Crítica de teatro

'Filumena Marturano', delicatesen en la Biblioteca

  • Oriol Broggi monta una espléndida versión de la famosa comedia de Eduardo de Filippo con Clara Segura y Enrico Ianniello firmando una soberbia actuación

Clara Segura y Enrico Ianiello, en una escena de ’Filumena Marturano’, de Eduardo de Filippo.

Clara Segura y Enrico Ianiello, en una escena de ’Filumena Marturano’, de Eduardo de Filippo. / Sílvia Poch

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José Carlos Sorribes
José Carlos Sorribes

Periodista

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Oriol Broggi, una comedia famosa de Eduardo de Filippo y una Biblioteca de Catalunya con aroma napolitano. ¿Qué podía fallar? Poco o nada. 'Filumena Marturano', digámoslo pronto, ha conquistado la nave gótica en un espléndido montaje del director de La Perla 29. La historia que escribió en un suspiro, según él mismo explicó, el dramaturgo napolitano en 1946 cogió enorme vuelo cuando Vittorio de Sica la llevó al cine en 1964, bajo el título de 'Matrimonio a la italiana' con Sophia Loren y Marcello Mastroianni. Menuda pareja. Como la que forman en la pieza de Broggi dos titanes: Clara Segura y Enrico Ianniello.

De Segura no había duda sobre su carisma y fuerza para ser una enorme Filumena Marturano. Nadie como ella para ejercer de prototipo ‘nostrat’ de mujer italiana. De Ianniello, que vive entre Catalunya e Italia, basta decir que es integrante del Teatri Uniti de Nápoles. Da una lección en el rol masculino de una pieza que, con toda seguridad, aprendió de memoria en sus días de escolar. Siempre medido, nunca sobreactuado, con hilarante gestualidad cuando toca, Ianniello seduce como un exponente del acreditado Teatri Uniti, que tiene en el gran Toni Servillo a su director artístico.

Trampa en el lecho de muerte

La historia de Filumena Marturano, una mujer que se revuelve contra su destino, es de aquellas que dan enorme juego teatral. Después de 25 años de vivir mantenida por el acaudalado y bravucón Domenico Soriano, la protagonista decide fingir una grave enfermedad que la lleva al lecho de muerte. Él, que tiene a una joven amante (y enfermera de su mujer) en casa, acepta contraer matrimonio. La trampa de la falsa moribunda funciona y el enredo brota cuando Filumena se levanta y deja completamente desnudo a Domenico en sus propósitos. Los secretos, enredos, pequeñas miserias y vilezas humanas en manos de un autor como De Filippo son siempre una fiesta teatral.

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Broggi, italianófilo irredento, ha encontrado además en el dramaturgo napolitano un filón para desplegar su estilo de dirigir, tan arraigado a la nave gótica. Esta vez no hay arena, y sí un suelo hidráulico propio del Eixample, pero volamos a Nápoles en un amplio espacio escénico. De Filippo hace comedia, y tanto por lo que reímos, pero también nos conduce a través de los dramas de la vida.

La primera escena es de tal calibre, con el pulso a quemarropa entre la pareja protagonista, que parece imposible que a partir de ahí se mantenga un tono tan elevado. Pero así sucede con otros momentos de sombrerazo como aquel en el que Domí intenta saber si uno de los tres hijos de Filumé es suyo. A la precisa dirección de Broggi, que llega a recrearse dilatando el cierre, le funciona también el recurso del plurilingüismo (catalán, castellano, italiano y napolitano se mezclan en la pieza). Al margen de la pareja Segura-Ianniello, el resto de intérpretes actúa a gran nivel, con dos veteranos como Marissa Josa y Xavier Ruano que se salen. Y es que nada podía fallar en esta 'Filumena Marturano', como demuestra que el éxito alcanzado ha llevado a La Perla a abrir nuevas funciones a partir del 8 de septiembre.