ninguna de las partes termina de funcionar más allá del tándem que forman Rachel Weisz y David Harbour (ambos estupendos), que interpretan a los falsos progenitores de Natasha y Yelena. Pero quizás lo más postizo de la trama sea ese intento desesperado de introducir el MeToo a toda costa en una narración que necesitaba desesperadamente tener un discurso para cobrar algo de sentido. Lo hace a través del villano, ruso, cómo no, que encarna Ray Winstone, que se convierte, sin venir mucho a cuento, en un émulo de Harvey Weinstein que, desde su sala de control se encarga de eliminar la voluntad de las mujeres que caen en sus manos para someterlas a sus designios y convertirlas en títeres a su disposición. Así surgen las ‘viudas negras’, de la dictadura del patriarcado. Y aunque la idea no sea del todo mala, su formulación resulta demasiado tosca. 

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La directora Cate Shortland, responsable de dos estupendos dramas intimistas como 'Somersault' y 'Lore', se esfuerza como puede en dotar de entidad a la película, y lo intenta especialmente a la hora de hablar de los vínculos entre los miembros de esa familia muy disfuncional. En cuanto a las escenas de acción, son pura mecánica, bastante toscas, machaconas y aburridas. 

'Viuda Negra' no era el filme que el personaje merecía. Es caótica e irrelevante y su feminismo es de pacotilla.