IN MEMORIAM

El homenaje a Carlos Ruiz Zafón lo devuelve como un hombre "divertidísimo y gran conversador "

Ada Colau recuerda que fallecidos en el 2020 como Benet i Jornet, Juan Marsé y Joan Margarit, entre otros, tendrán también su tributo

De izquierda a derecha, Josep Cuní, José Crehueras, Mari Carmen Bellver, Ada Colau, Anntonia Kerrigan, Sergi Doria, Eduardo Mendoza, Emili Rosales y Sergio Vila-Sanjuán.

De izquierda a derecha, Josep Cuní, José Crehueras, Mari Carmen Bellver, Ada Colau, Anntonia Kerrigan, Sergi Doria, Eduardo Mendoza, Emili Rosales y Sergio Vila-Sanjuán. / Manu Mitru (EPC)

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Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

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2020, el año del covid, vino cargado de muertes de escritores, no particularmente asociadas a la pandemia, con una fuerte vocación barcelonesa que el Ayuntamiento ha querido reflejar. El homenaje que se celebró este jueves a Carlos Ruiz Zafón en el Saló de Cent vino acompañado de polémica en el momento de su anuncio. La hija del dramaturgo Josep Maria Benet i Jornet, que formó parte de esa negra nómina, se quejó de agravio comparativo y ninguneo oficial –una queja históricamente muy poco fundamentada-  y hoy en el propio acto la alcaldesa Ada Colau anunció que el homenaje a ‘Papitu’ se realizaría pronto –la cita será el próximo domingo  en el Jardín de las Esculturas de Montjuïc-  mientras se preparan actos para Juan Marsé, Joaquím Marco, Joan Margarit e Isabel Clara Simó.

El retrato, pues de eso se trataba, del autor de ‘La sombra del viento’ se abrió con las palabras  del presidente del Grupo Planeta, José Crehueras que recordó cómo esta novela –la más leída después de ‘El Quijote’, eslogan que se repitió como un mantra a lo largo del acto- acabó abriéndose paso desde el desconocimiento –se presentó al Premio Fernando Lara y solo Terenci Moix se dio cuenta de su enorme potencial comercial- hasta convertirse en un fenómeno planetario. Luego, oficiado por el periodista Josep Cuní, algunos amigos como los periodistas Sergio Vila-Sanjuán y  Sergi Doria, firmes defensores de su trabajo; el escritor Eduardo Mendoza que lo trató mucho en las visitas que Zafón y su esposa Mari Carmen Bellver hicieron a Londres, donde residía el autor de 'La ciudad de los prodigios' ,  su agente literaria Antonia Kerrigan que le enseñó a amar las orquídeas y su editor Emili Rosales. Su viuda, aunque presente, delegó en este los agradecimientos públicos.  

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Fuegos artificiales

Conocido es el carácter distante e introvertido del malogrado Zafón pero en la evocación de sus amigos eso apenas se percibía. Explicó Mendoza que aunque en ocasiones el éxito le abrumara, en Londres era capaz de olvidarse de este papel para ser un buscador de dragones por sus calles: “Sin él no me hubiera dado cuenta de la gran cantidad de imágenes y esculturas de dragones que hay en la ciudad. El me enseñó a buscarlos e inconscientemente ahora que ya no está lo sigo haciendo”.  La imagen que surgió de la evocación de los amigos es de un hombre “divertidísimo, gran conversador, exquisito y generoso con la gente a la que apreciaba”. Quizá la mejor  imagen la aportó Vila-Sanjuán cuando lo recordó en la azotea del Ayuntamiento de Barcelona después de haber protagonizado el pregón de Sant Jordi contemplando maravillado unos fuegos artificiales.