Cambio de tendencia

La noche del trap catalán: menos trompetas y más 'autotune'

  • El triple concierto de trap en el Estadi Olímpic (Cruïlla XXS), con 31FAM, Flashy Ice Cream y Pawn Gang, escenifica el auge de la música urbana tras diez años de dominio de la música verbenera en la escena catalana

Los miembros del grupo 31 FAM

Los miembros del grupo 31 FAM / PICAP

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Venimos de un “reinado de diez años de trompetas”, a golpe de pachanga verbenera, pero una música de naturaleza casi antagónica, de tacto electrónico, con poco (o nada) instrumental tradicional y pistas introspectivas, coge fuerzas para consumar su golpe de estado. “Ya hace unos años que el trap y la música urbana son el nuevo pop para la gente más joven, y eso se empieza a trasladar a la demanda de los ayuntamientos en las fiestas mayores”, asegura Albert López, creador del sello especializado Delirics (de la compañía Picap), de cuyo seno salen los tres grupos del ramo, 31FAM, Flashy Ice Cream y Pawn Gang, que actúan este domingo en el Estadi Olímpic, dentro del festival Cruïlla XXS.

Concierto con aforo para 3.000 personas, el máximo permitido en estos momentos, para un triplete de primeras espadas. Ahí está Pawn Gang, el pionero de la escena, “el más punkie y ‘gangster’ del cartel”, define López. Flashy Ice Cream, con su flamante ‘Don gelato’ a cuestas (premio ‘Enderrock’ de la crítica 2021), y ese rampante fenómeno de fans que responde por 31FAM, con su “punto de ‘boy band’ de las músicas urbanas” y su mezcla de estilos y estados de ánimo, de la emotividad trapera a la extroversión tropical del reguetón.

Desfase e introspección 

Con cuatro años de historia, 31FAM afronta un verano crucial: más allá del Cruïlla XXS, se le espera en el festival Maleducats, la Acampada Jove, el Share Festival (Poble Espanyol), el Músiques Urbanes de Tarragona… “Ha costado, como en su época con el rap, pero lo urbano ya se está normalizando”, observa uno de los integrantes de este sexteto de Sabadell, Bandam (Ferran Vilalta), orgulloso de ‘Jetlag’, un segundo álbum que “tiene de todo, una parte de desfase, para salir, y otra más tranquila y pensativa”, con la que el grupo demuestra que “en el reguetón se puede hablar de la vida, no solo de amor”.

Los integrantes de Pawn Gang

/ Nil Ventura

Aunque la etiqueta del trap ha hecho fortuna (“como la de indie en otros tiempos”, apunta López), 31FAM se identifica con la música urbana en un sentido amplio. “No nos cerramos a lo que venga, como si es un tango”, aventura Bandam. Ese espíritu lo aplican a otros campos, como el lingüístico, ya que catalán y castellano conviven en su repertorio, incluso en una misma canción, y el inglés se cuela en la voz de Joey C. (Joel Cosp), cuya madre es escocesa. “Cada uno utiliza la lengua en la que se siente mejor, y porque no sabemos más… No nos podemos límites”.

Entre dos mundos

Dos de sus canciones, ‘Sincero’ y ‘Valentina’, se acercan a los diez millones de reproducciones en Spotify, después de que ambas se propagaran tiempo atrás en Musically, la ‘app’ que se convirtió en Tik Tok. “Pero nunca piensas que alcanzarás estas cifras”, medita Bandam, que ve lo suyo tan ‘underground’ como ‘mainstream’. “Creo que somos ambas cosas a la vez. Al final, hacemos canciones en las que expresamos nuestras vivencias, y hemos ayudado a que aparezca toda una escena muy maja en Catalunya, que va subiendo cada día”.

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/ PICAP

Txarango se disuelve y el canon verbenero ya no es lo que era: la electrónica campa en las producciones de Oques Grasses, “y La Sra. Tomasa o Zoo mezclan trompetas con rap o ‘autotune’”, afina Albert López. La juventud del público de 31FAM (“desde los 12-13 años hasta los veintipico”) sugiere movimientos de fondo. Y los adultos, que no teman. “Los padres van a los conciertos a acompañar a sus hijos, y ya se están acostumbrando a estos sonidos”.