CRÍTICA DE MÚSICA CLÁSICA

Jaroussky y Baráth reviven el mito de Orfeo

Ambos cantantes interpretaron un ‘pasticcio’ sobre óperas órficas de Monteverdi, Sartorio y Rossi

Philippe Jaroussky y Emöke Barath, en el Palau.

Philippe Jaroussky y Emöke Barath, en el Palau. / A. Bofill

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Pablo Meléndez-Haddad

 

El espectáculo que devolvió al contratenor Philippe Jaroussky ante su público del Palau el pasado domingo reactualiza el concepto de ‘pastiche’ poniendo de actualidad esa práctica tan común en ópera hace tres siglos. El proyecto, ya fogueado después de su grabación y de ser llevado de gira, cuenta con otros dos elementos excepcionales que arropan al cantante francés, la soprano Emöke Baráth y el Ensemble Artaserse.

La idea de Jaroussky funciona a la perfección: bajo el título de ‘La storia di Orfeo’ se acerca al mito a través de escenas de óperas órficas de Monteverdi, Sartorio y Rossi, en un concierto con cierta dramatización, estudiados movimientos y que llegó al Palau en dos pases para contentar a los incondicionales de un cantante que ya no explota el repertorio más virtuoso, pero sí el más dramático que puede asumir. Y así lo demostró con una voz ya longeva ahora con un ‘vibrato’ más notorio pero que brinda carácter y personalidad. El contratenor estuvo algo inestable –incluso en afinación– en las primeras intervenciones, detalle que pasó a segundo plano gracias a su carisma y a la proyección que ha alcanzado su instrumento. Por el contrario, en escenas como “Lagrime, dove sete?” del ‘Orfeo’ de Rossi y, obviamente, junto a “Possente spirto” del monteverdiano, Jaroussky estuvo espectacular.

Soprano perfecta

Los 12 virtuosos que componen el Ensemble Artaserse dejaron clara su calidad desde la sinfonía de ‘L’Orfeo’ del comienzo, dominadores de un programa que les iba de maravilla tanto a músicos como a solistas. Porque en esta velada no solo brilló Jaroussky, sino también una Emöke Baráth sencillamente perfecta en sus arias y dúos, emocionando especialmente en, por ejemplo, “Orfeo, tu dormi?” de Sartorio, pasaje profusamente ornamentado y dramatizado en perfecto equilibrio con el libreto.

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Ambos cantantes se vieron muy compenetrados en todos los dúos, como en “Che dolcezza” y “M’ami tu?” de Rossi, en una velada en la cual la muerte de Euridice marcó un entreacto refrendado con una pieza instrumental de Marini para finalizar con un gran final con Jaroussky en solitario, antes de la jugosa propia interpretada a dúo.